BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

lunes, 19 de enero de 2015

A las filósofas que amo (11): Madame Blavatsky


   Sin que pueda ser considera estrictamente una filósofa, siempre he considerado a Helena Petrovna Blavatsky, también conocida como Madame Blavatsky, una de mis intelectuales favoritas. Nacida en 1831 y fallecida en Londres en 1891, fue una escritora, ocultista y teósofa rusa. Fue también una de las fundadoras de la Sociedad Teosófica y contribuyó a la difusión de la Teosofía moderna. Sus libros más importantes son Isis sin velo y La Doctrina Secreta, escritos en 1875 y 1888, respectivamente. Fue acusada de fraudes y engaños deliberados a lo largo de su vida, pero también se le atribuyeron poderes mediúmnicos y clarividentes, así como la capacidad de producir manifestaciones fenoménicas sobrenaturales. Aunque sus escritos han sido acusados de incluir afirmaciones que pueden interrpetarse en clave racista y antisemita, lo cierto es que términos como "ario" o "superhombre" designan en ellos, más bien, a pueblos o individuos dotados de niveles superiores de conciencia y espiritualidad, y no una raza superior destinada dominar el mundo, como interpretaron posteriormente los ideólogos del nazismo.
   Desde joven, Helena mostró talento como pianista y según testimonios de algunos contemporáneos suyos, estaba dotada de ciertos poderes psíquicos o sobrenaturales. También mostró interés por el esoterismo, leyendo algunas obras de la biblioteca personal de su bisabuelo, que había sido iniciado en la masonería a finales del siglo XVIII.
   A los diecisiete años, en 1848, Helena se casó con Nikífor Vasílievich Blavatsky, vicegobernador de la provincia de Ereván, en Armenia, que tenía cuarenta años. Helena aceptó casarse para poder ganar independencia, aunque según ella nunca consumó su unión. Tras tres meses de infeliz matrimonio, ella tomó un caballo y escapó de la casa cruzando las montañas, yendo a la casa de su abuelo en Tiflis.
   Luego, inició una serie de viajes por diversos países, tales como Egipto, Turquía y Grecia, entre otros. En algunos de estos viajes, estuvo acompañada por Albert Rawson, un explorador naturalista de los Estados Unidos también interesado en el esoterismo y que era miembro de la masonería. con veinte años, en 1851, tuvo su primer "encuentro" en Londres con un Mahatma o maestro iniciado oriental, que le puso sobre la pista de la teosofía, el saber secreto más reservado de la humanidad.
   Tras viajar por EE.UU., México, Sudamérica, Egipto, India, Tibet, etc., fundó en 1875, junto al coronel Henry Olcott y William Quan Judge, la Sociedad Teosófica, y publicó su primera gran obra: Isis sin velo, un libro que trata de la historia y del desarrollo de las ciencias ocultas, la naturaleza y el origen de la magia, las raíces del cristianismo y, según la perspectiva de la autora, los fallos de la teología cristiana y los errores establecidos en aquel entonces por la ciencia oficial. En este mismo año, a Blavatsky le fue concedida la nacionalidad estadounidense. En 1878, Blavatsky y Henry Olcott trasladaron la sede de la Sociedad Teosófica a la ciudad de Adyar, en la India.
   En mayo de 1887, aceptando la invitación de teósofos de Inglaterra, se trasladó a Londres y continuó la redacción de su segunda gran obra, La Doctrina secreta, que finalizó y publicó en 1888, Se trata de una obra gigantesca, en la que expone la idea fundamental de la teosofía: todas las religiones son ramas de una religión fundamental, la religión "filosófica" de la humanidad, de corte panteísta, que escapa a cualquier dogma concreto, y que se expresa en los principales símbolos y leyendas de la tradición universal, las cuales tendrían su origen en los hipotéticos continentes desaparecidos de Lemuria y Atlántida. La parte principal del libro se basa en los comentarios a un supuesto manuscrito antiquísimo, las "Estancias de Dzyan", en el que habrían quedado plasmadas las enseñanzas milenarias del saber teosófico.
   Las teorías -más bien, visiones- de Blavatsky, aunque extremadamente discutibles y expuestas en escritos un tanto desordenados, imprecisos y algo farragosos, han tenido una influencia tremenda en numerosos intelectuales, entre los que cabe citar a Kandinsky, Pessoa, Borges, el músico Scriabin, y otros muchos (entre ellos, su principal discípulo español: D. Mario Roso de Luna). Por eso, merece un sitio en esta serie de pensadoras a las que admiro.

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