BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

jueves, 28 de mayo de 2015

Sinteísmo, ¿la religión del futuro?

   ¿Existe alguna nueva religión, capaz de aunar las conciencias de los hombres y mujeres del siglo XI? En este artículo, aparecido en Pijamasurf, encontramos una alucinante respuesta:

"Sinteísmo: el Internet como Dios y el usuario como su profeta

Si el capitalismo es la “religión“ que convierte a sus devotos en consumidores, el Sinteísmo busca un nuevo tipo de sociedad basada en la interactividad y la cooperación, tal como el Internet nos ha enseñado.

Por: pijamasurf - 28/05/2015


   Las palabras “religión” e “Internet” suenan sospechosas cuando las colocas juntas –o tal vez incluso porque para muchos usuarios de Internet, “religión” tiene algo de anacrónico y rebasado, algo de militante y de poco científico; en suma, porque una palabra es sinónimo de pasado y otra de futuro. Pero un extraño personaje sueco llamado Alexander Bard ha llegado para tratar de mostrar cómo ambas tienen más en común de lo que puede pensarse.
Bard se define como un “vocero” o un filósofo, aunque en su libro Syntheism – Creating God in The Internet Age (en colaboración con el teórico de los medios Jan Söderqvist) aparece también la faceta de profeta: si toda religión necesita sus profetas, el Sinteísmo parece recaer en un pequeño acto de conciencia de todos los que ya forman parte de ella: “En el Cristianismo”, afirma Bard, “una de las últimas cosas que Jesús dijo a sus discípulos fue ‘Yo siempre estaré con ustedes’, lo que significa que el Espíritu Santo es la manifestación de Dios cuando los creyentes están juntos. La Internet tiene 7 mil millones de personas conectadas al mismo tiempo en tiempo real, y si eso no es el espíritu santo, entonces no sé lo que es.”
   Pero el Sinteísmo no es sólo una crítica del cristianismo, sino más bien una crítica de la Historia con mayúsculas. “Lo que nos falta ahora es quién cuenta la historia. Alguien tiene que hacer de Immanuel Kant para la nueva era. Así que el Sinteísmo está preparando el camino para la nueva élite y yo soy uno de los que cuentan su historia.” Tal vez este asunto de la “nueva élite” sea lo primero que ponga en entredicho las buenas intenciones del Sinteísmo. ¿Que las utopías no se construyen entre iguales? ¿Quién va a decidir quién forma parte de esa élite? Pero a decir de Bard, se trata de un proceso cultural que ha tenido parangones similares a lo largo de la Historia: la democracia ateniense también funda un nuevo tipo de élite basado en los valores de la época, y el Cristianismo no repartió la salvación equitativamente entre los señores feudales y sus siervos durante la Edad Media. 

 
Alexander Bard

   Para comprender de qué se trata es preciso acercarse a la vida de Bard: activista por los derechos de libre acceso a la información, músico (antiguo miembro de una boy band sueca y actual jurado de uno de sus reality shows más populares), es también un aficionado a visitar festivales del tipo Burning Man en Nevada, EU. Su epifanía se produjo durmiendo junto a una “hermosa actriz desnuda”: se dio cuenta de que tenía que escribir otro tipo de cosas, “dejar de escribir libros sobre los problemas que causaba el Internet” y en cambio “escribir sobre Sinteísmo.”
   Burning Man es, para Bard, “un experimento de la utopía temporal que es la primera manifestación física del Internet mismo”, pues encarna los valores anarquistas que alientan y han abanderado a diversos movimientos nacidos en la web, como la oposición a la autoridad jerárquica, la fe en el criterio individual y en general un ethos participativo y festivo. Después de todo, “las religiones primero se practican y luego se formulan. San Pablo escribió sus epístolas luego de que el cristianismo se practicara por todo el Imperio Romano. Yo creo firmemente que el Sinteísmo ya se está practicando y que nosotros solamente lo estamos formulando.”
   El Sinteísmo como tal surge en 2012, y se basa en la idea de que si el hombre crea a Dios, entonces es tiempo de crear dioses adecuados para el siglo XXI. Sus fuentes van desde Bataille hasta Hegel, pasando por los escritos de Stephen Hawking y San Pablo, y se propone formular una idea de la Historia tomando en cuenta el estado de la cultura actual, así como a través del tiempo. Si el capitalismo es la “religión” que convierte a sus devotos en consumidores, el Sinteísmo busca que el paradigma con el que nos construimos y relacionamos cambie para crear una sociedad global basada en la cooperación y la participación. 
   Para Bard, aquellos que ven el Internet como una fábrica de narcisismos “no entienden nada”: “Por el momento es un híbrido entre viejos modelos individualistas y los nuevos donde la gente realmente se involucra con los demás y hacen cosas juntos. Esto se llama interactividad y es una pieza clave de la cultura participatoria. Estas fuerzas son tan poderosas que [los medios de comunicación] serán dejados de lado si no pueden aceptar esta nueva cultura interactivista, como le pasó a la Iglesia Católica luego de la invención de la imprenta. Después de todo, una vez que has tenido un smartphone en la mano nunca vas a querer un teléfono solamente para contestar llamadas. No hay vuelta atrás de la interactividad.”
   Bard nació en Suecia en 1961, se formó en economía y filosofía, pero es más conocido por sus proyectos musicales pop como Army of Lovers y Gravitonas (aka la primera banda de Spotify). También es activista por la liberalización sexual y de las drogas en Suecia. Junto a Söderqvist ha escrito otro par de libros sobre el tema, que juntos forman la Trología Futurica. Y aunque parezca ingenuo o un simple hoax publicitario crear una religión a partir de Internet, Bard está listo también para enfrentar a los detractores y advertir que no todo será miel sobre hojuelas:
“El Estado y las grandes corporaciones van a querer controlar la web –la nueva netocracia va a quererla abierta y libre. Será un conflicto físico y son los netócratas en línea los que comenzarán la revolución, no los trabajadores en la fábrica. No sabemos quién va a ganar pero esperamos que sean los jóvenes, a menos que lancen muchas bombas atómicas.” Fuente: Pijamasurf: Sinteísmo)

martes, 19 de mayo de 2015

Nick Bostrom: Filosofía de la Matrix

¿Podría ser nuestro universo un juego de computador, una Matrix designado por extraterrestres? Esto es lo que sostienen el filósofo británico Nick Bostrom de la Universidad de Oxford y el científico Rich Terrile de la NASA. A continuación os traduzco el artículo donde aparece esta hipótesis, tan delirante como sugerente:

Professor Nick Bostrom5.jpg

"NUESTRO UNIVERSO PODRÍA SER UN JUEGO DE COMPUTADOR DESIGNADO POR EXTRATERRESTRES, SEGÚN UN CIENTÍFICO DE LA NASA"

BIENVENIDO A LA MATRIX en la que has vivido toda tu vida (por AARON BROWN
Publicado: 09:28, Lunes, May 11, 2015)

   Cada relación, cada sentimiento, cada recuerdo podría haber sido generado por computadores. Cualquier cosa que hayas hecho o vayas a hacer podría ser simplemente el producto de un código de ordenador altamente avanzado. Este es la terrorífica teoría propuesta por vez primera por el filósofo británico Nick Bostrom, cuatro años después de que Andrew and Lana Wachowski escribiesen y dirigiesen The Matrix, la película en la que se presentaba un futuro distópico, en el que los humanos están sometidos a una realidad simulada. Bostrom sugería que una raza de descendientes muy evolucionados podría estar detrás de nuestro encarcelamiento digital. Esos seres del futuro -humanos, o de otro tipo- podría estar usando la realidad virtual para simular un tiempo en el pasado, o recrear cómo vivían sus remotos ancestros.
   ¿Locura? Quizás; pero la NASA piensa que el Dr Bostrom podría estar en lo cierto. El modelo estandar de la Física no ha logrado dar todavía una explicación de la fuerza de la gravedad, y Rich Terrile, director del Centre for Evolutionary Computation and Automated Design at NASA's Jet Propulsion Laboratory ha dicho, en relación con la simulación digital, que "los supercomputadores más rápidos de la NASA han alcanzado actualmente el doble de velocidad que el cerebro humano. Aplicando la ley de Moore (según la cual los computadores doblan su poder de procesamiento cada dos años), tenemos que tales supercomputadores, dentro de una década tendrían la capacidad de computar todo el tiempo de una vida humana de unos 80 años, incluyendo cualquier pensamiento concebido durante la misma en un lapso de un mes.
   "Por otra parte, en la mecánica cuántica, las partículas no tienen un estado definido, a menos que sean observadas; muchos teóricos han pasado mucho tiempo tratando de explicar esto. Una explicación es que estamos viviendo en una simulación, viendo lo que necesitamos ver cuando necesitamos verlo. (...) La idea de que nuestro universo es una ficción generada por un código de ordenador resuelve gran número de incoherencias y misterios sobre el cosmos.
   "La primera es la "paradoja de Fermi" -propuesta por el físico Enrico Fermi en los años 60 del siglo pasado- que subraya la contradicción entre la aparentemente alta probabilidad de existencia de civilizaciones extraterrestres dentro de nuestro universo, que se expando constantemente y la falta de contacto humano con ellas, o la falta de evidencia a favor de tales colonias extraterrestres. "¿Dónde están todos?, se preguntaba Fermi. Podría ser, simplemente que la tierra y la humanidad fuesen el centro del universo.
   "Otro misterio explicado por la teoría de Bostrom de la Matrix es el papel de la materia oscura. (misterio que el cosmólogo Michael Turner ha señalado como el "más profundo misterio de toda la ciencia") La materia oscura es uno de los materiales usados para explicar una serie de anomalías en el modelo estándar, entre ellas la expansión continua del universo y la fuerza de gravedad. Pues bien, la existencia de la materia oscura, todavía no probada podría ser explicada por un universo virtual.
   "No obstante, no todos están convencidos con la explicación de la Matrix. El profesor Peter Millican, que enseña filosofía y ciencia de la computación en la Universidad de Oxford, piensa que la explicación que ofrece la realidad virtual tiene fallos: "La teoría -dice- parece basarse en el supuesto de que esas "supermentes" harían las cosas del mismo modo que las hacemos nosotros. Si piensan que este mundo es una simulación, ¿por qué pensar que esas supermentes -que estarían fuera de la simulación- estarían obligadas a emplear los mismos modos de pensamiento que utilizamos nosotros? Se está suponiendo aquí que tales supermentes tendrían que crear el mundo virtual usando la computación grid. No podemos concluir que una estructura grid implique la evidencia de una supuesta realidad, solo porque nuestra forma de crear una pretendida realidad implique una computación grid." (Encontraréis el texto original en inglés en el siguiente enlace: http://www.express.co.uk/life-style/science-technology/575653/The-Matrix-Universe-Planet-Earth-NASA-Scientist)

martes, 12 de mayo de 2015

domingo, 10 de mayo de 2015

La nueva unión entre física y filosofía: ¿El universo es inmaterial, mental y espiritual?

   La unión entre la nueva física cuántica y la filosofía es cada vez más evidente, haciéndonos ingresar en un nuevo paradigma, que recuerda mucho a las teorías filosóficas orientales, o aquí, en Occidente, al pensamiento de Schelling o Hegel: En el siguiente artículo, procedente de la fuente "Pijamasurf", se plantea si existen en realidad los objetos separados, o dicha separación es una ilusión y todo el universo forma una entidad entrelazada:




"PROFUNDIZAR SOBRE EL SIGNIFICADO DEL ENTRELAZAMIENTO CUÁNTICO HACE PENSAR QUE TAL VEZ LA SEPARACIÓN ES UNA ILUSIÓN Y TODOS LOS OBJETOS SON DISTINTAS MANIFESTACIONES DE UNO SOLO

POR: ALEJANDRO MARTINEZ GALLARDO - 08/05/2015

A muchos físicos les gustaría erradicar de sus modelos de la realidad del universo el insidioso fenómeno del entrelazamiento cuántico. Simplemente es demasiado perturbador para una visión de un universo mecanicista formado por objetos separados que se comportan conforme a las leyes de la física clásica. Y si bien tenemos más de 100 años de física cuántica, nuestra forma de concebir la realidad cotidiana sigue estando anacrónicamente mucho más cerca de la física newtoniana. Seguimos creyendo que algunos de los postulados más radicales y extraños de la física cuántica no aplican al mundo macroscópico, son simplemente anomalías de un espectral mundo microscópico cuya naturaleza es anómala y no tienen efecto en el mundo real de los objetos con los que interactuamos todos los días. El mundo, creemos, se comporta como un reloj suizo o como una cadena de causas y efectos predecibles como si fueran bolas de billar en un plano euclidiano. Y, sin embargo, todas las cosas (incluyendo nosotros, por supuesto) están hechas de estas partículas subatómicas que se comportan de manera tan extraña que, aunque a los físicos les parezca aberrante, hacen pensar en conceptos místicos e inspiran una nueva filosofía cósmica.

Desde 1935 el físico Erwin Schrödinger notó una propiedad peculiar en la materia subatómica que llamó “entrelazamiento” (Verschränkung). Esto es, cuando dos sistemas cuánticos entran en contacto entre sí permanecen conectados instantáneamente, como si fueran parte de un todo indivisible. Schrödinger rápidamente apuntó que esta era la diferencia fundamental entre la teoría cuántica y la física clásica. Actualmente el entrelazamiento cuántico se entiende como un proceso en el que una sola función de onda describe dos objetos separados, los cuales comparten una misma existencia no obstante lo lejos que puedan estar entre sí. Dos partículas que se han entrelazado tienen una descripción definida en conjunto, y cada partícula por separada yace en un estado completamente indefinido: podemos decir que no existe la una sin la otra –aunque una partícula pudiera estar en las Pléyades y la otra entrando a tu pupila en la Tierra, una vez que han tenido contacto estas dos partículas reaccionarían a una medición o un cambio en el sistema de manera instantánea. El entrelazamiento cuántico, que ha sido observado en experimentos con partículas de luz, ha sido descrito por Henry Stapp en los términos de “luz gemela”, o una “disposición correlacionada a responder”.

Einstein era uno de esos físicos que se negaban a aceptar la posibilidad del entrelazamiento cuántico, al cual llamó “fantasmagórica acción a distancia” (el término usado en inglés es “spooky”, el cual también admite una traducción de “aterrador” o “embrujado”). En parte es posible que su rechazo tuviera que ver con que veía una amenaza a su elegante fórmula del límite universal de la velocidad de la luz, ya que si dos partículas estaban conectadas instantáneamente a distancias teóricamente astronómicas, esto sugería un efecto no-local y una violación del límite de la velocidad de la luz. La no-localidad fue explicada por David Bohm, pupilo del mismo Einstein, como un efecto de la totalidad im-plicada, es decir, las partículas que observamos que exhiben una correlación cuántica en realidad son la misma partícula o una manifestación ex-plicada de una unidad implicada que subyace en todos los fenómenos. Bohm popularizó la metáfora del holograma para describir el universo, ya que en su teoría cada partícula es un holograma, una versión a escala del Todo, que, si se divide, sigue manteniendo la imagen total del sistema. Para entender esto es apropiado recurrir a la poesía y a la literatura: es como si cada punto en el espacio fuera el Aleph sobre el cual escribió Borges, y en cada grano de arena estuviera el mundo, parafraseando a Blake. Sobre la no-localidad y el teorema de Bell, explica el físico Nick Herbert que los hechos que experimentamos en el mundo “no pueden ser simulados por una realidad local subyacente. Cualquier realidad que se ajuste a los hechos debe de ser no-local [...]. El teorema de Bell muestra que debajo del mundanal ruido de nuestra existencia local yace oculta una realidad cuántica conectada superlumínicamente que es necesaria para que este mundo ordinario opere”.

El entrelazamiento cuántico ha sido demostrado numerosas veces desde el seminal experimento de Alain Aspect, pero recientemente fue confirmado en una sola partícula por científicos de la Universidad de Griffith. Los investigadores dividieron un fotón entre dos laboratorios y realizaron mediciones en uno que cambiaron el estado cuántico local en otro laboratorio, así verificando el entrelazamiento en un fotón único dividido. En otras palabras, la división es ilusoria, puesto que si divides un fotón en dos, sigue siendo uno. Lo cual nos recuerda un verso del Brihadaranyaka Upanishad que dice: “Brahman es infinito, el universo es infinito. El infinito procede del infinito. Entonces si tomas la infinitud del infinito, permanece infinito”. Tal vez el fotón, como el holograma de Bohm, es un punto infinito, del cual si tomas el infinito permanece infinito. Así la luz puede expandirse y llenar el universo en múltiples rayos sin dejar de ser una.

El reciente experimento hace aún más evidente la realidad de este fenómeno, para quienes siguen manteniendo cierto escepticismo; lo que nos interesa son sus implicaciones, las cuales llegan a unir, como ocurría en la antigua Grecia, a la filosofía con la física. Para el físico Sir James Jeans, en 1930 ya era necesario un cambio de paradigma:

El curso del universo se dirige hacia una realidad no mecanicista; el universo empieza a parecerse más a un enorme pensamiento que a una gran máquina. La mente ya no parece ser sólo una intrusa accidental en el reino de la materia, deberíamos quizás de venerarla como la creadora y gobernadora del reino de la materia. Supérenlo, y acepten la irrefutable conclusión. El universo es inmaterial, mental y espiritual. 

Jeans se anticipó a su tiempo y de cierta manera reflejó también algunas de las ideas de Heisenberg, Bohr y Schrödinger, todos los cuales se refirieron a la filosofía oriental para entender las implicaciones de su trabajo. Hoy en día este cambio de paradigma aún no se instala del todo.

No es sólo un exceso interpretativo intentar asimilar los descubrimientos de la física cuántica –como el entrelazamiento cuántico, el efecto del observador o la dualidad onda partícula, es parte de la esencia del amor a la sabiduría: convertir el conocimiento en experiencia y en algo que tenga utilidad para la vida y el espíritu del hombre. Por eso resulta natural cotejarlo con la filosofía perenne o las viejas tradiciones místicas que vieron el universo como una emanación de la conciencia. El mismo Jeans señala: “Me parece que cada conciencia individual debería de ser comparada con una célula nerviosa en la mente universal”, y también: “esto nos lleva a acercarnos a los sistemas filosóficos que concibieron el universo como un pensamiento en la mente de su Creador”.

El problema aquí parece ser la distancia que existe entre la comprensión científica y filosófica de esta unidad subyacente en todos los fenómenos y objetos y nuestra experiencia cotidiana de un espacio en el que las cosas parecen estar separadas, cumpliendo sus propias trayectorias sin afectarse entre sí, en un espacio frío e inerte. Esta desconexión entre la experiencia material y el conocimiento teórico nos puede llevar a pensar que fenómenos estudiados en el laboratorio, como el entrelazamiento cuántico, deben de ser resultado de un error, de un ruido en la medición, de un fantasma en la máquina, y no una realidad notoria que nos afecte y por lo tanto modifique nuestra visión del mundo. Y, sin embargo, tal vez seamos nosotros los que estemos creando este ruido o proyectando este fantasma sobre la realidad: nuestras anquilosadas y atávicas creencias de una realidad sólida, estable, predecible y meramente material. Recordemos que un átomo está formado en su gran mayoría por lo que se conoce como una “nube de electrones”, por lo que podemos decir que la materia es fundamentalmente espacio vacío en torno a un punto. Quizás la materia no sea toda la historia, como ocurre con el átomo, tal vez sea sólo una parte muy pequeña de la realidad, como la punta de un iceberg. Tal vez el vacío obtiene su “solidez” y  la determinación de su estado solamente de la atención de la mente que lo fija y establece sobre la espuma cuántica que permea el universo.

En su libro Lectures on Ancient Philosophy, Manly P. Hall explica su visión del universo como una especie de flor cósmica consciente de sí misma que brota del vacío. Hall considera que no sólo las estrellas, los hombres o los átomos brotan del espacio increado, también los dioses son manifestaciones de la fertilidad inmanente del espacio. Nos dice que “lo visible en realidad es apenas una parte pequeña de la naturaleza” y “la vida invisible debe de ser superior a su vehículo de manifestación”, por lo que es poco apropiado darle mucha importancia a la materia:

Todos los cuerpos flotan en el vasto océano del Espacio, formando apenas una fracción del contenido de la gran esfera del Ser… Es una verdad extraña pero fundamental que la cosa menos permanente en el universo sea una roca, y lo más permanente sea el llamado espacio vacío.

Una forma de imaginar ese espacio vacío, que es el surtidor de todo lo existente, es imaginando una mente. El espacio es como la mente en silencio, quieta, sin pensamientos. La materia y los fenómenos del universo son como los pensamientos que surgen en el lienzo oscuro y vacío de la mente, esa página en blanco que contiene todas las posibilidades. Los pensamientos cambian, pero la mente permanece; las estrellas nacen y mueren pero el espacio del cual emerge toda forma permanece. Tal vez por eso los antiguos textos del Corpus Hermeticum, atribuidos a la figura (también fantasmagórica) de Hermes Trimegisto, equipararon al espacio del cual brota el cosmos con la mente universal. Esta idea es muy difícil de concebir para nosotros, atrapados en el encantamiento de la materia, el hechizo de Maia, pero es fascinante de entretener por un momento que podría ser, casi, la eternidad. Invierte radicalmente los polos de nuestro paradigma racional, pero no es algo que esté lejano a la idea de numerosos físicos tan reputados como Roger Penrose y Stuart Hamerof, quienes sostienen que la conciencia podría ser fundamental –existir a nivel cuántico– y la materia sólo una propiedad emergente de la conciencia. La misma idea es expresada popularmente en un sentido espiritual cuando se invierte la noción y se dice no somos un cuerpo que tiene un alma sino que somos un alma que tiene o experimenta un cuerpo. Platón decía que el cuerpo (soma) es el signo (sema) del alma y como tal es simplemente un vehículo para la expresión y experiencia del alma; un vehículo que, al creer que es nuestra primera y última realidad, convertimos prácticamente en una tumba o una prisión. Tal vez la materia sea sólo la última rama de un árbol cuya raíz es la plenitud del vacío, ese árbol invertido de los cabalistas cuya raíz se origina en la misteriosa sutileza de las esferas celestes.

Twitter del autor: @alepholo"

1º de Bachillerato: ¿Spengler, Huntington o Alianza de Civilizaciones?


¿Spengler, Huntington, o Alianza de Civilizaciones? En estos tres breves documentales, se nos presenta un somero análisis de las teorías sobre el desarrollo de las civilizaciones expuestas en clase.