BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

jueves, 31 de enero de 2013

A las filósofas que amo (7): Hannah Arendt


   Recientemente, la cineasta alemana Margarethe von Trotta ha dedicado un film a Hannah Arendt relacionado con el famoso "proceso Eichmann", que me ha hecho recordar este "amor filosófico", al que nunca he dejado de ser fiel.
   Entre abril y junio de 1961, Arendt asistió como reportera de la revista The New Yorker al proceso contra Adolf Eichmann, el famoso Teniente Coronel de las SS, principal responsable de las deportaciones a los campos de concentración nazis durante la S. G. M.  La impasibilidad de Eichmann durante el juicio, le sugirieron a Arendt una serie de artículos, recogidos en el libro Eichmann en Jerusalén (Un informe sobre la banalidad del mal), que se publicó primero en EE. UU. en 1963, y poco tiempo después de Alemania Occidental.
   El libro fue polémico desde el comienzo, porque no se entendía que Arendt calificase de "banal" la frialdad mostrada por Eichmann a la hora de cometer espantosos asesinatos en masa; pero lo que la filósofa quería decir con esta expresión es que Eichmann no era el típico malvado de película, sino simplemente un individuo irreflexivo, que se limitaba a ejecutar las órdenes que recibía, como si se tratase de despachar expedientes, y no seres humanos. Y era precisamente esta irreflexión, propia de un burócrata y no del "príncipe de las tinieblas", lo que hacía de Eichmann un monstruo increíblemente más peligroso que cualquier otro criminal, puesto que nunca tuvo conciencia de estar haciendo algo malo, sino que pensaba cumplir simplemente con su cometido dentro de la compleja máquina estatal a la que servía. Frente al concepto kantiano del "mal radical", Arendt calificaba de "banal" al mal ejercido por Eichmann y otros miembros del nazismo, precisamente porque ni siquiera pretendía ser un "mal", sino el medio más eficaz para alcanzar el fin administrativo que le exigían sus superiores.
   La otra gran aportación de Arendt se contiene en Los orígenes del totalitarismo (19512-55), escrito clásico que marca un hito en la teoría política contemporánea. En el libro describe, como es sabido, lo que denomina la "dominación total", propiciada por la alienación completa que experimenta el individuo en la sociedad de masas. Esa dominación total, que Arendt identifica con al nacionalsocialismo hitleriano y al estalinismo soviético, se basa en ideologías como el racismo y el marxismo dogmático. Se trata de regímenes -dice Arendt- en los que no existe la argumentación lógica, sino únicamente el ciego dominio de los prejuicios y de las más vulgares pasiones, que líderes sin escrúpulos manejan para conseguir sus objetivos.
   La característica fundamental de este tipo de regímenes es lo que esta filósofa llama la "alianza entre el populacho y la élite", es decir, entre determinados sectores de la intelectualidad y las masas descerebradas. Los miembros de la élite -sirva como ejemplo su maestro y amante de juventud, Heidegger- están convencidos de que el partido totalitario y sus líderes realizarán sus fantásticos proyectos ideológicos, mientras la masa piensa que identificándose con el poder absoluto de los líderes, puede adquirir la importancia histórica y el papel decisivo del que realmente carece. En el proceso de adoctrinamiento de las masas, ocupa un lugar fundamental la propaganda difundida por el régimen totalitario, que adula sus pasiones más bajas, utilizándolas en su propio beneficio, a fin de reforzar su poder.
   La esencia del totalitarismo es el terror y el ejercicio arbitrario del "derecho al asesinato" indiscriminado a través de pandillas violentas, o de una policía omnipresente (Gestapo, KGB), que actúa al margen de cualquier legislación moral. Los campos de exterminio nazis, o los gulags soviéticos, supusieron la culminación de esta dominación total ejercida sobre los individuos. Significaban la perfecta simbiosis entre el "mal radical" (Kant) y la "banalidad del mal" anteriormente mencionada, centrados ambos en la aniquilación completa del individuo y de sus derechos (lo que Arendt llama el "asesinato de la persona moral").
   Lo interesante es que esta "mecanización de la muerte" venía posibilitada, según Arendt, por el desarraigo y falta de humanidad de la sociedad de masas moderna, en la que los individuos, al hallarse atomizados y dispersos, a la vez que concentrados en las grandes multitudes, no pueden reaccionar unidos ante la opresión que sufren, porque, en el fondo, se sienten aislados por completo de sus congéneres, con los que no les une ningún lazo verdaderamente humano, ni solidaridad alguna.
   En el siguiente documental, asistimos al desarrollo del pensamiento apasionado de la Arendt (que recuerda en algunos aspectos al de su admirado San Agustín, tema de su tesis doctoral), expuesto con una pasión y pathos poético que enganchan sin remedio al espectador:





  Salvando las distancias históricas, sociales y económicas, pienso que los análisis realizados por Arendt quizás resulten válidos para algunas actitudes y conductas que han surgido en el actual momento de crisis globalizada, en el que la decadencia de las democracias corre paralela con la aparición de actitudes cada vez más fanáticas e intolerantes, y con la búsqueda de soluciones despóticas por parte de una muchedumbre que se ha vuelto cada vez más fácil de adoctrinar y dominar. Leamos otra vez a Arendt, para estar sobre aviso.

viernes, 25 de enero de 2013

2º de Bachillerato: Ciencia y filosofía en Descartes

   
    "Dos motivaciones poderosas movieron a Descartes: los temas científicos, matemáticos, físicos y fisiológicos, y los temas filosóficos dessarrollados en su Método, las Meditaciones y los Principios de  filosofía.
   ¿Cómo se relacionan estos dos tipos de investigación? ¿Por qué necesita introducir ideas ffilosóficas que justifiquen sus desarrollos científicos?
   "Descartes concibe, ante todo, el mundo como una encarnación de la geometría. El descubrimiento de la geometría analítica le permite unir espacio y cantidad, curvas y ecuaciones en el marco de las coordenadas que llevan su nombre. Con ello Descartes acierta a explicar con precisión las razones de algunos fenómenos. Se puede calcular y predecir. El universo es matematizable y en el límite equivale a una gran máquina de la que se podría trazar el diagrama de su funcionamiento. Es decir: la materia se identifica con la extensión.

   "No es el peso, ni la dureza, ni el color lo que constituye la naturaleza del cuerpo, sino la extensión sola."

   Este mecanismo, la concepción puramente extensiva de la física, ganará muchos adeptos por su sencillez, precisión y facilidad de visualización. Su mecánica es una cinética del choque [de partículas o corpúsculos] que convierte el mundo en un ingenioso e inmenso billar. Todo lo que ocurre se puede reducir a curvas y ecuaciones. Este geometricismo es, como dice Koyré "el pecado original -pero tan fecundo- del cartesianismo".
   Su física matemática intenta someter a medida al mundo entero de los fenómenos.
 
   "Declaro aquí francamente que no conozco otra materia de las cosas corporales que la que puede ser dividida, figurada y movida de alguna manera, es decir, la que los geómetras denominan cantidad, y que toman por el objeto de sus demostraciones... puesto que se puede dar razón en esta forma de todos los fenómenos de la naturaleza... no pienso que se daban aceptar otros principios de la física."

   Con arreglo a ello Descartes desecha cualquier otro tipo de interpretación de la naturaleza no reductible a matemáticas

   "No recibo principios de física que no sean también recibidos en la matemática, a fin de poder probar por demostración todo lo que yo deduciré de ellos, y esos principios serán suficientes, de modo que todos los fenómenos de la naturaleza puedan ser explicados."


 

   Descartes posee, pues, un instrumento eficaz: la geometría analítica, que parece dar cuenta de los fenómenos. ¿Por qué entonces ir más allá, tratando de buscar un método que sea superior a la pura geometría?
   [Descartes] está convencido de que ha hecho todo lo que tenía que hacer en el plano científico: [a saber: reducir todos los fenómenos a los principios de la matemática]:

   "Por lo demás, habiendo determinado como he hecho en todo género de cuestiones lo que se puede hacer, mosttrando los medios de hacerlo, pretendo que no se debee solamente creer que he hecho algo más que los que me han precedido, sino también que debe existir la persuasión de que nuestros descendientes no encontrarán nunca nada en esta materia que yo no pudiera haber encontrado tan bien como ellos, si hubiera querido tomarme el trabajo de buscarlo."

   La confianza en la razón es total. [Descartes] ha sentado unos principios y está seguro de sus aplicaciones posibles. La tarea científica queda ya para otros. Él se va a preocupar del método en sí mismo y de las ideas filosóficas que lo justifican y sostienen. Descartes pretende con su sistema filosófico culminar su sistema científico." (Alberto Hidalgo Tuñon / Carlos Iglesias Fueyo / Ricardo Sánchez Ortiz de Urbina, Historia de la Filosofía, Anaya, 1978, pp. 261-262)

miércoles, 23 de enero de 2013

1º de Bachillerato: Lógica: Diferencia entre deducción (silogismo o inferencia) e inducción

Apuleyo de Madaura

"(...) Todo este razonamiento, que se compone de premisas aceptadas y de conclusión (...) se denomina silogismo o inferencia, [y] siguiendo a Aristóteles puede definirse muy acertadamente así: Un discurso, en el que se admite algunas cosas, produce necesariamente alguna otra, más allá de las que han sido admitidas, pero a través de esas mismas cosas que han sido admitidas. En esta definición hay que entender que el tipo de discurso no es otro que el declarativo, el cual (...) sólo es o verdadero o falso, y se dice admitidas algunas cosas en plural, puesto que de una premisa aceptada no resulta un silogismo, aunque a Antípatro el Estoico le parece, frente a la opinión de todos, que es una conclusión completa: Ves, por lo tanto vives, cuando sería completa de este otro modo: Si ves, vives, pues bien, tu ves; por lo tanto vives." (...) Asimismo, el hecho de que en la propia definición quede recogida la necesidad, hace que se distinga la fuerza de la conclusión de todo lo que se parezca a una inducción. Pues en una inducción también se conceden algunas cosas, como por ejemplo: El hombre mueve su mandíbula inferior, el caballo mueve su mandíbula inferior, igualmente el buey y el perro. De estas premisas aceptadas se infiere alguna otra cosa en la conclusión: Por consiguiente, todo animal mueve su mandíbula inferior. Pero como esto es falso en el cocodrilo, aunque se han concedido las premisas anteriores, se puede no aceptar la propia conclusión, que no se habría podido rechazar en un silogismo, pues su conclusión se contiene en las propias premisas aceptadas. Y por eso se añadió en la definición produce necesariamente. Ni siquiera la última parte de la definición carece de importancia., sino que demuestra que la conclusión debe derivar de las mismas cosas que se han aceptado, de lo contrario no sería válido. (APULEYO, La Interpretación, en: Obra filosófica, Gredos, Madrid, 2011, pp. 265-66)

lunes, 21 de enero de 2013

El Reino del Terror: "Terror Storm" de Alex Jones

   Desde hace muchos, muchos años, vivimos aterrorizados por el terrorismo. No recuerdo ningún año de mi vida sin atentados, ni crímenes sanguinarios, cometidos en nuestro país, o en el resto del mundo, con miles de víctimas inocentes. Si las generaciones anteriores se enfrentaron a guerras terribles, aunque siempre declaradas, la nuestra ha crecido en medio de una continua "guerra", no declarada y encubierta, que enfrenta a los Estados -democráticos o no- y grupos que, según se dice, pretenden atentar contra el orden establecido, imponiendo el reinado del terror.
   Seguramente es así. Pero algunos, como el polémico periodista estadounidense Alex Jones mantienen otra versión de los hechos, que debemos conocer, si queremos preservar nuestra libertad de pensamiento y acción. ¿Es verdad que existen las llamadas "acciones de falsa bandera"? ¿Qué propósito tienen? ¿Cabe hablar de "terrorismo de Estado", o se trata de una expresión que utilizan los grupos de infames terroristas para justificar sus horrendos crímenes? ¿Hasta que punto el terrorismo de uno u otro signo amenaza con anular nuestra libertad? Viendo este documental tendremos más claves para encontrar nuestra propia respuesta.



domingo, 20 de enero de 2013

Schopenhauer y el engaño del amor

   Uno de los temas centrales dentro del pensamiento del maestro entre los maestros del pesimismo, Schopenhauer, fue el asunto del amor y la metafísica sexual. Discrepando con la tradición milenaria, centrada en hacer un panegírico del amor, Schopenhauer no vio en este afecto más que un impulso ciego e irracional, dirigido por la omnipotente Voluntad de Vivir, y orientado exclusivamente a perpetuar nuestra especie y, en consecuencia, el dolor que subyace a toda la existencia.
   Alain de Botton en este breve documental, titulado Schopenhauer y el amor, nos expone con gracejo, y al mismo tiempo con seriedad, las claves de la teoría schopenhaueriana sobre el sentimiento erótico. Ante tamaño escepticismo, la verdad, no resulta fácil enamorarse.


sábado, 19 de enero de 2013

Música iniciática: King Crimson alquimico

   La magia metafísíca de los legendarios King Crimson resulta verdaderamente inagotable. El tema Three of a perfect pair (1984) se incluye en un disco cuya sobria portada muestra el símbolo de la deidad masculina del sol en su parte superior, en contacto con la deidad femenina representada por la luna en la parte de abajo. Se trata de una referencia a la Tabla Esmeraldina de Hermes Trismegisto, que hace referencia al valor de la transmutación alquímica (motivo que, por cierto, aparecía ya en la portada de otro disco anterior: Larks' Tongues in Aspic (1974)).


King Crimson - Larks' Tongues in Aspic (Record)


   Y algo parecido sucede con otro tema: One time (1995), alusivo a la Esfinge de Giza, como Watcher of the Skies milenario, según las teorías de Bauval y Gilbert. Misterios sonoros, que Fripp y sus músicos saben transmitir como pocos.



jueves, 17 de enero de 2013

Música iniciática: Gareth Icke: Remember who you are







   Ya hemos presentado en otras entradas de este blog al bueno de David Icke, con sus locuras conspiranoicas, tan delirantemente derrotistas en unos puntos, como lúcidas en otros. Ahora resulta que su hijo, Gareth Vaughan Icke, se ha propuesto seguir la estela crítica del padre, pero como cantante. Este tema, titulado Remember who you are, es bastante bueno, y contiene una contundente llamada para que despertemos y tomemos la iniciativa frente a los poderes que amenazan nuestra libertad. Digno sucesor de su padre, aunque menos histriónico que él.

Pesimismo y apocalipsis: Émile Cioran

   

   Ahora que tan de moda está ser pesimista y adoptar un tono apocalíptico, para quedar bien, y no desentonar con los tiempos que corren (igual que hace unos años había que ser posmoderno, hibridador y light, para ser cool), parece recomendable revisar la vida y la obra de uno de los pesimistas y apocalípticos más lúcidos que hayan existido jamás: el filósofo rumano -a los efectos, parisino- E. Cioran (1911-1995). Aunque nada puede sustituir la desgarradora lectura de sus estremecedores libros de aforismos, podemos introducirnos en su pensamiento a través de estos dos interesantes documentales. (Lo advertimos: No aptos para suicidas.)



miércoles, 16 de enero de 2013

A las filósofas que amo (6): Helene von Druskowicz

  


   Helene von Druskowitz (1856-1918) fue una filósofa austríaca, famosa en su época por haber sido la segunda mujer en obtener el Doctorado en filosofía por la Universidad de Zürich (después de Elena Comaro, en 1678, y Stefania Wolicka, en 1875), con una tesis sobre el Don Juan de Byron. Además, estudió arquitectura, literatura germánica y orientalismo. Ejerció como profesora de literatura en diversas universidades, y viajó por el norte de África, Francia, Italia y España. Hacia 1881 ya es conocida por Rilke, Lou-Andreas Salomé y Friedrich Nietzsche, quien entró en contacto con ella a través de Malwida von Meysenbug. Nietzsche le remitió una copia del Libro IV de Así hablo Zaratustra, aunque ambos pronto dejaron de mantener relación.
   En 1887 se enamoró de la cantante de ópera Terese Malten (nombre artístico de Therese Müller), famosa intérprete de las heroínas wagnerianas. Vivió con ella durante un tiempo en Dresde, hasta que comenzaron sus problemas con el alcohol y las drogas, que llevaron a Terese a abandonarla. Las crisis nerviosas que le provocó esta ruptura, así como el abuso de la bebida, el tabaco y del té, le llevaron a ser ingresada en un hospital psiquiátrico, aunque continuó publicando hasta 1905 una serie de escritos, en los que critica la religión (mantuvo un ateísmo radical), el sexismo (fue una feminista convencida) y el pensamiento de Nietzsche (al que consideraba una forma extrema del darwinismo). Resulta curioso su fin, tan parecido al de su contrincante intelectual: Nietzsche.
   Su libro más destacado, de corte francamente pesimista, es Pessimistische Kardinalsätze (1905, republicado posteriormente con el título: Der Mann als logische und sittliche Unmöglichkeit und als Fluch der Welt). En él sostiene que el género masculino no merece ni siquiera el calificativo de "humano" ("El hombre -dice-, en sí, y por sí mismo, no es en absoluto un modelo aceptable"), puesto que, al someter violentamente a las mujeres, instaura un modelo de sociedad basado en la violencia, que termina degenerando en una sociedad burdamente materialista, fea e inhabitable. Las mujeres deben federarse, e instituir una suerte de "caballería", o "sacerdocio femenino". Asimismo, es necesario proscribir el matrimonio, y establecer ciudades separadas, compuestas de hombres o mujeres. Así se recuperaría la perfección perdida de la naturaleza, que nuestra promiscua civilización ha destruido.
   Me pregunto: ¿Por qué leemos tanto a Nietzsche, sin cotejar nunca sus reflexiones con las de Druskowicz? Seguro que alguno me contestará: "Porque Nietzsche es un "grande" de la filosofía, mientras que ella no es más que un nombre secundario... ¿De veras?

martes, 15 de enero de 2013

1º de Bachillerato: Realismo y cinematografía: Sergei Eisenstein



   El gran director ruso Sergei Eisenstein (1898-1948) dijo sobre sí mismo: "No soy realista. Soy materialista. Creo que las cosas materiales, la materia misma, nos da las bases de nuestras sensaciones. Me aparto del realismo para ir hacia la realidad."
   Sería, efectivamente aventurado, identificar a Eisenstein con el realismo, tal como lo estudiamos en teoría del conocimiento. Su concepto de la realidad coincidiría más bien con el materialismo dialéctico y sus leyes, basadas en la contradicción (tesis-antítesis y síntesis), entre imágenes contrapuestas, o simplemente distintas. Sin embargo, sí cabe encontrar cierta afinidad entre la "teoría fotográfica del conocimiento", o "teoría del reflejo", sostenida por Lenin, y la práctica cinematográfica del genial Einsenstein.
   Por lo demás, Eisenstein se opuso al montaje clásico, tal como lo concibe Griffith, y basó su concepción del montaje en los ideogramas japoneses, en los que dos nociones yuxtapuestas dan lugar a una tercera noción (por ejemplo: "puerta + oreja = oír"). Para Einstein, el montaje es "una idea que surge del choque dialéctico entre dos ideas, independientes la una de la otra", dando lugar a una imagen o idea sintética, más compleja, resultado de las otras dos.
   Sea realista, o materialista, El Acorazado Potemkin (1925) sigue siendo una de las películas más grandes de la historia del cine, no sólo por su trasfondo teórico, sino también por la fuerza emocional y el ansia de justicia social que aún transmiten sus imágenes. Si la teoría del conocimiento realista de Lenin tuvo este resultado, no podía estar del todo equivocada. Comprobadlo por vosotros mismos.


jueves, 10 de enero de 2013

La crisis dilucidada (y 14): Indefensión aprendida


   



   Una cosa que sorprende de la actual crisis es por qué las poblaciones, absolutamente devastadas económica, social y sobre todo moralmente, a pesar de ser saqueadas y vapuleadas por los así llamados "Mercados", y los gobiernos tiránicos que aplican de forma inmisericorde sus exigencias, permanecen prácticamente pasivas, sin reaccionar (pues parece claro que una reacción masiva de la población haría recapacitar a los políticos). 
Algunos encuentran la explicación de este extraño comportamiento en lo que en psicología se denomina "indefensión aprendida", conducta -o, más bien, ausencia de conducta- analizada por Martin Seligman, que aparece cuando un ser humano, o un animal, permanecen pasivos, sin responder ante las agresiones, incapaces de aprovechar incluso las oportunidades que existen para ayudarse a sí mismos, y evitar las circunstancias que les oprimen.
   Se trata de una manera de comportarse psicológicamente vinculada a la depresión, que aparece cuando el sujeto, haga lo que haga, nunca recibe refuerzo, ni recompensa alguna, sino siempre castigos (aplicados, además, de forma brutal, imprevisible e ilógica), o bien comprueba que sus expectativas se ven reiteradamente frustradas. Cuando esto sucede, el sujeto termina por abandonar, y comienza a mostrarse apático, soportando el chaparrón de desgracias que caen sobre él sin inmutarse.
   La verdad es que esto es, precisamente, lo que parece estar sucediendo actualmente: los ciudadanos, sobre todo los jóvenes, por bien preparados que estén, no encuentran trabajo; o muchos de ellos, si tienen la suerte de tener un empleo, y pagan sus impuestos honradamente, ven que no mejora un ápice su situación, sino que siempre empeora; de donde concluyen que TODO DA IGUAL, pues existe ahí fuera un poder despótico y omnipresente: el MERCADO, que ha decretado, de manera inexplicable e inapelable, que NO SE PUEDE HACER NADA, y que hay que resignarse, porque ESTO ES LO QUE HAY". De manera que el sujeto acaba por encontrarse tan deprimido y abatido, que ni se plantea la posibilidad de que las cosas podrían ser de otra manera, y que, a lo mejor, depende de él salir de la prisión mental en la que le han metido.
   Este mecanismo fue empleado con gran eficacia por los nazis en el pasado, y en general por todos aquellos sistemas que tratan de someter a la población por el miedo. ¿Cómo es posible, entonces, que lo estén aplicando sistemas que se llaman a sí mismos "democráticos"? ¿O es que, como van diciendo algunos por ahí, "lo llaman democracia y no lo es"? Pero, si no es una democracia, ¿qué es? ¿Acaso una dictadura encubierta? Mejor no seguir por este camino, no sea que los MERCADOS se den cuenta de que estamos pensando demasiado; pero, si alguien quiere seguirlo, puede leer este interesante artículo, que le aclarará muchas cosas: Indefensión aprendida y consumismo.
   Para concluir, ahí tenéis un par de breves documentales, que exponen con claridad meridiana el procedimiento para inducir la indefensión aprendida. Si lo conocemos, quizás podremos quitarnos la depresión y el miedo de encima, y empezar, si no a actuar, sí al menos a pensar por nosotros mismos:


Filosofía Hoy: Una revista con futuro

 

   Aquellos que piensan que la filosofía esta "kaputt", y condenada a desaparecer del mapa, reciben un sonoro mentís a cada momento: Hay muchísimos jóvenes -como profesor doy testimonio de ello- que tienen interés por las cuestiones filosóficas, y continuamente aparecen libros y revistas dedicadas a nuestra materia. De manera que, aunque la filosofía llegue prácticamente a desaparecer de nuestros curriculos (como, según dicen, pretende la nefasta reforma del ministro Wert ), seguro, seguro, que no desaparecerán los interesados por ella. Su inmortalidad y capacidad de resistencia corre pareja con la estupidez y cortedad mental de nuestros políticos. Por este lado, al menos, creo que no hay que preocuparse demasiado.
   Pues bien, entre las propuestas más interesantes producidas recientemente en España, destaco la magnífica revista Filosofía Hoy, que recomiendo a todos aquellos que estén iniciándose en el complejo mundo filosófico. A mi entender, resulta atractiva y útil, incluso para aquellos que ya tienen amplios conocimientos de la materia, porque sus páginas contienen información, debates y argumentos sumamente instructivos para cualquiera, sea principiante o "experto" (si es que existen "expertos" en filosofía).
   Parafraseando a Cervantes: "no hay revista que no contenga algo bueno". Filosofia Hoy contiene, no algunas, sino muchas cosas buenas. Os invito a leerla, y disfrutarla.

martes, 8 de enero de 2013

Música iniciática: El Nacimiento de Osiris de Jean-Philippe Rameau


   En 1754, Jean-Philippe Rameau estrenaba el ballet alegórico La Naissance d’Osiris, compuesto para conmemorar el nacimiento del futuro rey de Francia, Luis XVI. En él se glosa una narración mitológica egipcia, según la cual una mujer de Tebas, llamada Pamilia, al salir del templo de Júpiter-Serapis, escuchó una voz que le anunciaba el nacimiento de un gran príncipe, que sería uno de los máximos benefactores de la humanidad: Osiris.
   Este evento dio lugar a la institución de la fiesta Pamilia, que se celebraba por todo Egipto con cantos y danzas alegres y jubilosas, pues el pueblo esperaba la llegada del mencionado salvador, para ser gobernado con sabiduría y amor. En el ballet, Júpiter aparece descendiendo desde su gloria, con el Amor y las Gracias a su pies, ante unos pastores, anunciándoles el futuro reinado del ambas deidades por toda la tierra, gracias al gobierno de Osiris.
   Atrevámonos a especular: ¿No recuerda todo esto, casi punto por punto, a la historia de Jesucristo (Osiris), anunciado a una mujer (Pamilia: María), como el héroe-salvador de la humanidad a través del amor que Dios (Júpiter) anuncia a todos los hombres, por medio de unos simples pastores? ¿No probaría todo ello, una vez más, el carácter esotérico-iniciático del arquetipo del Cristo, y el origen parcialmente egipcio de su culto (motivo por el que fue visceralmente rechazado por los judíos, al percibir en dicho arquetipo un blasfemo “tufo” egipcio, que les recordaba su período de esclavitud en Egipto)?
   Regresando al ballet, no deja de resultar interesante, asimismo, que unos años después de su estreno, Luis XVI -que había sido comparado, como hemos dicho, con Osiris-, fuese guillotinado (desmembrado), como lo fue el dios egipcio, por su malvado hermano Seth: ¿Cómo pudieron adivinar Rameau y Cahusac (autor del libreto) lo que iba suceder muchos años después, en 1793? ¿Podría sugerir todo esto una hipotética "conspiración" dirigida a acabar con la monarquía (parecida a la que aparece en las Memorias de un médico de A. Dumas), cuyo fin ellos sí podían anticipar, quizás por pertenecer a alguna organización secreta y esotérica? ¿O se trató simplemente de otra de esas "casualidades" que tanto abundan en la historia?
   Pero hemos dejado volar demasiado nuestra imaginación. Vamos a sosegarnos un poco, escuchando lo que realmente importa; en este caso, la obertura de la composición, que anticipa los placeres que contiene el resto de la partitura. Una verdadera iniciación pour gourmets.

miércoles, 2 de enero de 2013

H. P. Lovecraft: Noúmeno y terror


  


Confieso que uno de mis escritores favoritos, junto con el inconmensurable E. A. Poe, es H. P. Lovecraft (1890-1937), no sólo por sus indudables méritos dentro de la literatura fantástica y de la ciencia ficción, sino también por las eventuales reflexiones filosóficas que suscitan la lectura de sus estremecedoras narraciones.
   Lovecraft recibió importantes influencias filosóficas, especialmente de Schopenhauer, Nietzsche y Spengler. Como hacen todos los grandes escritores, Lovecraft seleccionó y mezcló esas influencias a su manera, tomando de aquí y de allá ideas esporádicas, para crear un "mundo imaginal" propio. Como señala César Garde Paz en algunos de los interesantes ensayos que ha dedicado a Lovecraft, el "oscuro" de Providence tomó de Schopenhauer su concepción pesimista del mundo, considerándolo regido por una ciega e irracional voluntad, indiferente y hostil hacia el hombre. De Nietzsche y Spengler, además de sus ideales aristocráticos (que se tradujeron en un acendrado y a veces repulsivo racismo), extrajo Lovecraft su admiración por las religiones paganas, y la debilidad de los ideales cristianos ante creencias milenarias, ajenas a cualquier optimismo humanista. Para Lovecraf los dioses paganos "nunca han muerto, sino que yacen durmiendo (...) y ahora se halla cerca el tiempo de su despertar. (...) El día amanece en el cual los hombres deban responder, tras haberlos negado durante siglos."
   Sin embargo, en esta entrada del blog quisiera llamar la atención sobre un aspecto que no suele mencionarse del pensamiento de Lovecraft: el problema del conocimiento. Como es sabido, Kant había mantenido que nuestro conocimiento está limitado a los fenómenos, y no puede penetrar en las cosas en sí, en los noúmenos; Schopenhauer, en cambio, consideraba que es posible encontrar una puerta de acceso al mundo nouménico en nuestro interior, a través de la voluntad, que nos permite intuir la terrible fuerza oscura, irracional y cruel, que se agita en el fondo de la naturaleza y de nosotros mismos. Pues bien, Lovecraft -igual que su antecesor, Poe- consideraba que es mejor para el hombre permanecer plácidamente atenido al mundo fenoménico, y no pretender explorar los negros horrores del infinito. Sus relatos de misterio y terror ponen de manifiesto qué peligros le acechan al hombre cuando pretende contactar con el fondo último de la realidad; con el NOÚMENO irracional, ese "Magnum Innominandum", que, cuando aparece ante nosotros, además de resultarnos absolutamente inexpresable, se nos impone de manera imperiosa, terrorífica y aplastante, aniquiladora para el ser humano.
   En general, los personajes de Lovecraft intentan acceder al noúmeno a través de las ciencias ocultas, mediante libros mágicos o prohibidos (como el nefando Necronomicón, el supuesto grimorio mágico, escrito por el árabe loco Abdul Alhazred, cuya lectura provoca la locura y la muerte, y en el que se contienen fórmulas olvidadas, que permiten contactar con entidades sobrenatuales de inmenso poder); otras veces, topan con lo nouménico por casualidad, cuando descubren lugares ominosos (casas misteriosas, parajes solitarios, cementerios...), donde se les abre una puerta a esa Realidad tremenda que se encierra tras lo cotidiano; en otros relatos, en fin, entran en contacto con sectas, hermandades secretas, o pueblos culturalmente retrasados, que rinden culto a deidades terroríficas y crueles, ávidas de sacrificios humanos. Sobre todo en su última etapa creadora, esos dioses -a los que Lovecraft llama "los Antiguos", atribuyéndoles nombres exóticos: Dagón, Cthulhu, Azathoth, Nyarlathtep, Yog-Sothoth...-,  son monstruosas entidades galácticas extraterrestres, que han creado a la humanidad en tiempos remotos, "por broma o error", y la vigilan continuamente, amenazando con retornar para dominarla o destruirla en cualquier momento.
   En el siguiente documental podéis encontrar una visión panorámica del universo creado por Lovecraft, que puede invitarnos a releer sus inquietantes cuentos, o a emprender su lectura, si no los habéis leído todavía. Sigue siendo maravilloso sentir que estamos a punto de desvelar un misterio, que a lo mejor no nos gustaría conocer. Hay que tener cuidado para no perderse.