BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

martes, 24 de junio de 2014

Filosofía iluminista: Una interpretación de las enigmáticas fuentes del Campus de la Universidad Carlos III de Getafe

   Hace unos días, obligado a hacer unas gestiones, volví a pasear por el Campus de la Universidad Carlos III de Getafe (Madrid). Tuve ocasión de contemplar de nuevo las enigmáticas fuentes que están situadas en varios lugares del mismo (todas ellas bastante deterioradas, pues no funciona ninguna, mientras que hace años recuerdo cómo corría el agua por sus tazas). Y, mientras daba vueltas alrededor de ellas, me pregunté por su significado. Tras reflexionar varios días, creo haber obtenido algunas respuestas. Desde luego, no representan ninguna conclusión definitiva, ni siquiera aproximada, sobre el hipotético simbolismo de estas fuentes, pero sí me parece evidente que todas ellas responden a un programa filosófico muy bien meditado, de carácter iluminista y masónico, que voy a tratar de ofreceros en esta entrada del blog.
   Antes de nada, comenzaré por el logotipo mismo de la Universidad. Aparentemente, contiene dos C mayúsculas, que enmarcan el número III, correspondiente al monarca que da nombre a la institución. Pero, si nos fijamos mejor, comprobaremos que la figura que forman ambas letras entrecruzadas es la llamada "vesica piscis" ("vejiga de pez" en latín), o "mandorla" ("almendra" en italiano), muy común en las civilizaciones antiguas, y cargado de connotaciones místicas. Los pitagóricos la consideraban una figura sagrada, porque la razón matemática de su anchura (medida por los puntos extremos del "cuerpo", sin incluir la "cola" por su altura fue aproximada al cociente 265:153, razón que da 1,73203, y que fue considerado un número sagrado (llamado la "medida del pez"), siendo la razón geométrica de estas dimensiones la raíz cuadrada de 3 (ya que si se traza la línea recta que une los centros de ambos círculos, junto con los dos puntos donde los círculos se intersecan, se obtienen dos triángulos equiláteros unidos por un lado.
   Cada uno de los círculos alude a Dios Padre y a la Diosa Madre, unificados en la matriz cósmica de la creación, entendida como portal de luz y la fuente de la consciencia de unidad, creando en el centro el símbolo de la "flor de la vida". Estamos ante una imagen, por consiguiente, que pretende crear un camino entre los mundos espiritual y material, y que representa el ascenso del espíritu (por eso en el simbolismo cristiano representa a Cristo). Pero en el logotipo de la Universidad Carlos III lo vemos enmarcando el número 3 , fundamental dentro de todas las tradiciones simbólicas, porque representa la totalidad (suma de la unidad y la dualidad, o de Dios y el hombre), pero no escrito de cualquier modo, sino resaltado de tal manera que recuerda las tres columnas fundamentales sobre las que descansa la masonería: sabiduría, fuerza y belleza (en el plano social: libertad, igualdad y fraternidad).






   Vemos, pues, que, ya de entrada, todo parece apuntar a que esta Universidad responde a un ideario de corte masónico e ilustrado.
   Su recinto, además, se encuentra situado en los terrenos de un antiguo cuartel, cuyo muro parece separar los edificios universitarios del exterior, como si se tratase de una especie de temenos o lugar sagrado. Nada más ingresar en él, nos encontramos  a la derecha la


1)      FUENTE DEL JURAMENTO (Autor: J. José Gómez Molina)

 Con la siguiente leyenda:

"El juramento y el mito



   El gesto del juramento, la tensión vivida por un cuerpo que funda el futuro en la exultación de un instante, se realiza conforme a un ceremonial arcaico. Si, por una parte, instaura un porvenir, por otra repite un arquetipo contractual muy antiguo. Su representación implica la actualización revisada, quien lo realiza no puede evitar encontrarse en la situación del actor, su papel le precede, incluso cuando este consiste en inventar un futuro."






 


   ¿Por qué precisamente un "juramento"? Al contemplar la forma triangular del cuerpo de la fuente, me acordé rápidamente de dos posibles respuestas a esta pregunta: por una parte, podría aludir al "juramento pitagórico", por el cual se reconocían los miembros de esta escuela filosófica ("No,por aquél que ha entregado a nuestras almas la tetraktys, la fuente que contiene las raíces de la vida eterna"):

Tetraktys, número místico que representa
el diez
   La tetraktys, o el diez, tenía para el pitagorismo el sentido de la totalidad, y también el de final, de retorno a la unidad, finalizando el ciclo de los nueve primeros números. Para ellos era el más sagrado de todos los números, por simbolizar la creación universal, fuente y raíz de la eterna naturaleza, de la que todo deriva y a la que todo vuelve. Se trataba, pues, de una imagen de la totalidad en movimiento.
   La tetraktys forma un triángulo de 10 puntos colocados en cuatro líneas, dispuestos de la forma siguiente:
   1) La Unidad: Lo Divino, origen de todas las cosas. El ser inmanifestado.
  2) La Díada: Desdoblamiento del punto, origen de la pareja masculino-femenino. Dualismo interno de todos los seres.
   3) La Tríada: Los tres niveles del mundo: celeste, terrestre, infernal, y todas las trinidades.
  4) El Cuaternario: los cuatro elementos, tierra, aire, fuego y agua, y con ellos la multiplicidad del universo material.
   El conjunto constituye la Década, es decir, la totalidad de Universo: 4: 1 + 2 + 3 + 4 = 10 → 1 + 0 = 1.
   Pero la contemplación de esta fuente me recordó, además, el juramento masónico, por el cual quien ingresa en la Orden se compromete solemnemente a no revelar los secretos de la misma.
  Observé, por otra parte, que el Sol, al pasar por el meridiano, incide precisamente en el espacio que separa los dos triángulos que forman la fuente. Esto concordaría con la interpretación pitagórica que estoy proponiendo presentado, porque Pitágoras, según Diógenes Laercio, consideraba divinos al Sol y la Luna.
Grupo de pitagóricos celebrando la salida del Sol, Himno al Sol naciente, Fyodor Bronnikov, 1827-1902


También observé en esta primera fuente un rasgo extraño, que se repite en todas las demás de este Campus: hay en todas ellas abundancia de reptiles, especialmente serpientes, y también de una suerte de anfibios, que semejan salamandras. Más adelante apuntaré alguna sugerencia al respecto.
   La segunda fuente es la...

2)      FUENTE DEL ECO DEL HORIZONTE (Autor: D. J. José Gómez Molina)


La leyenda que hay en ella es la siguiente:


"El horizonte



   Escenario de la huida, límite  entre la realidad y la utopía del paisaje, la alegría de la oscuridad en el repliegue del seno de la naturaleza primitiva y salvaje, atracción de la aventura y del conocimiento científico del universo."





   El filósofo español Eugenio Trías (1942-43), define al hombre como un ser limítrofe, entre el cerco de los objetos y el cerco hermético, esto es, el mundo nouménico del misterio, al que solamente tenemos acceso simbólicamente. Y símbolos no faltan en el Campus, como estamos viendo: a través de ellos, podemos acceder al mundo superior espiritual, pero siempre de manera intuitiva, no discursiva. Por lo demás, también recordé el símbolo egipcio de "Akhet", que representaba el horizonte por donde el Sol (la Divinidad) sale y se esconde al amanecer y al atardecer.
   Pasamos, después, a la  

3)      FUENTE DE LA RAZÓN (Autor: D. J. José Gómez Molina)


"La razón

   “Consciente de sus poderes, se goza de sus prerrogativas, acoge las pretensiones del sentimiento y de la pasión, a las cuales pide una energía adicional. Cree así unificar al hombre en la luz del bien y la claridad de la inteligencia. Se cree capaz de convertir todo en luz. Pero, habiendo devuelto al deseo la plenitud de su derechos, la razón se encuentra súbitamente engrandecida, por una porción de sombra y de sueño que hasta entonces había excluido.” (Starobinski)"

   En esta fuente aparece una cita del famoso historiador de las ideas, especializado en el período iluminista o ilustrado, Jean Starobinski. En sus libros, Starobinski ha mostrado las relaciones entre las bellas artes y el pensamiento filosófico en la Época de las Luces, especialmente durante el período correspondiente a la Revolución Francesa.
   En L'invention de la liberté (1964), Starobinski muestra cómo el pensamiento de las Luces, rechazando la teología de la caída y rehabilitando la naturaleza humana, concedió primacía a los datos de la vida sensible y del sentimiento. Su intención fue restablecer los derechos de la libertad primigenia del hombre, perdidos en las naciones modernas, poniendo los fundamentos de una sociedad regenerada, capaz de asegurar la felicidad de los ciudadanos.
   No obstante, la obra más importante de Starobinski es, a mi juicio: 1789: Les emblèmes de la Raison (1973), en la que estudia algunas de las imágenes típicas de la cultura revolucionaria francesa en el contexto del neoclasicismo europeo, especialmente del arte. Starobinski afirma que, a pesar de su contenido luminoso, esclarecido y racional, las sombras del mal, la injusticia y la ignorancia no pudieron ser totalmente conjuradas, pues la propia ilustración contenía elementos de intolerancia y despotismo, que pondrían de manifiesto a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX artistas como nuestro Francisco de Goya. Starobinski nos advierte con ello de que una luz excesiva, radical, puede conducir a la sombría ceguera del fanatismo.




4)      FUENTE DE VILLANUEVA (J. José Gómez Molina)


"La Arquitectura


   "Fundada como verdad, hace del monumento el paradigma de la simplicidad y el orden que subordina sus partes a la idea general que contiene, en una armonía satisfactoria entre las leyes de la necesidad y las del placer, que transforma el orden en virtud. Villanueva ejemplifica este programa ilustrado."






   Como es sabido, Juan de Villanueva (1739-1811) es el paradigma del arquitecto ilustrado neoclásico en España. Todas sus obras, especialmente el Gabinete de Historia Natural (hoy Museo del Prado), el Real Observatorio Astronómico, el Oratorio del Caballero de Gracia y la Academia de Historia de Madrid, muestran una gran severidad y sentido de las proporciones. Su obra se caracteriza, ante todo, por su luminosidad y claridad, puramente racionales. Por eso se convirtió en el arquitecto favorito de Carlos III y Carlos IV. No tengo constancia de que Villanueva fuese masón, pero Ángel Almazán sí cree detectar un conocimiento de la simbología fracmasónica en sus trabajos, como demuestran algunos estilemas de la Capilla Palafox de la Catedral de Burgo de Osma, obra de Francisco Sabatini y Juan de Villanueva (véase: Claves francmasónicas de la Capilla Palafox de la Catedral de Burgo de Osma (Ángel Almazán)

   La siguiente fuente es una de las más interesantes; se trata de la...

5)  FUENTE DE LA ARQUITECTURA, O DE LAS LUCES (Autor: J. José Gómez Molina)


"Las fuentes


   “Admiraba cómo esta fuente universal anima a todos los seres y distribuye en cada uno de ellos un fuego inagotable donde todo ha tomado movimiento. Cada individuo forma un centro donde se reflejaban todos los puntos de su esfera individual.” (Louis-Claude de Saint-Martin)"

    Esta placa nos da una información esencial para entender el significado del Campus, pues lo conecta con la Orden Martinista, una de las más importantes dentro del esoterismo iluminista europeo.
   Esta Orden fue fundada por el marqués Louis-Claude de Saint-Martin (1743-1803), quien firmaba sus obras con el pseudónimo de "el Filósofo desconocido", pues decía pertenecer a la misteriosa Fraternidad de los Filósofos Desconocidos [F* F* D*]. Como organización mística, la Fraternidad decía haber recibido sus doctrinas y símbolos de los Hermanos de Oriente bizantinos, quienes, a su vez, habían mantenido contacto con los Templarios, dando pie más tarde a la Alquima cristiana de los ss. XVI-XVII. A esta corriente alquímica pertenececieron grandes iniciados, como Heinrich Khunrath (1560-1605), Jacob Böhme (1575-1624), Georg Gichtel (1638-1710) y Rudolf von Salzmann (1774-1871), que, según cuentan, inició personalmente a Goethe y al propio Saint-Martin.
   Saint-Martin trabó contacto en 1765 con el teósofo Martinez de Pasqually (1727-1779), quien había fundado en 1754 la Orden de los Sacerdotes Elegidos Cohen del Universo, en la que se utilizaba la teúrgia, ligada a la mística judeo-cristiana (como expone Pasqually en su Tratado de la reintegración de los seres). La teúrgica es una práctica mágico-religiosa greco-egipcia, consistente en la invocación de poderes ultraterrenos (ángeles o dioses), a fin de atraérselos y buscar el contacto espiritual con ellos. Exige operaciones rituales de carácter ceremonial, fórmulas, símbolos, y un misterioso lenguaje especial, de cuya combinación se pretende conseguir la activación de los elementos psíquicos superiores que reciben la energía divina o demoníaca (entiéndase: de los daimones, seres intermediarios entre los dioses y los hombres).
   Entre 1773 y 1774, Saint-Martin residió en Lyon, en casa de Jean-Baptiste Willermoz, antiguo miembro de los Elegidos Cohen, creador, después de la muerte de su maestro, del Rito Escocés Rectificado de la Masonería. Allí escribió su primera obra: De los errores y de la verdad (1775), en la que se muestra muy influido por las ideas del citado teósofo alemán Jakob Böhme. Más tarde, desarrolló dichas ideas en otro libro muy importante dentro de su producción: El Ministerio del hombre-espíritu (1802). Tras su muerte en 1803, Papus y Augustin Chaboseau fundaron la Orden Martinista (1891), la cual tras la S. G. M. pasó a funcionar bajo la dirección de la Orden Rosacruz.
   Resumiré brevemente las principales doctrinas del Martinismo (pensando en su posible aplicación a las ideas que presidieron la creación de esta Universidad): Saint-Martin estudia la historia del hombre, desde su emanación procedente de lo infinito divino hasta su estado actual. El hombre cometió el error de alejarse de Dios, lo que significó su caída en el mundo material y la conversión en ruinas de su templo interior, que debe reconstruir, partiendo del germen divino intacto que se encuentra en su alma, regresando así a la "fuente original" de la que procede: Dios.
   El objetivo es, pues, reintegrar al hombre en el seno divino, desde su actual exilio. El mundo material en el que se encuentra ahora no puede satisfacerle plenamente, y es consciente de que su felicidad reside en otra parte. Esa nostalgia de su origen divino le produce un estado de melancolía, que desea superar. Cuando este deseo de retorno nace en el hombre, éste se convierte en lo que Saint-Martin llama "el Hombre del Deseo", aquel que quiere reconstruir el Templo Interior y retornar a la condición divina. Para ello debe seguir dos caminos: la iniciación y el estudio. La primera marca el comienzo de su viaje por el "camino del corazón", pues en la iniciación el sujeto recibe la semilla de luz que es la base de su regeneración interior. Por la iniciación, el sujeto puede "entrar en el corazón de Dios, y hacer entrar el corazón de Dios en él, para realizar un matrimonio indisoluble". En este proceso, a diferencia de Pasqually, Saint-Martin considera que ni la teúrgia ni la magia son necesarias, porque el espíritu puede llegar de forma natural a las cosas sobrenaturales, siempre que sea bien conducido. Tampoco es relevante acumular conocimiento intelectual, porque lo importante es que el corazón se inspire en el "Libro de la Naturaleza" y el "Libro del Hombre", de los que emanan todas las virtudes, las cuales, ordenadas al Primer Principio, contribuyen a rehabilitar a los hombres. Para Saint-Martin, Dios ha sembrado en la naturaleza los símbolos de la sabiduría, para que podamos alcanzarla por nosotros mismos.
   Especialmente importante es el "Libro del Hombre", porque, además de estar escrito directamente por la mano de Dios, en él se encuentran escritas todas las leyes y verdades fundamentales del universo. A dicho libro sólo se accede por introspección, retornando al centro cordial de nuestro ser, donde residen todas las facultades espirituales del hombre. Este retorno del ser hacia su centro, esa contemplación interior, es la verdadera oración, la más elevada que puede realizar el hombre, y es la clave de la "elevación espiritual" que contribuye al renacimiento interior del sujeto. Convertido en Hombre Espiritual, el hombre podrá restablecer la comunicación perdida entre las partes superior e inferior de la creación, reintegrando todos los seres en el Uno, y volviendo a ser el Templo de Dios. Se cumplirá así el precepto hermético contenido en la Tabla Esmeraldina: "lo que está arriba es como lo que está abajo".





 

   Este objetivo: llegar a reconstruir el "Hombre Espiritual" debería ser, pues, el que debe perseguir el estudiante que ingresa en esta Universidad.

6)      FUENTE DE LA MECÁNICA CLÁSICA (Autor: J. José Gómez Molina)

"La mecánica 

   "Representación bajo un mismo punto de vista de los diferentes principios encontrados, para facilitar la solución de cuestiones mecánicas, que permite mostrar su dependencia mutua, y hacer posible la emisión de un juicio sobre la justeza y la extensión. La mitología mecánica de los enciclopedistas recrea en el orden físico la fuerza religiosa del mito perdido."





 

   La mecánica clásica es, evidentemente, la mecánica newtoniana, expuesta por Isaac Newton en sus Philosophiae Naturalis Principia Mathematica (1687). En ella se construye el sistema total del universo a partir, básicamente, de cuatro leyes: la ley de la gravitación y las tres "Leyes de Newton": la ley de la inercia, la ley de la interacción o de la fuerza, y la ley de la acción-reacción. Los ilustrados vieron en la física de Newton el epítome de su concepción racional del universo, y un apoyo fundamental para su concepción deista del Ser Supremo. Alexander Pope (1688-1744), en su epitafio dedicado a Newton, proclamaba:

Nature and Nature's laws lay hid in night:
God said: "Let Newton be!" and all was light.

conectando la mecánica clásica newtoniana con la luz divina y la luz de la razón. Iluminismo en estado puro.
  Dirijámonos ahora a la penúltima fuente:

7)      FUENTE DE LA VOLUNTAD DE PENÉLOPE (Autor: J. José Gómez Molina)

"La alegoría y los símbolos 

    La alegoría transforma la apariencia en un concepto, el concepto en una imagen, pero de manera que el concepto quede delimitado en la imagen, se deja captar y poseer íntegramente y puede así ser enunciado. El símbolo transforma la apariencia en idea, la idea en una imagen, pero de manera que la idea en una imagen permanezca siempre eternamente activa e inalcanzable, y esta idea, aunque se enuncie en todas las lenguas, es inexpresable.” (Goethe)"




   Aquí topamos con una cita de Goethe (Maximen und Reflexionen, Berliner Ausgabe, Bd. 18, p. 638), que parece aplicarse especialmente al conjunto del Campus y a la simbología que en él se contiene: tenemos ante nosotros un mensaje, pero ese mensaje, por ser simbólico, no alcanza a expresarse de manera explícita, sino más bien "estética", es decir: intuitiva y sensible. Hemos de dejar, por tanto, que las ideas que contienen los monumentos penetren en nuestro interior, aunque no seamos capaces de exponer de manera concreta y precisa su significado.

   La última fuente es la... 

8)      FUENTE DEL ALTAR DE LA BUENA FORTUNA (Autor: J. José Gómez Molina)

 "Las esferas 

   Forma esférica que utilizan los arquitectos “visionarios”; no es ya el universo cerrado del Renacimiento, sino el espacio infinito de la Mecánica celeste de Laplace, cuya imagen será el símbolo del ser voluntario, el ser individual, reflejo del ser Supremo que desde su centro impenetrable ve a todos los seres, los astros, al universo entero como parte integrante de su inconmensurable esfera. La razón por la cual levantase Goethe en 1777 en los bosques de Weimar “el altar de la buena fortuna” como símbolo del “Paraíso terrestre”."







   Entiendo que esta fuente es un homenaje a tres bandas: primero al Ser Supremo, simbolizado por la esfera, que en la filosofía occidental, desde Parménides, representa a la Divinidad como Razón Infinita; después, a los llamados "arquitectos visionarios" de la Ilustración, como E.-L. Boullée, cuyo Cenotafio a Newton pretendía expresar la concepción racional de la naturaleza propia del Siglo de las Luces, encarnada en la mecánica newtoniana, y finalmente, a Goethe, quien alzó en 1777 en Weimar el llamado "Altar de la Fortuna", dedicado a su "compañera del alma" Charlotte von Stein. Se trata más bien de una reflexión filosófica en piedra sobre la autenticidad -representada por la pureza geométrica- que de una obra de arte. Para Goethe, la esfera aparece aquí como equivalente de la Fortuna, por su inestabilidad, mientras que el cubo representa la razón y la virtud. De manera que el monumento viene a indicarle al visitante que sólo la razón puede conducir la fortuna, bajo la forma de una "suerte bien dirigida o bien conducida".

E.-L. Boullée, Cenotafio a Newton, 1784


Goethe, Altar de la Fortuna, Weimar, 1777


 
MONUMENTOS DEDICADOS A FRANCISCO GINER DE LOS RÍOS Y GREGORIO PECES-BARBA

   Encontramos también en el Campus dos monumentos: uno dedicado a Francisco Giner de los Ríos, creador, como es sabido, de la Institución Libre de Enseñanza, nacida de una idea típicamente "masónica": la de lograr la regeneración del hombre y de España, principalmente a través de la educación. Este ideario tiene sus raíces en el pensamiento filosófico formulado por el filósofo masón Karl Christian Friedrich Krause (1781-1832) de gran influencia en España, a lo largo del siglo XIX.
   El sistema krausista, denominado panenteísmo, conjuga las ideas de inmanencia y trascendencia de Dios sobre el mundo, y defiende la autonomía de la ciencia y la educación respecto de la religión. Krause fue también pionero en reivindicar otro principios del iluminismo, como la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer, los derechos de los niños, así como los derechos de la naturaleza (convirtiéndose así en un precedente del ecologismo).
   Según la filosofía krausista, Dios acaba por reabsorber los «tres términos del mundo», la naturaleza, el espíritu y la humanidad, ésta última a través de la historia, que supone el retorno paulatino del género humano a Dios, meta última de todo progreso.



   Cerca de él, se erige el busto de Gregorio Peces-Barba Martínez (1938-2012), político, jurista y catedrático español de filosofía del derecho y uno de los siete "padres" de la actual Constitución española. Peces-Barba fue el auténtico impulsor de la creación de la Carlos III, de la que fue elegido rector, ocupando el cargo desde 1989 hasta 2007. Considerado por los sectores más reaccionarios de este país un "presunto maśon" (¡como si esta atribución fuese un delito!), Peces-Barba se identificó siempre con los ideales iluministas y educativos que presiden la actividad docente de esta Universidad. Quizás incluso tuviese él parte activa en la creación del programa iconográfico de estas fuentes.


SIERPES y SALAMANDRAS, OMNIPRESENTES EN LAS FUENTES



   Como hemos dicho al principio, además de numerosas estatuillas que parecen salamandras (que en el simbolismo de la alquimia representan el espíritu del fuego, expresando la pasión, la destrucción, la purificación y el movimiento, así como también la energía espiritual ascendente, o el alma virtusoa que puede salir de las llamas de la tentación sin herirse), en casi todas las fuentes se encuentran figuras de reptiles, especialmente ofidios. ¿Qué hacen aquí estos animales?
   Voy a dejar de lado esas descabelladas especulaciones conspiranoicas, que seguramente verían en las serpientes un símbolo "illuminati" o "reptiliano", porque no me resulta posible verificar esta atribución (aunque no la excluyo, por supuesto). Pero sí cabe conectar el símbolo de la serpiente con el resto de contenidos que he venido citando a lo largo de este comentario. Así, por ejemplo, la conocida teósofa H. P. Blavatsky consideraba la serpiente el "compendio de toda la filosofía del universo" (Isis sin velo), conteniendo, como símbolo, significados diversos, e incluso contradictorios.
   En la Antigüedad, la serpiente era considerada símbolo de perfección y del dinamismo de la realidad, así como de la regeneración psíquica y de la inmortalidad. Era, asimismo, la imagen del alma que, al reencarnarse o alcanzar la iniciación, "se reviste de una piel nueva".
   También simbolizaba el primer rayo de luz emanado del Misterio Divino. Aludía a la eternidad del tiempo y a sus ciclos (como Ouroboros, o serpiente que se muerde la cola), y podía contener una doble atribución, una positiva, que remitía a la luz física o espiritual, pero también otra negativa, sombría, que apuntaba a la oscuridad de la materia y del mal. Su movimiento en "espiral", por otra parte, podía significar tanto la ascensión espiritual, como la infernal astucia de una mente artera.
   Dentro del lado luminoso del símbolo ofídico, la serpiente era símbolo del sol espiritual, el centro de las tradiciones ocultistas, del Logos Creador o la Inteligencia; pero también era la energía sexual, de la madre tierra y sus potencialidades, así como de la energía kundalini, que atravesando los chakras del cuerpo, eleva al hombre hasta un grado de conciencia superior.
   Por lo demás, no hay que olvidar que la antigua secta gnóstica de los Ofitas (del griego ὄφις "serpiente") daba una importancia fundamental a la serpiente del Génesis, por su conexión con el árbol del conocimiento del bien y del mal y, por tanto, con la gnosis (en griego "conocimiento"). Contrariamente a la interpretación cristiana ortodoxa de la serpiente como Satanás, los ofitas veían en la serpiente una figura positiva, heroica, mientras que al Dios del Antiguo Testamento lo identificaban con una figura negativa, malvada (el funesto demiurgo creador del universo material, al que denominaban Yaldabaoth, o leontoeides ("rostro de león"). Aunque la imposición de la doctrina cristiana ortodoxa a partir del siglo IV implicó la destrucción de todos los textos de los ofitas, parte de su doctrina puede conocerse por los testimonios de sus enemigos, como Ireneo de Lyon; además, algunos textos ofitas fueron recuperados en 1945, tras el descubrimiento de la Biblioteca de Nag Hammadi (Evangelio Apócrifo de Juan, Hipóstasis de los Arcontes, o Sobre el origen del mundo). 
   Según la gnosis ofita, el Dios del Antiguo Testamento fue una deidad misantrópica, que buscaba la anulación del hombre. Como la Biblia no identifica con precisión la serpiente con Satanás, los ofitas se sintieron perfectamente justificados en su posición, asegurando que lo que la serpiente buscaba en realidad era entregar a Adán y Eva el conocimiento, y la prohibición de este conocimiento por parte de Dios demuestra el deseo del tiránico Demiurgo de mantener al hombre prisionero en el mundo de lo material sensible.
   Las ceremonias ofitas de iniciación incluían símbolos de purificación espiritual, y combinaban elementos cristianos con otros rituales orientales, como los de la diosa egipcia Isis. Celebraban lo que Epifanio de Salamis, un padre de la iglesia del siglo IV, llama la "misa abominable", en la que la serpiente era mantenida en una cesta conocida como la "cista mystica". Al inicio de la misa, la serpiente era convocada, y se deslizaba entre los panes que se encuentran en la mesa; luego, el pan era partido y comido. Después de esto, cada uno de los presentes besaban a la serpiente en la boca, para lo cual había sido domada por un encantamiento. Se recostaban, y comienzan a adorar a la serpiente como parte del servicio eucarístico. Después, entonaban un himno al Padre Inefable divino, y concluían sus misterios.
   Para terminar, decir que dentro de la Orden Martinista eran muy importantes las letras "S. I." ("Soberano Juez"), las cuales, unidas, dan lugar al ideograma de la Serpiente de Bronce, elevada por Moisés en el desierto, y que esotéricamente constituye una prefiguración de Cristo, por su capacidad sanadora y salvífica.
   Dicho todo esto, ¿aluden las serpientes que recubren las fuentes que acabamos de visitar a este simbolismo gnóstico relacionado con la búsqueda del conocimiento? Vosotros tenéis la última palabra.



TORRE DEL SONIDO (¿BAPHOMET?) – Miguel Navarro (1990)


 

   El último punto de nuestro recorrido es, lo confieso, aún más especulativo y fantástico que los demás, una pura creación de mi imaginación, pero no quiero pasarla por alto. Se refiere al monumento gigantesco que preside el Campus, conocido como la Torre del Sonido, creada por el escultor Miguel Navarro en 1990. Me preguntaba qué demonios hace aquí esta especie de monolito, casi un tótem, presidiendo todo el conjunto. A primera vista, me parecía una obra más, típica del arte contemporáneo; pero después de todo lo dicho, pensé que quizás encerraba algún significado más profundo. Y se me vino a la mente la figura del horrible Baphomet, el supuesto ídolo adorado por los templarios, y que los difamadores de la masonería dicen que preside algunas de sus ceremonias (mientras que los propios masones niegan rotundamente estas acusaciones, considerándolas ridículas y absurdas: ellos sabrán).
   Arriba os muestro una imagen comparativa de la pretendida "torre" y de la típica ilustración del Baphomet, que da Eliphas Levi en su libro Dogma y ritual de la alta magia (1854). Aunque el término "Baphomet" seguramente es una corrupción del nombre Muhammad, el profeta del Islam, cuyas doctrinas debieron de conocer los caballeros Templarios con motivo de las Cruzadas, Levi da otra interpretación de esta grotesca imagen: señala que la figura lleva, primeramente, el pentagrama (no invertido) como símbolo de la luz, formando con sus manos el signo del hermetismo, que indicaría la perfecta armonía de clemencia y justicia (Chesed y Geburah, dos Sefirots del árbol cabalístico de la vida).
   Además, uno de los brazos del ídolo es masculino y el otro femenino, lo que indicaría el andrógino, que el alquimista y cabalista Heinrich Khunrath (cf. supra) consideraba el símbolo de la sabiduría eterna. La llama de la inteligencia que luce entre los cuernos sería la luz mágica del equilibrio universal, la imagen del alma elevada sobre la materia. La cabeza de la bestia expresa el horror del pecador (?), cuya parte material ha de sufrir el castigo, mientras que el caduceo que tiene entre sus genitales simboliza la vida eterna, al tiempo que la humanidad está representada por los pechos que adornan esta esfinge de las ciencias ocultas.
   El Baphomet representaría, en su conjunto, la polaridad, que divide el mundo en energías masculinas y femeninas, y que centra el ocultismo del XIX, siendo además un ejemplo del principio hermético, anteriormente mencionado, según el cual "igual es arriba que abajo", reflejando los diversos niveles de existencia: espiritual / material - macrocosmos / microcosmos. También afirma Levi que el Baphomet representa los cuatro elementos platónicos: tierra, agua, aire y fuego, porque su pie se planta sobre la esfera de la tierra, mientras el fuego arde sobre su cabeza.
   Por lo demás, la cabra siempre han sido un símbolo de fertilidad y de vida. De hecho, Levi denomina a esta imagen caprina "La Cabra de Mendes", comparándola con la que él creía era un dios egipcio con cabeza de cabra, honrado como protector de la fertilidad. También el dios griego Pan tenía, como es sabido, forma de macho cabrío.
   Efectivamente, la Cabra de Mendes —del griego Mendesios, nombre que se le daba al Bajo Egipto en los días anteriores al Cristianismo— era el dios carnero Ammon, o Amón, el sagrado espíritu viviente de Ra. Ammon Ra o Amón Ra (que significa lo mismo que El Vacío, equivalente al Vajra, de la tradición hindú; La Vía de la Mano Izquierda, o Sendero Siniestro, La Oscuridad Infinita y la Llama Ardiente en su Interior). El Santuario de Amón Ra se conocía como Pa-Bi-Neb-Nat o Ba-neb-tettu, que en las inscripciones asirias era llamado Binedi; los griegos lo llamaban Bendes, y posteriormente Mendes, o Mendesios. Durante el reinado de los Tolomeos, Mendes se hizo célebre por su dios-cabra, quien supuestamente se apareaba con las mujeres durante los festivales religiosos, una tradición muy similar a la de Pan. Según Sir E.A. Wallis Budge en su libro Los Dioses de los Egipcios, el título significaba Alma del Carnero, Señor de Tettu, y tal era el nombre de Mendes en su forma local como Khnemu, cuyo símbolo era un carnero. Era considerado como el principio viril, tanto en los dioses como en los hombres, y sus atributos eran Rey del Sur y el Norte, el Carnero, el Macho Viril, el Falo Sagrado, que despierta e impulsa las pasiones del amor.
   Reconozco que la supuesta semejanza que creo entrever entre la escultura universitaria que estoy comentando y el ídolo bafomético es una simple elucubración, y, repito, carece de cualquier apoyo serio en los datos; pero es cierto que la similitud irrumpió con fuerza en mi espíritu cuando vi esta enorme escultura alzada en un lugar tan destacado del Campus: todo parece indicar que el centro universitario entero gira a su alrededor y está presidido por su figura luciferina que, junto al resto de las piezas artísticas que he comentado, completa el supuesto programa iluminista que he creído atisbar en este recinto. De seguro, al menos, cuando volvamos a pasear por su interior, lo veremos con otros ojos.

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