BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

jueves, 17 de marzo de 2016

Einstein y Espinosa: Dios, idealismo y materialismo

A. Einstein

B. Espinosa

  


 En la polémica entre idealismo y materialismo, no estaría de más conocer las opiniones que sobre este particular tuvo Albert Einstein, cuyo pensamiento filosófico estuvo siempre próximo (¿quizás por su origen judío?) a la filosofía de B. Espinosa. El presente artículo, titulado "EL DIOS EN EL QUE CREÍA EINSTEIN", publicado por Alejandro Martínez Gallardo, podéis encontrar interesante información al respecto:

"EINSTEIN NO ERA ATEO. SU PENSAMIENTO RELIGIOSO ES COMPLEJO; CERCANO AL PANTEÍSMO DEL FILÓSOFO BARUCH SPINOZA, EINSTEIN SUGIRIÓ EN OCASIONES QUE LA ELEGANCIA DE LAS LEYES MATEMÁTICAS DEL UNIVERSO APUNTAN A LA PRESENCIA DE UNA DIVINIDAD INMANENTE, NO PERSONAL.
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   "Prefiero creer en todas las fábulas del Corán, el Talmud y la Leyenda, que creer que esta forma universal existe sin una mente. Y por ello, Dios nunca fabricó milagros para convencer a los ateos, porque sus obras naturales convencen. Es verdad, que un poco de filosofía inclina a la mente del hombre al ateísmo; pero la profundidad en la filosofía lleva a la mente del hombre a la religión." (Francis Bacon)

   La reputación de Einstein como un gigante intelectual ha hecho que obsesivamente se analicen sus hábitos y creencias, quizás buscando en los aspectos personales de su vida una forma de dar sentido a nuestras vida, bajo la guía y el ejemplo de una luminaria. El caso de Einstein merece rescatarse porque muestra una motivación por conocer la verdad que no separa del todo la búsqueda científica de la búsqueda religiosa: una misma sed de lo absoluto por diversos métodos. Hoy en día la ciencia está completamente separada de la religión y un científico que manifieste una inclinación religiosa es rápidamente marginado de la academia o de la discusión supuestamente más seria que se produce dentro de los límites establecidos por la ciencia. Einstein ciertamente no fue una persona religiosa en el sentido tradicional, pero claramente tuvo una inquietud religiosa que fue sumamente importante en su trabajo y sin la cual quizás no habría formulado un modelo del cosmos tan elegante y en concordancia con principios universales.


La motivación del trabajo científico de Einstein, quien de niño tuvo una etapa de fervor religioso que luego abandonó, puede resumirse en una de sus citas más famosas: "Quiero conocer cómo Dios creó el mundo... quiero conocer su pensamiento, el resto son detalles". Esta es la más ambiciosa actitud que podemos concebir para acercarse al conocimiento y a la vez no es una actitud soberbia, sino refleja el deseo más puro y hondo de saber --y no sólo la parte sino el todo.  Esto es, querer saber, aspirar al todo, consciente, sin embargo, de nuestra pequeñez. A diferencia de muchos de los científicos modernos que no tienen una dimensión filosófica, Einstein no razona desde una conclusión previa (el ateísmo, o el materialismo), sino que toma el papel del niño o del filósofo que se asombra ante el misterio y a partir de lo que observa formula su creencia, aunque esta puede ser una nueva pregunta y no una afirmación excluyente.  En una entrevista de 1930 publicada en el libro Glimpses of the Great de G.S Viereck, Einstein explica:

   "Tu pregunta es la más difícil del mundo. No es algo que pueda responder con un simple sí o no. No soy ateo. No sé si pueda definirme como un panteísta. El problema en cuestión es demasiado vasto para nuestras mentes limitadas. ¿Puedo contestar con una parábola? La mente humana, no importa que tan entrenada esté, no puede abarcar el universo. Estamos en la posición del niño pequeño que entra a una inmensa biblioteca con cientos de libros de diferentes lenguas. El niños sabe que alguien debe de haber escrito esos libros. No sabe cómo o quién. No entiende los idiomas en los que esos libros fueron escritos. El niño percibe un plan definido en el arreglo de los libros, un orden misterioso, el cual no comprende, sólo sospecha. Esa, me parece, es la actitud de la mente humana, incluso la más grande y culta, en torno a Dios. Vemos un universo maravillosamente arreglado, que obedece ciertas leyes, pero apenas entendemos esas leyes. Nuestras mentes limitadas no pueden aprehender la fuerza misteriosa que mueve a las constelaciones. Me fascina el panteísmo de Spinoza, porque él es el primer filósofo que trata al alma y al cuerpo como si fueran uno mismo, no dos cosas separadas."

   En otra famosa respuesta, Einstein contestó un telegrama del rabino Herbert S. Goldstein sobre su visión religiosa diciendo escuetamente: "Creo en el Dios de Spinoza. Quien se revela a Sí mismo en las armoniosas leyes del universo, no en un Dios quien se ocupa del destino y el castigo de la humanidad". Así en la necesaria economía verbal de un telegrama, Einstein revela la clave de su visión religiosa del universo. En ocasiones fue presentado com ateo, quizás confundiendo su negación de un dios personal (como ocurre con todas las religiones en su sentido esotérico), pero es mucho más cercano a la realidad decir que Einstein tenía una postura agnóstica que se inclinaba, sin embargo, marcadamente hacia el panteísmo. 

   Baruch Spinoza, de extracción judía al igual que Einstein, formuló en su Ética demostrada según el orden geométrico (uno de los libros más importantes en la historia de la filosofía) el concepto del panteísmo, o la idea de que Dios es inmanente e idéntico a la naturaleza. Spinoza considera ahí que Dios es la única sustancia del universo y todas las cosas existen en Él: "todas las cosas necesariamente proceden de, o siempre siguen [al poder infinito de Dios] por la misma necesidad y en la misma forma en la que de la naturaleza de un triángulo sigue, por toda la eternidad, que sus tres ángulos sean iguales a dos ángulos rectos". Es decir, para Spinoza, el universo es necesario, existe bajo ley y tiene una naturaleza determinada; no es el resultado de un acto de creación voluntaria (también los dioses griegos estaban supeditados a Ananke, la necesidad). Esta es una teología ciertamente afín a la ciencia, que observa constantes matemáticas y leyes naturales operando en todo el universo. Einstein también creía que el universo era determinista, como puede deducirse de su famosa frase: "Dios no juega a los dados".  Al igual que Spinoza, Einstein creía que la geometría tenía un lugar fundamental en la naturaleza del universo, demostrando la existencia de una ley y un orden universal, igualmente un determinismo, lo que puede ser entendido también como una huella de la "mente de dios" que tanto quería conocer, y que para Spinoza se manifestaba a través de la naturaleza, englobándolo todo. Recordemos que para Einstein el tiempo-espacio no es más que una propiedad que emerge de la geometría del universo.   

  Algunos filósofos han interpretado el panteísmo de Spinoza como realmente un "materialismo", al eliminar la dualidad cartesiana y considerar que la mente y el cuerpo son una misma sustancia. Por otro lado, pocos filósofos han dotado a la mente de un poder tan vasto como Spinoza, para quien la intuición no sólo es la cualidad suprema del intelecto sino que es capaz de conocer a Dios a través de las ideas. "El conocimiento de la esencia eterna e infinita de Dios que cada idea involucra es adecuado y perfecto", escribió. "La mente humana tiene un conocimiento adecuado de la esencia eterna e infinita de Dios". Si podemos creer en esta cita recabada por el Huffington Post, Einstein no concebía el Dios de Spinoza como meramente material: "Cualquiera que se involucra seriamente en la ciencia se convence de que un espíritu se manifiesta en las leyes del universo, el cual es vastamente superior al hombre".

   Podemos debatir arduamente sobre lo que creía o no creía Einstein y entraríamos en discusiones bizantinas en las que cada quien podría tener argumentos relativamente acertados que acerquen a Einstein a coincidir con sus propias creencias. Esto me parece un despropósito, lo que quiero rescatar más que su visión teológica (o falta de) es su acercamiento no dogmático al conocimiento. Esto es, no dogmático en tanto a que no da por sentado la existencia de una divinidad personal que crea el mundo según su antojo, y también no dogmático en tanto a que considera que la belleza y armonía del universo sugiere (pero no comprueba) la existencia de una inteligencia superior a la nuestra y se atreve a mencionar e incluir en la más alta mesa de discusión a la divinidad, algo que para la mayoría de los científicos hoy en día sería anatema. Algunos podrán ver en esto un agnosticismo, pero también es posible ver una actitud de reverencia y asombro místico. Como escribió en 1954 para la Radio Pública Nacional de Estados Unidos (NPR):

   "Estoy satisfecho con el misterio de la eternidad de la vida y con la conciencia --y el acercamiento a-- la maravillosa construcción del mundo existente en conjunto con la segura determinación de comprender alguna porción, aunque sea pequeña, de la razón que se manifiesta en la naturaleza. Esta es la base de una religiosidad cósmica, y me parece a mí que la más importante función del arte y la ciencia es despertar este sentimiento entre aquellos que sean receptivos y mantenerlo vivo." 

   He ahí los principios de una ciencia integral, que no subestima a la religión, sino que se inspira en ella y que se atreve a una visión más amplia y grandiosa a la vez que más humilde en su concepción del universo.  Hoy en día cuando los pensadores legitimados por las corrientes de pensamiento en conformidad con los paradigmas dominantes de nuestra cultura recuerdan a grandes científicos, como Newton o Kepler, hacen referencia a su gran devoción religiosa como un mal propio de su tiempo o una especie de defecto de carácter que debemos de pasar de largo, como si esto no fuera parte esencial no sólo de su personalidad sino de aquello que les permitió lograr sus descubrimientos. Me parece que debemos reconocer que la religiosidad --ese deseo de hallar y unirse con el Todo o con el Uno-- en estos casos no es "lo peor" en su personalidad o pese a lo cual estas grandes figuras han logrado sus revolucionarias teorías, como nos quieren hacer creer algunos, sino parte fundamental de lo que ha hecho que el pensamiento humano haya podido acceder a las esferas más altas del conocimiento."


Twitter del autor: @alepholo (Fuente: Pijamasurf. Texto de Alejandro Martínez Gallardo, publicado el 3-06-2016"

2 comentarios:

  1. Un saludo, Manuel.

    Me llamo Samuel (tengo 36 añazos) y acabo de leer la obra: "Filosofía de la Redención", que tan bien te has encargado de traducir. Quiero decirte ante todo que has hecho un trabajo fenomenal, y que te agradezco de corazón la oportunidad que me has dado de poder llegar a conocer de primera mano (en castellano) la obra fundamental de Mainländer.

    Me gustaría poder comentarte (y preguntarte) sobre algunas cosas concretas de este trabajo, pero no logro encontrar tu correo electrónico por ninguna parte.

    Por cierto, que yo también suelo escribir en un blog que abrí hace ya cinco años (y donde, aunque yo sólo soy ingeniero, trato tanto temas científicos como filosóficos). Precisamente hace unos días escribí una (humilde) entrada titulada: "La teleología en la física moderna, y su relación con la filosofía de Philipp Mainländer" (http://quevidaesta2010.blogspot.com.es/2016/03/la-teleologia-en-la-fisica-moderna-y-su.html). Es una bobería en realidad (nada en comparación con otros tochos que he escrito xDD), pero creo que da cuenta de lo acertado que pudo estar este filósofo aún partiendo de una física de hace casi siglo y medio.

    Tengo intención de extender este artículo que te comento en el futuro a ver si tengo suerte y me lo publican (a veces escribo para la revista Tendencias21), y realmente te digo en este sentido que la física de hoy día se toma muy en serio la abiogénesis, y que además la relacionan casi sin excepción con la termodinámica en sistemas lejos del equilibrio térmico (más concretamente, con el principio natural que -literalmente- busca el movimiento que más y mejor aumenta la entropía, consume energía libre de Gibbs y consigue abolir gradientes energéticos). Es decir; que se puede decir sin miedo a equivocarnos que la naturaleza "busca" (teleológicamente) aquellos medios que satisfagan el fin de acelerar en lo posible la pronta llegada de la denominada en física como "muerte" térmica (el momento en que no será posible que suceda y acontezca ningún nuevo cambio o movimiento neto en el mundo).

    Si te interesa esto que te comento, tienes algunas entradas (y referencias) más por mi blog donde trato el asunto (aunque no menciono explícitamente a Mainländer hasta hace poco).

    Un cordial saludo.

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  2. Estimado Samuel: ¡Qué alegría poder contar con personas como tú interesadas en las relaciones entre ciencia y filosofía! Yo estudié el bachillerato por la rama de ciencias puras, y siempre me he interesado por los avances científicos, de manera que lo que me dices sobre la coincidencia entre Mainländer y los hallazgos de la física más reciente me parece increíblemente sugerente. A ver si puedo consultar las referencias que mencionas, así como tu blog; pero mi oficio como profesor de instituto cada vez me deja menos tiempo libre (tú mismo comprobarás que el blog lo tengo un tanto descuidado; me resulta imposible mantenerlo al día...); de manera que no sé cuándo podré consultar tu trabajo. Te animo a seguir instruyéndome al respecto, por favor, y no dudes de que, en cuanto pueda, leeré las entradas que me recomiendas. !Muchísimas gracias, amigo¡

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