BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Moderato de Gades: Filosofía neopitagórica en el Cádiz hispanorromano


   Mi reciente viaje por tierras gaditanas me ha permitido descubrir la belleza de lugares tan encantadores como Conill, Vejer, Caños de Meca, Puerto de Santa María, Medina Sidonia, la propia ciudad de Cádiz..., y también el pensamiento de un autor prácticamente olvidado, pero que me parece necesario reivindicar como parte del "patrimonio filosófico hispánico": Moderato de Gades, o Moderato el Pitagórico, quien, oriundo de la Bética, debió enseñar en Roma aproximadamente en la época de Nerón (54-68).
   Porfirio, en su Vida de Pitágoras, nos cuenta que Moderato escribió once libros titulados Lecciones pitagóricas, en los que exponía una lectura pitagorizante del pensamiento platónico, que impulsaría el auge del neopitagorismo en la época imperial romana.
   Lo interesante de la doctrina de Moderato de Gades es que, al parecer, afirmaba que los pitagóricos acudieron a los números porque consideraban que no es posible "transmitir claramente por el discurso las primeras formas y los primeros principios" de la realidad. Igual que los geómetras utilizan dibujos de figuras para explicar sus conceptos, sabiendo que esas figuras no son idénticas a esos conceptos, sino que más bien simbolizan su contenido ideal, "los pitagóricos en relación con las significaciones y formas primeras, incapaces de transmitir por el discurso las formas incorpóreas y los primeros principios, se han apoyado en su mostración por medio de los números."
   De este modo, el "Uno" designaría al Ser supremo, elevado por encima de las ideas; el "dos" simbolizaría la dualidad o desigualdad que recorre toda la realidad, dando lugar a la dispersión múltiple de los seres; el "tres" la totalidad de los principios, o la síntesis de la unidad y la dualidad, que produce todas las cosas del universo (el "todo" o el "cielo", simbolizados por el "cuatro"), etc. La suma de estos primeros principios matemático-ontológicos arroja como resultado la tetraktys, el número sagrado por el que juraban los pitagóricos (1+2+3+4 = 10).
   En este sentido, Moderato diferenciaba entre la filosofía como "amor a la sabiduría", en la que las matemáticas jugarían un papel propedéutico, preparatorio, o de aproximación al saber, y la "sabiduría", propiamente dicha, en la que se revela al iniciado "la ciencia de la verdad de los seres inmateriales y eternos".

Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia
Ruinas de la ciudad hispanorromana de Baelo Claudia (Cádiz)


   Moderato de Gades habría propuesto también la jerarquía de las hipóstasis, o emanaciones jerárquicas de la realidad, que luego retomaron los neoplatónicos, al formular su doctrina de los "tres Unos": el Uno inefable, que estaría sobre el ser y toda esencia; el Uno entendido como Mundo de las ideas y el ámbito de las Almas, al que habría que añadir la Materia, la cual ocupa el último nivel de la realidad, y actúa como receptora de las formas ideales, en el sentido aristotélico del término. Con estas especulaciones, Moderato habría tratado de unificar la teoría de las ideas de Platón y el hilemorfismo de Aristóteles, apuntando a las posteriores especulaciones de Plotino.
   Respecto del alma, la tercera realidad permanente, parece que Moderato de Gades concebía su esencia "como si se contara entre las sustancias matemáticas", entendiéndola como "algo proporcionado y unido". El alma humana, en sintonía con el alma del mundo, sería esencialmente una construcción numérica armónica, que puede llegar a vibrar con el ritmo unitario y total del universo, con la callada música de las esferas, que resuena en el conjunto de la naturaleza.
 Seguramente, fue esa misma armonía cósmica la que recorrió mi alma, cuando paseaba en las noches gaditanas de estío a la vera del mar.

[N. B.- Sobre Moderato de Gades, pueden consultarse dos excelentes artículos:
* Enrique A. Ramos Jurado, "Moderato de Gades: Estado de la cuestión. Cronología y forma de vida", en: Habis, 34 (2003), pp. 149-160.
* Francisco García Bazán, "Los aportes neoplatónicos de Moderato de Cádiz", en: Anales del Seminario de Historia de la Filosofía, 15 (1998), pp. 15-36]

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