BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

miércoles, 16 de marzo de 2011

2º de Bachillerato: Wittgenstein: Contexto histórico y socio-cultural

MARCO HISTÓRICO Y SOCIO-CULTURAL DE WITTGENSTEIN
 
El marco histórico de Wittgenstein es el correspondiente a la primera mitad del siglo XX, período marcado por las dos Guerras Mundiales.
La Primera Guerra Mundial (1914-1918) fue causada por la ambición territorial de las potencias europeas. Durante el siglo XIX se había mantenido un equilibrio, permanentemente amenazado por las disputas coloniales, porque el gran desarrollo del capitalismo industrial había hecho indispensable disponer de mercados internacionales. La expansión territorial de las potencias les hizo emprender una carrera armamentista que forzosamente debía desembocar en un conflicto global. En la Gran Guerra se enfrentaron las naciones centroeuropeas (Alemania y el Imperio Austro-Húngaro) con las aliadas (Francia, Reino Unido, Italia y Rusia, apoyadas luego por EE.UU.) La victoria de los aliados delimitó nuevas fronteras para Europa e impuso durísimas condiciones de paz a los vencidos, especialmente a Alemania.

Primera Guerra Mundial

Entretanto, en 1917 tuvo lugar la Revolución Rusa, dirigida por un grupo de revolucionarios profesionales, los bolcheviques, de ideología marxista, que depusieron y ejecutaron al Zar y su familia. Dirigidos por Lenin, crearon la URSS, donde impusieron un régimen comunista totalitario, en el que se suprimió la propiedad privada y el Estado pasó a controlar todos los aspectos de la vida. La dictadura comunista se hizo aún más férrea con Stalin, que deportó a millones de personas opuestas al régimen.

Revolución rusa

El período de entreguerras se caracterizó por una primera época de euforia y consumismo -los "felices años veinte"-, a los que siguió una profunda crisis económica, que afectó al mundo entero, y que se originó en el hundimiento de la bolsa americana en 1929. La crisis hizo que en los años treinta llegasen una serie de partidos totalitarios al poder en Italia (partido fascista, dirigido por B. Mussolini) y Alemania (partido nacionalsocialista, dirigido por A. Hitler).

Hitler y Mussolini

Hitler se hizo con el poder, aprovechando el descontento de la época y el sentimiento de humillación y revancha alemana tras la derrota de 1918. Hitler estableció un régimen de terror, marcado por una obsesión: perseguir y exterminar a la raza judía. También creó un gran aparato bélico con el que Alemania se lanzó a la conquista de Europa en 1939, lo que dio comienzo a la Segunda Guerra Mundial. En ella se enfrentaron los países del EJE (Alemania, Italia y Japón) con los aliados (Francia, Reino Unido, Rusia y, más tarde, EE.UU.) El Eje fue derrotado en 1945, con la ocupación de Alemania y el lanzamiento de dos bombas atómicas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. En la década de los cincuenta, los EE.UU. consolidaron su hegemonía mundial. La economía, el modo de vida y los patrones culturales norteamericanos se difundieron desde entonces por todo el mundo, sobre todo en Occidente, y algunos países como Japón. Mientras, la URSS creó un bloque de países satélites (el llamado "Pacto de Varsovia"), que se enfrentó a los países democráticos occidentales (agrupados en la OTAN) en la denominada "Guerra Fría", que terminó en 1989, con la caída del Muro de Berlín (1989).
El marco cultural de Wittgenstein corresponde a la Viena "fin de siglo", donde la decadencia social y los conflictos políticos entre las clases tradicionalistas y los socialistas, dirigidos por Victor Adler, corrieron paralelos con un eclosión cultural irrepetible: su actividad filosófica coincide con las sinfonías compuestas por Gustav Mahler y el desarrollo de la música dodecafónica por Arnold Schönberg, el periodismo de Karl Kraus, el psicoanálisis de Sigmund Freud, la pintura del movimiento "Secesión", encabezado por Gustav Klimt y Oskar Kokoschka; la
arquitectura de Adolf Loos, la literatura de A. Schnitzler y Hugo von Holffmannsthal, y la ciencia de los físicos, L. Boltzmann y E. Mach.


Gustav Mahler

Sigmund Freud

A todo ello hay que añadir la influencia sobre la cultura vienesa de la ética de S. Kierkegaard y la filosofía pesimista de A. Schopenhauer, cuya huella se detecta en algunos aspectos de la obra de Wittgenstein. El filósofo austríaco, en este confuso contexto, considerará que sólo el análisis lógico del lenguaje permite aclarar los problemas fundamentales de la filosofía y, por extensión, del ser humano.

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