BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

viernes, 3 de mayo de 2013

Cagliostro: El Gran Copto


Cagliostro, 1743-1795
   


 ¿Quién fue Cagliostro? ¿Un genio de lo oculto, un filósofo visionario, o un charlatán estafador? Lo cierto es que se han sentido interesados por su figura desde Goethe y Schiller, hasta Orson Welles (con su película Cagliostro, rodada en 1949). Algo profundo y enigmático, sin duda, debía esconderse tras este hombre.
 Sabemos que se concedió a sí mismo el título de "Conde Alessandro di Cagliostro", y que, de creer en lo dicho ante los inquisidores bajo tortura, o en lo que aparece en la declaración poco fidedigna de su delator Thevenau de Morande, había nacido con el nombre de Giuseppe Balsamo en 1743, el seno de una familia palermitana de noble cuna, caída en la miseria.
   Al morir su padre, y no poder mantenerlo su madre, fue enviado a un monasterio benedictino, donde descubrió su talento para la medicina y la alquimia. Luego, habría viajado, por Medina, La Meca. El Cairo, o España, entrando en contacto con la antigua sabiduría egipcia, de la mano de un misterioso ocultista, llamado "Althotas". Fue iniciado en la Soberana Orden Militar de Malta, donde amplió sus conocimientos sobre alquimia, kabala y magia.
   Más tarde, viajó a Roma, donde conoció y desposó a la que desde entonces se convertiría en su "soror mística" Lorenza Feliciani ("Serafina"). Viajaron juntos a Londres, donde fue iniciado en la francmasonería, posiblemente por el Conde de Saint Germain, y adoptó como símbolo secreto el Ouroboros, o serpiente que se muerde la cola.
   En La Haya instaura el Rito Egipcio de la Francomasonería, en el que se iniciaba mujeres y hombres en la misma logia, extendiendo el campo de influencia de este rito por Rusia, Alemania y Francia, donde adquirió fama -como cuentan B. Franklin o G. Casanova- por sus capacidades hipnóticas y de sanación a través del "magnetismo".
   Alejandro Dumas, en su famosa novela Memorias de un médico, escrita en 1846, describe a Cagliostro-Balsamo, conspirando-bajo el nombre de "El Gran Copto"- junto con una misteriosa sociedad secreta internacional (¿los Illuminati?), inspirada en la Ilustración radical, para abolir las monarquías. Estas actividades clandestinas le llevaron, posiblemente, a verse involucrado en el turbio asunto del collar de la Reina (1785), en el que se vieron envueltos Luis XVI de Francia y Maria Antonieta. Encarcelado, y acusado de fraude, estuvo en La Bastilla durante nueve meses, siendo finalmente absuelto, al no poderse demostrar su vinculación con el caso. Sin embargo, se le ordenó que abandonara Francia (donde se dice que, entretanto, habría iniciado al mismísimo Napoleón Bonaparte, cuando era un simple teniente, inculcándole un fuerte interés por el esoterismo egipcio).
   Pasó a Inglaterra, donde, como dijimos al principio de esta entrada, un tal Theveneau de Morande acusó a Cagliostro de ser Giuseppe Balsamo, lo que refutó en su Open letter to the English People (Carta abierta al pueblo inglés), obligando a Morande a disculparse y a retractarse de sus palabras. Muchos vieron en este asunto una conjura de la Orden Jesuita, dirigida a acabar con un hombre, al que, junto a su Rito Masónico Egipcio, amenazaban su omnímodo poder.
   En 1789, Cagliostro se trasladó a Roma, donde practicó por un tiempo la peculiar medicina de la que hacía gala en sus sesiones de magia, llegando a fundar, incluso, una logia masónica en la ciudad.
   Estas actividades fueron demasiado para la Inquisición y el jesuitismo, que ordenaron arrestar al famoso mago en 1791. Encarcelado en el Castillo de Sant'Angelo, fue acusado de herejía, magia y conspiración. Después de dieciocho meses de deliberaciones, la Inquisición le sentenció a muerte, pero el Papa conmutó la condena por la de cadena perpetua. Se le envió, entonces, al castillo de San Leo, cerca de Montefeltro, donde murió en 1795, quizás estrangulado. No obstante, la noticia de que Cagliostro había muerto no fue creída, en principio, hasta que Napoleón envió una comisión que certificó su fallecimiento.
   Todas estas peripecias quedan recogidas en esta maravillosa película, rarísima de encontrar hoy en día, dirigida por Daniele Pettinari en 1975, en la que se recogen las andanzas, aventuras y desventuras del misterioso conde italiano. La película parece sugerir que la creación de la figura del estafador G. Balsamo fue un truco jesuita, para difamar al prestigioso ocultista, y poner coto al peligro que su Rito Egipcio implicaba para  la Orden. La copia no tiene mucha calidad, pero como documento resulta inapreciable: para amantes de lo oculto, y del cine italiano.



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