BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

lunes, 22 de junio de 2015

Viaje a Sils Maria: Una película sobre el eterno retorno


Cartel publicitario de la película


   La película Viaje a Sils-Maria (Clouds of Sils-Maria, 2014), dirigida por Olivier Assayas, y protagonizada por Juliette Binoche, Kristen Stewart y Chloé Grace Moretz, en sus principales papeles, es, aparentemente, una película que gira en torno a los entresijos del mundo del teatro y del cine -en la línea de la mítica Eva al desnudo (All about Eve, J. L. Mankiewicz, 1950), a la que, efectivamente, recuerda en algunos momentos-; pero, a mi entender, la película contiene un significado mucho más profundo: pienso que cabe leer en ella una reinterpretación, muy original, del pensamiento de Friedrich Wilhelm Nietzsche; en concreto, de dos de sus conceptos más relevantes: el "eterno retorno" (die ewige Wiederkehr) y la "voluntad de poder" (der Wille  zur Macht), elaborados ambos por el filósofo germano precisamente en el curso de sus estancias veraniegas (por motivos de salud) en la localidad suiza de Sils-Maria, entre 1881 y 1888.
   El mismo Nietzsche nos dice en Ecce Homo -obra en la que hace un repaso de su vida-, que la idea del eterno retorno la alcanzó a principios de agosto de 1881, cuando bordeaba el lago Silvaplana a través del bosque, y se detuvo al lado de una roca formidable que se alza en forma de pirámide, no lejos de Surlei. Allí, "a 6000 pies sobre el nivel del mar y mucho más alto aun sobre todas las cosas humanas", su mente alcanzó una revelación de la esencia del tiempo, que expone de forma estremecedora en el aforismo 341 de La Gaya Ciencia:

"341.- El peso más grande.

   
¿Qué ocurriría si, un día o una noche un demonio se deslizara furtivamente en la más solitaria de tus soledades y te dijese: "Esta vida, como tú ahora la vives y la has vivido, deberás vivirla aún otra vez e innumerables veces, y no habrá en ella nunca nada nuevo, sino que cada dolor y cada placer, y cada pensamiento y cada suspiro, y cada cosa indeciblemente pequeña y grande de tu vida deberá retornar a ti, y todas en la misma secuencia y sucesión -y así también esta araña y esta luz de luna entre las ramas y así también este instante y yo mismo. ¡La eterna clepsidra de la existencia se invierte siempre de nuevo y tú con ella, granito del polvo!"? ¿No te arrojarías al suelo, rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que te ha hablado de esta forma? ¿O quizás has vivido una vez un instante infinito, en que tu respuesta habría sido la siguiente: "Tú eres un dios y jamás oí nada más divino"? Si ese pensamiento se apoderase de ti, te haría experimentar, tal como eres ahora, una transformación y tal vez te trituraría; ¡la pregunta sobre cualquier cosa: "Quieres esto otra vez e innumerables veces más?" pesaría sobre tu obrar como el peso más grande! O también, ¿cuánto deberías amarte a ti mismo y a la vida para no desear ya otra cosa que esta última, eterna sanción, este sello?"



Casa en la que se alojó Nietzsche durante sus estancias en Sils Maria
y lápida conmemorativa de su paso por el valle alpino



La roca de Surlei


   Hay que entender con claridad que el eterno retorno no significa la repetición de las cosas individuales, sino que ha de interpretarse, más bien, como una doctrina moral, que implica el "sí" trágico y dionisíaco a la vida, unido al amor a un destino personal, que se ha repetido y se repetirá eternamente. El pensamiento del eterno retorno supone que, si todo se repite de manera infinita, entonces cada instante es único y eterno, y por consiguiente, debe ser vivido con la máxima intensidad posible, con el mayor gradiente de voluntad de poder, para hacer de ese momento de la vida algo poderoso y único. Cada instante es único, pero eterno, ya que en él se encuentra todo el sentido de la existencia. Por eso, es necesario vivir plenamente cada instante vital, queriendo que ese instante se repita para siempre.
   Ahora bien, es evidente que este pensamiento es terrible -"trágico", dice Nietzsche-, y exige una enorme fuerza de voluntad para poder soportarlo, sin caer en la desesperación. Sólo el Superhombre (Übermensch), símbolo de un ser humano dotado de una fuerza de voluntad superior, estará en condiciones de poder aguantar la tremenda carga que supone aceptar que todas las cosas retornan con su carga de placer y dolor, diciendo, a pesar de ello, "sí" a esa vida que ha de repetirse sin tregua.
   En Asi habló Zaratustra (1883-1885), en el capítulo titulado "De la visión y el enigma", Nietzsche ejemplifica la dureza del pensamiento del eterno retorno con la visión que tiene el profeta Zaratustra de un pastor atenazado por una serpiente (símbolo del círculo eterno de las cosas), y ante cuya situación el mismo Zaratustra le conmina a "morder" la cabeza del reptil. El pastor está aterrorizado y paralizado por el asco, pero cuando finalmente corta la cabeza de la serpiente con sus propios dientes, se libra de la opresión y rompe a reír: la decisión de morder la serpiente representa en la alegoría nietzscheana la decisión de afrontar valientemente la dureza de la vida, queriendo que esta se repita, una y otra vez, pero cada vez más plenamente.
   Entiendo que en estos pasajes nietzscheanos nos pueden servir para encontrar algunas claves de la película.
   En ella se nos narra la historia de la madura actriz María Enders (J. Binoche), quien, acompañada por su ayudante, la joven Valentine (Kristen Stewart), se dirige a Sils Maria, la localidad suiza donde vive el famoso escritor Wilhelm Melchior, entre cuyas obras más famosas se encuentra la pieza teatral Maloja Snake (La serpiente de Maloja).
   En esta obra -cuyo título alude a un curioso fenómeno meteorológico, consistente en un banco de nubes que se forma cada cierto tiempo en la zona de la Engadina, y que fue recogido por el cineasta Arnold Fanck en una filmación de 1924 titulada Das Wolkenphänomen in Maloja (que aparece por unos momentos en el film de Assayas, seguramente para sugerir la eternidad cíclica de la naturaleza-), Melchior describía la intensa y destructiva pasión sentida por Helena, una empresaria venida a menos, hacia Sigrid, joven trabajadora de su plantilla. Consciente del poder que ejerce sobre Helena, Sigrid manipula a lo largo de la obra los sentimientos de su jefa en su beneficio, arrastrándola a la perdición, y supuestamente (porque este extremo sólo queda sugerido) al suicidio.
   La historia escrita por Melchior parece apuntar claramente al fenómeno denominado por Nietzsche "nihilismo", consecuencia de la "muerte de Dios" y de la pérdida de cualquier referente moral. Al desaparecer los valores morales sustentados anteriormente en ese Dios desaparecido, únicamente queda un mundo de perspectivas cambiantes, de las cuales han de preferirse aquellas que favorecen la vida, interpretada por Nietzsche como voluntad de poder: Todas aquellas apariencias o perspectivas que fomentan el poder, el dominio sobre la vida, han de considerarse "buenas"; todas aquellas que depriman o rebajen el poder dominador de la vida, "malas".
   Melchior escoge en su pieza teatral el mundo empresarial posmoderno, en el que "Dios ha muerto", para mostrar el enfrentamiento entre dos voluntades: la de Helena, tipo de la persona debilitada por la pasión amorosa ("nihilismo pasivo"), y la de Sigrid, ejemplo de "nihilismo activo", o aniquilador (es fuerte y cruel, y se siente segura, debido a su juventud y ambición, mostrando una total indiferencia -casi patológica- hacia cualquier principio moral, o sentimiento de compasión hacia Helena).
   Pocos minutos después de comenzar la película, nos enteramos de que Maria Enders inició hace veinte años su exitosa carrera como actriz, precisamente gracias a su interpretación del papel de Sigrid en la obra de Melchior, y por eso se dirige a Sils Maria, para participar en un homenaje al escritor que la lanzó al estrellato (ese mundo de ficciones espectaculares, donde ha ido viendo reforzada su sensación de fama-poder durante los últimos veinte años).
   Mas la situación cobra de repente un giro inesperado: en el curso del viaje a la localidad suiza, María y Valentine se enteran de la repentina muerte de Melchior. Al visitar a la esposa del escritor, ésta informa a María de que en sus últimos tiempos Melchior se había vuelto cada vez más huraño, enigmático y sombrío, y su obra había ido adquiriendo tintes de un profundo pesimismo, acentuado tras conocer que padecía un cáncer, de manera que decidió en secreto poner fin a su vida. Melchior ejemplifica en la película el pensamiento pesimista, criticado por Nietzsche, como uno de los síntomas del nihilismo contemporáneo: es como si Melchior se hubiese percatado de que, en un mundo en el que "Dios ha muerto", y en el que sólo queda la voluntad de poder desatada, las relaciones humanas pueden llegar a un grado insoportable de crueldad y de falta de moralidad, y ha sido esa convicción la que ha tratado de exponer en los pasajes más recientes pasajes añadidos a su obra (supuestamente cargados de pesimismo).
   Tras el homenaje póstumo a Melchior, Maria recibe de un importante director teatral la incitante oferta de reestrenar la obra, pero interpretando ahora el papel de Helena, mientras que el papel de Sigrid lo va a desempeñar una actriz muy joven, Jo-Ann Ellis, conocida por su escandalosa vida personal (pasto para la prensa del corazón), y por sus interpretaciones cinematográficas de superhéroes galácticos (lo más contrario al "Superhombre" nietzscheano que quepa imaginar). Aunque María se resiste al principio, luego se siente atraída por la oferta, y junto con su ayudante Valentine se retira a la casa de Melchior, para ensayar la obra.
   Me parece claro que la idea de reestrenar la obra, introducida por Assayas, sugiere el tema nietzscheano del eterno retorno. La idea también viene ejemplificada en la película por el recurrente fenómeno atmosférico de la Serpiente de Maloja (que Valentine está obsesionada por contemplar, mientras que a Maria el paso de unas simples nubes parece serle indiferente), así como por un breve pasaje del film, en el que el director sugiere que, a su entender, Helena y Sigrid son la misma mujer, en dos etapas de su vida.
   Pero, a medida que transcurren los ensayos de la obra -en los que vemos que la ayudante Valentine se encarga de representar el papel de Sigrid-, nos vamos percatando de que el eterno retorno, tal como lo interpeta Assayas, no se refiere tanto a los individuos, como a tipos humanos; dicho de otro modo: lo que se repite, con independencia de la edad, y como expresión de dos manifestaciones distintas de la voluntad de poder, es el "tipo Helena" y el "tipo Sigrid"; de manera que, mientras María, a pesar de esforzarse por hacer su papel de Helena en el curso de los ensayos, sigue queriendo ser la dominante Sigrid, Valentine, a pesar de representar el papel de la joven Sigrid, se va sintiendo cada vez más Helena, y va comprendiendo el terrible sufrimiento que este personaje padece en la obra.

Valentine-"Helena" mira -¿apasionadamente?- a Maria-"Sigrid"

   Claramente, la película muestra que Valentine está enamorándose de María, igual que Helena se enamoró de Sigrid en la obra, y que hace esfuerzos para que su voluntad no quede dominada por la imperiosa voluntad que emana de la fuerte personalidad de María (a la que admira). Por eso, Valentine le indica una y otra vez a ésta que debería cambiar su perspectiva, y ponerse en el lugar de Helena, para entender su pasión; pero María no atiende a razones, y se esfuerza por representar correctamente su papel, y hacer bien su "trabajo" como actriz. (Dejo de lado la maravillosa descripción del amor lésbico que hace Assayas, alejada de las vulgares pornografías al uso).
   Casi hasta el final de la película, María, aunque hace de Helena, sigue sientiéndose Sigrid; y sólo cuando conoce a la joven actriz que va a ser su rival en la obra, comienza a entender que su posición ya no es la de la victoriosa, cruel y dominante Sigrid, sino la de Helena; mas ya no hay lugar para la compasión en el despiadado mundo teatral posmoderno, y en el momento del estreno del remake de la obra, asistimos a la fatal repetición de la eterna historia, aunque ahora con un matiz, que tiñe las escenas finales con un matiz inquietante: Maria le dice a Jo-Ann que ella, cuando representó el Sigrid, vaciló un momento antes de abandonar a Helena, como si sintiese un atisbo de compasión por ella; en cambio, Jo-Ann le informa, con displicencia, que ella no va a mostrar en su actuación el menor indicio de compasión hacia el personaje de Helena, porque considera que está acabada, y merece desaparecer. Se repite, pues, la misma escena, pero con un plus, un gradiente de crueldad, asociada a la voluntad de poder en su interpretación más destructiva y maléfica ("más poder" = "más crueldad", "más dominio", o lo que es lo mismo, "menos piedad").

María Enders cree ver -pero no ve- la Serpiente de Maloja


   Entretanto, ¿qué fue de Valentine? A mí me parece que la clave principal de la película se encuentra en la escena en la que Maria y Valentine, a instancias de ésta, van a ver el fenómeno de la Serpiente de Maloja. María hace la excursión un poco a la fuerza, sin creer que sea posible ver la formación nubosa; sin embargo, se adelanta, y cuando cree empezar a contemplarla, se vuelve para avisar a Valentine, y ve que esta ha desaparecido.
   Ante esta "desaparición simbólica", caben dos opciones: o bien Valentine, identificada por completo con el personaje de Helena, atormentada por su intenso amor hacia María y debilitada su voluntad por un intenso nihilismo, ha optado por el suicidio (igual que Helena, igual que Melchior), o bien -y esta es mi opción personal, ya que la película queda abierta en este punto- Valentine, liberada de la atracción que sobre ella ejerce María-Sigrid, a través de su compasiva identificación con el personaje de Helena, es capaz de renunciar a su pasión amorosa, con enorme fuerza de voluntad, y se lanza a vivir su propia vida plenamente, tras haber "mordido" la cabeza de la serpiente del tiempo cíclico. Ella ha visto la Serpiente de Maloja, porque ha decidido irse por SU lado, y vivir una vida personal e independiente, lejos de la influencia de María.
   Maria, mientras -creyéndose todavía en el fondo Sigrid, y sin haberse dado cuenta de que los tiempos han cambiado, y de que en el mundo posmoderno la debilidad es castigada de un modo mucho más implacable que hace veinte años, cuando ella interpretó su papel-, no parece sentir mucho la falta de Valentine, y la sustituye por otra ayudante; pero cuando va a empezar la función de la nueva obra, tras el despiadado diálogo con Jo-Ann al que antes aludíamos, se da cuenta de que ha terminado por convertirse en la derrotada Helena, esa misma mujer, ora joven, ora vieja, cuya historia de dominio y sometimiento se repite por toda la eternidad. En el plano que cierra el film, la vemos sonriendo forzadamente, tras haber adquirido conciencia de la amarga verdad, con un rictus que a mi, personalmente, me recuerda de lejos al de la Marquesa de Merteuil, al final de Las Amistades peligrosas (Stephen Frears, 1988).
   Pienso, en definitiva, que la película de Assayas viene a decirnos que la perspectiva de la compasión y la comprensión del sufrimiento del otro (tal como la expone la ética de Schopenhauer, por ejemplo), expresada como renuncia a ejercer la voluntad de poder, puede ser mucho más potente y liberadora, y puede revelar mucha más fuerza de voluntad (porque el sujeto se vence a sí mismo y a sus ansias de dominio) que el ejercicio cruel y desencadenado de la voluntad de poder, tal como se ha venido entendiendo este concepto en los decadentes ambientes posmodernos. Dicho de otro modo: tras muchos años de filiación nietzscheana, me parece que ahora simpatizo mucho más con Valentine-Helena que con María/Jo-Ann-Sigrid... Será que me voy haciendo viejo...

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