BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

lunes, 9 de septiembre de 2013

Música iniciática: Ennio Morricone y el enigma del arte







 
   ¿Qué es al arte? Como San Agustín, cuando se preguntaba por la naturaleza del tiempo, habría que responder: "Si no me lo preguntan, lo sé; pero si me lo preguntan, no lo sé". A veces tengo la sensación de que solamente nos es dado averiguar lo que es el arte a través del propio arte: es el arte mismo el que responde a la pregunta por su esencia, valiéndose de otra obra artística; de manera que la respuesta que se nos ofrece es tan enigmática como la pregunta que planteábamos, moviéndose ambas en un círculo mágico, que se renueva permanentemente.
   Es esto lo que sucede en uno de los momentos a mi entender más maravillosos del cine actual. En esa obra maestra que es La mejor oferta, película dirigida por G. Tornatore, y genialmente interpretada por un inconmensurable G. Rush, hay un pasaje estremecedor,  verdaderamente sublime: el instante en que el marchante de arte y experto en subastas Virgil accede a la cámara secreta de su mansión, en la que ha acumulado cientos de obras de arte, dedicadas a explorar el enigma de la belleza femenina desde todas las perspectivas posibles. Es entonces cuando suena la increíble banda sonora compuesta para este film por Ennio Morricone (Volti e fantasmi), y sentimos cómo la emoción nos pone el vello de punta.
   Voilà: Tornatore, Morricone, el propio actor principal del film, con su inteligente interpretación, y todos los bellísimos cuadros colgados de las paredes, que la cámara va recorriendo detenidamente, resaltando el particular encanto de cada uno de ellos, nos están diciendo qué es el arte y en qué consiste su misterio... (por cierto, un misterio que parece coincidir con el misterio del "eterno femenino"); pero, ¡ay!, nos lo dicen con un lenguaje meramente emocional, a través del sentimiento. Nuestro corazón tiene la impresión inmediata y directa de que ha penetrado hasta el fondo secreto de la cosa en sí; pero, a la vez,  nuestra razón y nuestro entendimiento son conscientes de su impotencia: por eso la escena es muda, y está presidida por la pintura y la música: el lenguaje nos falla, y no encuentra palabras para iniciarnos en los secretos de tamaña belleza. Solo los cuadros y  la música pueden revelarnos ese más allá eterno y fascinante -también terrible-, que siempre se nos escapa. Arte hablándonos del arte: filosofía pura.

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