BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

viernes, 31 de mayo de 2013

La crisis dilucidada (y 17): Darío Salas Sommer y la Filosofía Operativa.




   

   Cabría calificar a Darío Salas Sommer (1935) como un hermetista moderno. Su sistema de pensamiento, al que denomina "Filosofía Operativa", tiene como principal objetivo desarrollar la consciencia, a fin de obtener, mediante el crecimiento interior, beneficios prácticos para la vida.
   La biografía de Darío Salas resulta muy sugerente: Desempeñó diversos oficios: albañil, camionero, conductor de transporte público y finalmente empresario. Él mismo asigna gran valor a estas actividades desempeñadas en su juventud, afirmando que el verdadero conocimiento se adquiere en la "universidad de la vida". Posteriormente, obtuvo el título de Máster en Filosofía y PhD por Columbus University.
   En 1965 publica su primer libro, titulado Los brujos hablan, bajo el pseudónimo literario de John Baines, el que emplearía luego en muchas de sus posteriores obras. En este libro se perfilan ya los temas fundamentales que abordaría en sus obras posteriores: la consciencia humana, la posibilidad de una evolución espiritual y llevar una vida en armonía con las Leyes de la Naturaleza.
   Su obra fue modificando paulatinamente su enfoque, de corte principalmente ocultista en sus primeros trabajos, como el citado Los brujos hablan y El Hombre Estelar, hacia un abordaje más ético-práctico, en libros como El Desarrollo del Mundo Interno, y Moral para el Siglo XXI, donde se muestra una forma diferente de percibir la Vida y de las posibilidades que tiene una persona para experimentar un mundo nuevo, correcto, justo, hermoso, aplicando reglas morales naturales, que debieran ser la norma para todo habitante de este planeta. La máxima planteada en todo el libro es la "Ley de Equivalencia Igualitaria", que es Ley en todo el Universo: "tanto das, tanto recibes"... "aquello que das, eso recibes" ... Dicha máxima es la base de una moral superior, centrada en la acción en armonía con la Naturaleza
   En 1970 fundó el Instituto Filosófico Hermético, institución consagrada al desarrollo de su Filosofía Operativa, y que se basa en los principios del hermetismo (a los que dedicamos otra entrada en este blog). Actualmente, el Instituto Filosófico cuenta con sedes en 12 ciudades distribuidas en 6 países, ubicándose su sede central en Santiago de Chile.
   La filosofía de Salas Sommer se basa en siete principios, y parte de la estructura básicamente mental del universo, estudiando la relación entre la mente humana y el mundo que la rodea. Se trata de una forma de conocimiento, que le permite al individuo conocerse más a sí mismo, y conocer más sobre la Vida, la Naturaleza y el Cosmos, con el objeto de elevar su consciencia, y encontrar un equilibrio físico-psíquico que le acerque cada vez más a una relativa perfección moral y espiritual.

   También ha creado la Fundación Bolivariana Latinoamericana, que tiene su sede en Caracas, cuyo objetivo es rescatar y difundir las ideas éticas del libertador Simón Bolívar. Asimismo, en Europa, la Academia Rusa de Ciencias y Artes ha nombrado a Darío Salas "Cónsul Científico Honorario" para Latinoamérica. La traducción al ruso de su obra Moral para el Siglo XXI es lectura recomendada a todos los integrantes de la Duma o Parlamento Ruso.
    Personalmente, pienso que, en otro contexto intelectual, diferente al contemporáneo, Darío Salas no habría pasado de ser un pensador de segunda fila; pero actualmente puede pasar por un intelectual muy meritorio, ya que sus reflexiones tnos recuerdan, al menos, aspectos muy importantes de la tradición filosófica y espiritual de Occidente. Solo esto hace que merezca la pena tener en cuenta sus aportaciones y hojear sus libros.
   Uno de ellos, Moneda cósmica, la suprema riqueza (2011), busca respuestas a la crisis actual, que Salas entiende, ante todo, como una crisis espiritual y de valores. Plantea en él como objetivo desarrollar una "conciencia superior" (que compara a la búsqueda de la piedra filosofal por parte de los antiguos alquimistas), capaz de superar el culto a la riqueza, al éxito y al consumismo practicados por el hombre contemporáneo, y sustituirlos por la acumulación de lo que llama "riqueza interior", es decir, un patrimonio espiritual e intelectual, que el hombre jamás puede perder. La exigencia que ha de cumplir el individuo para adquirir ese capital interno es "observar un elevado comportamiento ético y moral".
   Lograr dicho comportamiento no es inmediato, ni un consecuencia de un simple acto voluntarista: el individuo debe "entrenarse", por así decirlo, evolucionando en el plano humano, y controlando al máximo sus comportamientos, para superar la parte "reptiliana" de su cerebro, que es la causante del egoísmo y violencia dominantes en el mundo que habitamos.
   Para Darío Salas, existe hoy en día una auténtica "entropía de la información", que robotiza y adormece a los hombres, "calentándoles el cerebro", y sometiéndolos a una "jaula mental". Este chorro ininterrumpido de información hace que los hombres no piensen, sino que, como dice Salas, "sean pensados"; al estar sometidos a una intensa programación mental. Así, totalmente vulgarizados, pierden facultades para acceder a la "capacidad significativa" de la realidad, a su valor absoluto, moviéndose en un plano puramente superficial. Justo lo contrario de lo que nos ofrece Salas Sommer con su Filosofía operativa: despertar al plano superior de la consciencia universal, mediante la conexión con un universo multidimensiona (que se inspira en las teorías sobre un  universo con 12 dimensiones (6 materiales, y 6 "espirituales", es decir, sin masa, pura energía [lo que el físico Burkhard Heim llama el "mundo de las ideas" o energía primordial]), para cooperar con el orden armónico de la Naturaleza, desarrollando toda el poder y la la riqueza energética que se encierra dentro del espíritu humano.
   Tal "despertar" tiene lugar mediante un movimiento de ascenso en espiral hacia una realidad más profunda, que se ve impulsado por una "educación de la voluntad" y el fortalecimiento del yo (el auténtico "dinero" de orden superior y verdaderamente valioso), que permiten al sujeto querer de verdad ser mejor, y no limitarse únicamente a desearlo vagamente. Esta necesidad de cargar de "energía" la voluntad recuerda, en algún sentido, los planteamientos de Nietzsche, en torno a la voluntad de poder, aunque Salas Sommer los dota de un alto contenido espiritual, que no suele abundar en la filosofía del pensador tudesco; pues "poder", para él, significa, ante todo, capacidad para acceder a niveles superiores, cargados de energía, del ser mediante una intensa disciplina mental, que proporcionan al sujeto un altísimo nivel de vigilia mental, y le aproximan a una posible "inmortalidad energética". Su propuesta es, pues, tender hacia un "hombre superior" (o "más profundo", es decir, un hombre más consciente de sí mismo y de su sintonía con el los valores del cosmos), no crear el superhombre. No hay rastro -al menos yo no lo veo- de relativismo, ni de perspectivismo, ni tampoco de una transmutación de valores en Salas Sommer, al menos en el sentido en que entendía estos conceptos NIetzsche.
   En el siguiente vídeo, dedicado a la reciente inauguración del telescopio ALMA, situado en el desierto de Atacama, en Chile, aparece al final, muy de pasada, Darío Salas, explicándonos cómo la conexión entre macrocosmos y microcosmos, objetivo dentral de la filosofía hermética del pasado, pervive, de alguna manera, en las indagaciones que ha emprendido la Física cuántica y la Astrofísica contemporánea. El documental habría ganado, si le hubiesen dejado intervenir más tiempo; pero con lo poco que dice, es suficiente.




miércoles, 29 de mayo de 2013

2º de Bachillerato: Águila Roja y Aristóteles: La Ética Nicomaquea de Pedro Simón Abril


   Sí, es lamentable, pero os confieso que soy un fan del Águila Roja, es serie inverosímil y absurda desde el punto de vista estrictamente histórico, pero que nos consuela semana tras semana, pensando que aún existe alguien capaz de hacer justicia en mundo plagado de corrupción, y castigar a los "malos", aunque sea en el plano de la pura ficción.
   Pero lo que justifica esta entrada en el blog no son mis aficiones televisivas, sino algo muy diferente: en el capítulo 55 de la serie, vemos como la Inquisición apresa a Gonzalo de Montalvo, alias "Águila Roja", por ser ateo y negar la existencia de Dios -al menos del Dios para supersticiosos, introducido por la canaille sacerdotal, para someter la mente del pueblo-. Cuando Gonzalo, en su faceta de intelectual racionalista y admirador de la ciencia, se enfrenta al terrible y deforme Inquisidor, éste le arroja a sus pies una serie de libros muy interesantes desde el punto de vista filosófico y científico: Il saggiatore de Galileo, en el que aparece expuesto el método experimental de la ciencia moderna; De Humani Corporis Fabrica, de Andrea Vesalio, y la Ética de Aristóteles, expuesta por uno de los filósofos menos conocidos del siglo de Oro español:  Pedro Simón Abril.


   
Supuesto retrato del humanista
y filósofo español
Pedro Simón Abril
Pedro Simón Abril (Alcaraz, Albacete 1530 - Medina de Río Seco, Zaragoza, 1595), fue un notable humanista, helenista, pedagogo, traductor español. Ejerció como profesor de artes, filosofía y gramática en Uncastillo (Zaragoza) entre 1566 y 1570, siendo procesado este último año por la Universidad Sertoriana de Huesca, acusado de enseñar en ese lugar las disciplinas de Artes y Filosofía, lo que era entonces privilegio único de esa institución académica. Al negarse a suspender sus enseñanzas, fue declarado contumaz y excomulgado, y tuvo que ceder finalmente, suplicando la absolución en mayo de 1571, jurando que sólo enseñaría Gramática y que defendería los antiguos privilegios de la universidad oscense. 
   Pasó luego a enseñar también griego, filosofía y poesía en Tudela, en Zaragoza (1574-1576), y en su ciudad natal, Alcaraz (Albacete), donde pudo conocer al bachiller Sabuco y tener como discípula a su hija, la célebre doña Oliva Sabuco de Nantes. Fue nombrado uno de los primeros catedráticos de la Universidad de Zaragoza, en cuya universidad enseñó Latiín, Griego y Retórica.
   En el terreno pedagógico (quizás de ahí proceda la idea para la serie del Águila, en la que el personaje principal ejerce en su vida cotidiana como maestro de escuela), Abril escribió los Apuntamientos de cómo se deben reformar las doctrinas y la manera de enseñallas (Madrid: P. Madrigal, 1589), donde dice que los errores didácticos provienen de enseñar en lenguas extrañas (latín y griego) que el pueblo no entiende; deduce, por consiguiente, que es necesario usar la lengua propia para mejorar el entendimiento y para ello el uso de la lengua vulgar en la enseñanza es condición primordial para conocer antes y mejor la gramática griega y latina. Sostiene que las matemáticas se enseñen en lengua vulgar; en el ámbito de las Facultades Mayores afirma que es un grave error enseñar la Medicina en latín o en griego, porque el médico no llega a conocer con perfección la anatomía del cuerpo humano, ni la terapia natural y apropiada para cada enfermedad. Sugiere la traducción al castellano de los grandes tratados de los médicos griegos, como Hipócrates o Galeno, así como los de los árabes españoles. De la misma forma sostiene que el Derecho debe regirse por leyes escritas en lengua castellana y no en otra lengua. El esfuerzo de Pedro Simón Abril fue seguido por otros autores de la época, quienes dirigieron sus trabajos para que el uso del castellano en las aulas universitarias tuviese lugar preferente en detrimento del latín.
   En Filosofía, Pedro Simón Abril es recordado, sobre todo, por su eminente traducción de las obras de Aristóteles, y algunas de Platón (Cratilo, Gorgias). Como traductor afirmaba en su prólogo a la Ética de Aristóteles: «el que vierte ha de transformar en sí el ánimo y sentencia del actor que vierte, y decirla en la lengua en que lo vierte como de suyo, sin que quede rastro de la lengua peregrina en que fue primero escrito». Aquí tenéis un enlace con la edición de la Ética de Aristóteles, que une a la profundidad del texto su belleza en la traducción al castellano antiguo.

viernes, 17 de mayo de 2013

La otra Ilustración: Emanuel Swedenborg y la experiencia visionaria


 



"Nadie está verdaderamente ilustrado, si no ha leído a Swedenborg."
Henry Ward Beecher


   Siempre estamos  hablando de Hume y Kant, y apenas mencionamos a Swedenborg, el "Kant esotérico", por el que estuvo fascinado el mismísimo genio de Königsberg. Y no era para menos: el talento de Swedenborg fue tan grande como el de Kant, aunque se dirigió al noúmeno, a esa parte de la realidad que el filósofo tudesco consideraba imposible de penetrar. Swedenborg lo intentó, emplendo una capacidad visionaria, esa "segunda visión" o conocimiento intutivo que Kant siempre rechazó, a mi entender en nombre de una experiencia entendida de una manera demasiado restringida.
   Swedenborg -una de los tres mentes más brillantes de la historia, junto con Goethe y John Stuart Mill, según el profesor Terman de la Stanford University- mostró durante la primera mitad de su vida un gran interés por las ciencias: geología, mineralogía, ingeniería militar, ingeniería de minas... También cultivó la anatomía, buscando hallar el alma en el interior del cerebro... sin poder localizarla, claro. Asimismo, se interesó por la imbología de los sueños, antes de que lo hicieran Freud y Jung.
   A los 57 años, como él mismo confiesa, "Dios abrió sus ojos" al mundo de las cosas espirituales, poniéndole en comunicación directa con ángeles y espíritus. Freuto de esta "experiencia" de orden superior, elaboró un sistema de correspondencias, basado en símbolos, que establecen un paralelismo entre el microcosmos y el macrocosmos. En este sistema, los símbolos muestran tres niveles de significado: literal, espiritual y "celestial", que es el más elevado, porque permite penetrar en los misteriosos arcanos del Más Allá.
   En el curso de estas experiencias visionarias, creyó poder describir la muerte y el mundo de ultratumba de manera muy parecida a las actuales experiencias cercanas a la muerte. No existen ni el "cielo", ni el "infierno", sino tantos cielos e infiernos como individuos hay, dependiendo de cuáles hayan sido sus intereses y emociones en esta vida: es, por tanto, nuestro pensamiento en vida, y aquello que amamos o deseamos (bueno o malo), lo que determinará nuestro destino tras la muerte.
   Como señala Guillermo Carnero, en su introducción a la novela de Théophile Gautier Espirita (1866), marcada por la influencia de Swedenborg, "la concepción swedenborgiana del otro mundo es antropomórfica. Los seres que lo pueblan son, salvo en la corporeidad, similares a los de éste; las milicias angélicas están compuestas de seres humanos desencarnados que circulan a nuestro alrededor, sin que podamos percibirlos por imperfección de nuestros sentidos. Los ángeles y almas poseen un "cuerpo espiritual" (qu según Lavater reciben después de la muerte) y están animados de deseos y sentimientos humanos, especialmente durante su tránsito al Hades. La teoría del Hades procede de Federico Meyer y Jung Stilling. El Hades es una especie de Purgatorio, lugar intermedio entre el cielo de los bienaventurados y el infierno de los condenados, o, para usar la terminología adecuada, entre el éter y el centro de la tierra. Cuando un ser humano muere, su alma despierta en el Hades. Es un lugar intermedio y transitorio: mientras las almas de los bienaventurados alcanzan inmediatamente el éter y las de los malvados son precipitados al tártaro, las almas no malvadas, pero sí demasiado apegadas a las cosas de este mundo, las almas "sensuales", permanecen en él hasta que desaparezca su nostalgia de las cosas terrenales, y llevadas por su añoranza pueden volver a la tierra.
   Swedenborg cree en la predeterminación amorosa. 'Está predeterminado que aparezcan parejas conyugales; y éstas crecen y viven, bajo los auspicios del Señor, siempre de cara a su matrimonio, sin que sepan nada de ello el varón ni la muchacha; y tras el tiempo requerido la virgen entonces núbil y el joven apto para el matrimonio se encuentran en cualquier parte como por azar, y se examinan el uno al otro, y acto seguido se reconocen, por una especie de instinto, que son adecuados el uno al otro, y tras una especie de dictamen interior, piensan en su interior, él: 'ésta es la mía', y ella: "éste es el mío'. Cuando la unión de dos almas nacidas la una para la otra no puede llevarse a cabo en este mundo, tiene lugar en el otro. Swedenborg describió, en Las maravillas del Cielo y el Infierno y en Delicias del Amor Conyugal el éxtasis de esas almas movidas por amores de ultratumba."
   La obra y las visiones descritas por Swedenborg influyeron sobre Goethe, Balzac, Gautier (como hemos indicado), Robert Browning, Baudelaire, Coleridge, Dostoyevski, William Blake, R. W. Emerson, Lincoln, los miembros de la Hudson River School, como Thomas Cole o F. Church, y arquitectos como Louis Sullivan, que trataron de hacer de Chicago, tras su destrucción por un incendio, una copia del cielo de Swedenborg.
   A continuación os presento un magnífico documental sobre el teósofo y místico sueco; he tenido que trascribir las dos últimas partes por medio de un enlace, pero espero que podrán visionarse sin problemas. Elevémonos por encima de la experiencia con él.





   Para finalizar, podemos escuchar esta curiosa interpretación de los sueños swedenborgianos que realiza el grupo de Metal Sinfónico Therion:


Wake up in the darkest hour!
Angels are surrounding you
In the borderland of heaven
Lucid are yor dreams tonight

Open a door, a gate in a dream
(The) dead will pass by to show you the sky

[chorus:]
Astral presence everywhere
In the dreams of Swedenborg
He could see across the sky
Through the boundaries of time
Lucid dreams and astral sight
In the dreams of Swedenborg
Every part of universe´s
Corresponding to the world

Dream a vision clear and splendid
When you visit afterlife
Daedalus Hyperboreus
Delinate the astral world

Write all your dreams in your diary
Give to the world a glimpse of the sky

[chorus]

(Para Víctor Seoane, In Memoriam.)

jueves, 16 de mayo de 2013

Abraxas: Hermann Hesse y la música rock

File:Abraxas, Nordisk familjebok.png
Abraxas Sabaoth

   ABRAXAS era el nombre de la principal deidad de los gnósticos (conjunto de escuelas filosóficas que se desarrollaron sobre todo a lo largo del siglo II d. C.). Este nombre, que procede del griego ἄβραξας ("Fuego") se grababa en ciertas gemas ("Piedras Abraxas"), que se utilizaban como talismán.
   Se trataba de un dios que representaba el Bien y el Mal, y que tenía un carácter cósmico, puesto que las siete letras griegas que lo componen suman un total de 365, la cifra de los días del año.
   Los mitologistas antiguos le suponían un origen egipcio, y se le representaba como un daimon con la cabeza de un rey o de un gallo, y con serpientes en lugar de piernas (el Anguípedo). Tenía, asimismo, un cierto carácter andrógino, y su símbolo era un círculo partido por la mitad, mediante una diagonal Ø, que alegorizaba la unión entre hombre-mujer.



   Hermann Hesse, en su novela Demian, describe Abraxas como un dios que une simbólicamente lo divino con lo infernal, lo bueno con lo malo, la vida con la muerte, el fuego filosofal que une al hombre (el alquimista, en busca de la piedra filosofal) con la mujer (su soror mystica). Expresa la unión sagrada de la dualidad, designando la ambigüedad de la existencia. Dice: "El pájaro rompe el cascarón. El huevo es el mundo. El que quiere nacer tiene que romper un mundo. El pájaro vuela hacia dios, el dios se llama Abraxas."
   ... Pero nada puede sustituir la lectura de esta novela, enormemente influida por la teoría de los arquetipos de Jung (conocida por Hesse a través de su analista Josef Lang, discípulo del psiquiatra suizo). Todo joven en busca del conocimiento ha de conocerla y leerla, al menos una vez. Aquí tenéis el libro, y su versión en audio-libro: Hermann Hesse, Demian (1919).



   No obstante, mi pretensión en esta entrada no es hablar tanto de Hesse, o del gnosticismo, sino más bien, mostrar tres ejemplos de la curiosa conexión este símbolo de la filosofía gnóstica con algunos grupos de rock, que han sabido recuperar el pensamiento hermético: Bloque (Conociendo a Abraxas), Santana (Abraxas) y Therion (Abraxas).




martes, 14 de mayo de 2013

1º de Bachillerato: Antropología cultural: José Antonio Jáuregui y las Reglas del Juego: Las tribus

   

Junto con Julio Carlo Baroja, hay que citar a Jose Antonio Jáuregui Oroquieta (1941 - 2005) como el segundo antropológo español más conocido. Fue el director del famoso programa divulgativo Las Reglas de Juego, emitido por RTVE en 1977. 
   Tras estudiar en el seminario de Pamplona, ingresó en la orden misionera de los Padres Blancos y se ordenó sacerdote, con la intención de trabajar en África. Sin embargo, su interés por el pensamiento le llevó a cursar una licenciatura de Filosofía en la universidad Gregoriana de Roma, y luego un Master en Antropología Social en la Universidad de Oxford. El supervisor de su tesis, el antropólogo Sir Edward Evan Evans-Pritchard, influyó notablemente en su pensamiento y posterior obra, como lo hizo también el intelectual europeísta Salvador de Madariaga, que vivía también en Oxford en aquella época. En Inglaterra, Jáuregui conoció a Teodora Narváez, con la cual se casó en 1970 tras abandonar el sacerdocio, y con la que tendría cinco hijos.
   Fue profesor numerario de Antropología Social en la Oxford Polytechnic (actualmente Oxford-Brookes University), hasta que en 1976 regresó a España, donde recibió el doctorado en Antropología Social por la Universidad Complutense de Madrid. Al año siguiente publicó su primer libro, Las Reglas del Juego: las Tribus y comenzó a emitirse, en TVE-2, su serie televisiva titulada Las Reglas del Juego.. El éxito de esta serie llamó la atención de la Public Broadcasting Service norteamericana. Asimismo, Jáuregui fue invitado en 1980 al Departamento de Antropología de la Universidad del Sur de California (USC), y decidió trasladarse con su familia a Los Ángeles, California.
   Tras siete años en EE.UU., Jáuregui volvió a España en 1987, y fue nombrado miembro de la comisión gestora para la fundación de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y Director de su Departamento de Antropología. Recibió el 6 de abril de 1990 una Cátedra Jean Monnet de la Unión Europea, la única concedida en "Cultura Europea", y ejerció su cátedra primero en la UPNA (1990-1991), después en la Facultad de Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid (1991-1999), y finalmente en la nueva Universidad Camilo José Cela de Madrid (1999-2005). En estos últimos años publicó numerosos libros, el más popular Cerebro y Emociones: el ordenador emocional (1997). En 1998 ingresó en la Real Academia de Doctores como académico de número. 
   Su proyecto europeo más ambicioso fue el de fundar una Academia Europea, siguiendo el ejemplo de la Academia de Platón. Estaría compuesta de hasta cien sillones, cada uno de los cuales llevaría el nombre de un europeo destacado de todos los tiempos (Sócrates, Shakespeare, Leonardo da Vinci, Cervantes, ...) y que ocuparían personalidades europeas de reconocido prestigio intelectual o cultural. Esta Academia concedería además, cada año, un premio a las personas que más hubieran contribuido al mantenimiento y la difusión de los valores europeos o a la creación y fortalecimiento de la Unión Europea. 
   Jáuregui encontró un patrocinador y base geográfica para su proyecto en la Junta de Extremadura, y en 1992 se fundó la Academia Europea de Yuste, en torno a la figura de Carlos V como símbolo europeo. A partir de ese momento se comenzaron a nombrar a los primeros académicos, entre ellos a Umberto Eco, Antonio López, Mstislav Rostropovich y José Saramago. El primer Premio Carlos V se entregó a Jacques Delors el 6 de junio de 1995, en un acto presidido por Su Majestad el Rey Don Juan Carlos en el Monasterio de Yuste.
   Jose Antonio Jáuregui falleció en la madrugada del 4 al 5 de junio de 2005, en Sibiu, Rumanía, donde se encontraba como presidente del jurado para la elección de la siguiente capital cultural europea. Ese año era candidato al Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales, conjuntamente con el sociobiólogo Edward O. Wilson.
   En el ámbito antropológico,  Jáuregui se interesó por el nacionalismo y más en general por lo que llamó el "sentimiento tribal". En su libro y su serie televisiva Las Reglas del Juego (1977) aplicó el concepto de "tribu" (sin connotaciones despectivas) no sólo a las sociedades pequeñas y sencillas que han estudiado tradicionalmente los antropólogos, sino también a sociedades territoriales como Cataluña, España, Europa o Estados Unidos. Según Jáuregui, el ser humano es un animal "jugador" que compite como individuo y como miembro de distintos grupos, y uno de los juegos fundamentales que orientan su vida social es el juego territorial. El "sentimiento tribal" impulsa al individuo a trabajar, crear y luchar por su sociedad territorial, incluso hasta el punto de sacrificar su vida por ella.
   Los símbolos de la "tribu", cuando se ensalzan o se denigran, provocan emociones fuertes en el individuo, de cercanía o rechazo, de amor o de odio, de orgullo o vergüenza --y Jáuregui se refiere no sólo a los símbolos oficiales (bandera, líder, escudo), sino especialmente a los cotidianos (el idioma, las costumbres, la cocina, la música, la literatura, las figuras destacadas de la historia...). Su análisis de los mecanismos de identidad nacional se adelantó al interés que estos temas suscitaron posteriormente en las ciencias sociales tras la caída del Muro de Berlín y la guerra de los Balcanes.
   Para poner su teoría sobre el "sentimiento tribal" en contexto, Jáuregui desarrolló en sus siguientes obras un modelo general de la motivación humana basado en las emociones, desafiando el paradigma existente de la psicología cognitiva. Propuso en El Ordenador Cerebral (1990; posteriormente reeditado como Cerebro y Emociones: el ordenador emocional) que el individuo está sujeto a la programación biológica y "biosocial" de su ordenador cerebral, que lo presiona mediante las sensaciones y emociones agradables (recompensas) o desagradables (castigos) para cumplir las tareas que su cuerpo, su mente y su sociedad le imponen.
   Con esta teoría, Jáuregui se adelantó al cambio de paradigma en la psicología que iniciaron investigadores como Antonio Damasio, y que dan una mayor importancia a las emociones. Por otro lado las ideas de Jáuregui sobre mecanismos "biosociales" -mecanismos de comportamiento que se refieren a la vida social, como la vergüenza, el lenguaje, las normas sociales o incluso la religión, pero que Jáuregui consideraba innatos y universales en la especie humana- se acercaban a la sociobiología del etólogo Edward O. Wilson.
   El interés por la etología le llevó a colaborar con el naturalista Felix Rodríguez de la Fuente, con el que estaba preparando una serie televisiva conjunta llamada El Animal Humano cuando éste último falleció en 1980. Desde entonces, y durante los siguientes 25 años, trabajó sobre un proyecto de ficción en el que sus teorías antropológicas se mezclaban con reflexiones animalistas y ecologistas, y que se acabó publicando postumamente como Juicio a los Humanos (2006).
   Jáuregui defendió a lo largo de su obra la búsqueda de los elementos comunes entre culturas, la interdependencia entre los pueblos y la posibilidad de la "armonía de las civilizaciones". En su búsqueda de una cultura común europea, por ejemplo, abogó por un europeísmo sin eurocentrismo.
   En este enlace: Las Reglas del juego, aparecen algunos de los programas de la mítica serie. Hoy en día pueden parecernos un poco simplistas e ingenuos; pero marcaron un hito en nuestro país, donde la antropología adolecía de grandes carencias, igual que lo hizo El hombre y la Tierra de Rodríguez de la Fuente en el terreno de la etología, o La Puerta del misterio de Jiménez del Oso (en el terreno de lo paranormal). ¡Qué tiempos!

viernes, 3 de mayo de 2013

Cagliostro: El Gran Copto


Cagliostro, 1743-1795
   


 ¿Quién fue Cagliostro? ¿Un genio de lo oculto, un filósofo visionario, o un charlatán estafador? Lo cierto es que se han sentido interesados por su figura desde Goethe y Schiller, hasta Orson Welles (con su película Cagliostro, rodada en 1949). Algo profundo y enigmático, sin duda, debía esconderse tras este hombre.
 Sabemos que se concedió a sí mismo el título de "Conde Alessandro di Cagliostro", y que, de creer en lo dicho ante los inquisidores bajo tortura, o en lo que aparece en la declaración poco fidedigna de su delator Thevenau de Morande, había nacido con el nombre de Giuseppe Balsamo en 1743, el seno de una familia palermitana de noble cuna, caída en la miseria.
   Al morir su padre, y no poder mantenerlo su madre, fue enviado a un monasterio benedictino, donde descubrió su talento para la medicina y la alquimia. Luego, habría viajado, por Medina, La Meca. El Cairo, o España, entrando en contacto con la antigua sabiduría egipcia, de la mano de un misterioso ocultista, llamado "Althotas". Fue iniciado en la Soberana Orden Militar de Malta, donde amplió sus conocimientos sobre alquimia, kabala y magia.
   Más tarde, viajó a Roma, donde conoció y desposó a la que desde entonces se convertiría en su "soror mística" Lorenza Feliciani ("Serafina"). Viajaron juntos a Londres, donde fue iniciado en la francmasonería, posiblemente por el Conde de Saint Germain, y adoptó como símbolo secreto el Ouroboros, o serpiente que se muerde la cola.
   En La Haya instaura el Rito Egipcio de la Francomasonería, en el que se iniciaba mujeres y hombres en la misma logia, extendiendo el campo de influencia de este rito por Rusia, Alemania y Francia, donde adquirió fama -como cuentan B. Franklin o G. Casanova- por sus capacidades hipnóticas y de sanación a través del "magnetismo".
   Alejandro Dumas, en su famosa novela Memorias de un médico, escrita en 1846, describe a Cagliostro-Balsamo, conspirando-bajo el nombre de "El Gran Copto"- junto con una misteriosa sociedad secreta internacional (¿los Illuminati?), inspirada en la Ilustración radical, para abolir las monarquías. Estas actividades clandestinas le llevaron, posiblemente, a verse involucrado en el turbio asunto del collar de la Reina (1785), en el que se vieron envueltos Luis XVI de Francia y Maria Antonieta. Encarcelado, y acusado de fraude, estuvo en La Bastilla durante nueve meses, siendo finalmente absuelto, al no poderse demostrar su vinculación con el caso. Sin embargo, se le ordenó que abandonara Francia (donde se dice que, entretanto, habría iniciado al mismísimo Napoleón Bonaparte, cuando era un simple teniente, inculcándole un fuerte interés por el esoterismo egipcio).
   Pasó a Inglaterra, donde, como dijimos al principio de esta entrada, un tal Theveneau de Morande acusó a Cagliostro de ser Giuseppe Balsamo, lo que refutó en su Open letter to the English People (Carta abierta al pueblo inglés), obligando a Morande a disculparse y a retractarse de sus palabras. Muchos vieron en este asunto una conjura de la Orden Jesuita, dirigida a acabar con un hombre, al que, junto a su Rito Masónico Egipcio, amenazaban su omnímodo poder.
   En 1789, Cagliostro se trasladó a Roma, donde practicó por un tiempo la peculiar medicina de la que hacía gala en sus sesiones de magia, llegando a fundar, incluso, una logia masónica en la ciudad.
   Estas actividades fueron demasiado para la Inquisición y el jesuitismo, que ordenaron arrestar al famoso mago en 1791. Encarcelado en el Castillo de Sant'Angelo, fue acusado de herejía, magia y conspiración. Después de dieciocho meses de deliberaciones, la Inquisición le sentenció a muerte, pero el Papa conmutó la condena por la de cadena perpetua. Se le envió, entonces, al castillo de San Leo, cerca de Montefeltro, donde murió en 1795, quizás estrangulado. No obstante, la noticia de que Cagliostro había muerto no fue creída, en principio, hasta que Napoleón envió una comisión que certificó su fallecimiento.
   Todas estas peripecias quedan recogidas en esta maravillosa película, rarísima de encontrar hoy en día, dirigida por Daniele Pettinari en 1975, en la que se recogen las andanzas, aventuras y desventuras del misterioso conde italiano. La película parece sugerir que la creación de la figura del estafador G. Balsamo fue un truco jesuita, para difamar al prestigioso ocultista, y poner coto al peligro que su Rito Egipcio implicaba para  la Orden. La copia no tiene mucha calidad, pero como documento resulta inapreciable: para amantes de lo oculto, y del cine italiano.