BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

jueves, 28 de febrero de 2013

Philosophia delenda est


   “Señorías:

   “En respuesta a la pregunta de su Señoría, el diputado…, he de decir, en nombre de mi grupo parlamentario y del gobierno del que formo parte, que este gobierno, cumpliendo con lo que entiende es su deber, ha decidido recortar drásticamente el número de horas de la asignatura “Filosofía” en el nuevo currículo de Bachillerato, dentro del Anteproyecto de Ley de Educación que estamos preparando. Como sus Señorías saben, esta decisión recoge, en realidad, una vieja aspiración de ejecutivos anteriores, incluidos los de signo socialista, que el gobierno actual no hace más que retomar y cumplir. Si en algo han coincidido todos los últimos planes de estudio –de uno u otro signo- es en la necesidad de sustituir una materia tan obsoleta como la Filosofía por otras disciplinas más acordes con las necesidades de nuestra época. Todos estamos de acuerdo, desde hace tiempo, en que lo que nuestro apurado país necesita es emprendedores, y no filósofos.
   “Señores diputados, nosotros, al contrario de lo que algunos malintencionados dicen, no estamos en contra de la “funesta manía de pensar”; al contrario: queremos que nuestros jóvenes piensen, y mucho, pero en cosas que resulten útiles, como la evolución de los mercados, las subidas y bajadas de la bolsa, la necesaria reducción del sector público, los sistemas crediticios, el rescate a los bancos, etc. Esto es lo que verdaderamente debe de ocupar las mentes de la juventud actual, y no conceptos totalmente trasnochados, como “potencia”, “acto”, “nihilismo”, “cogito”, “noúmeno”, “fenómeno”, “formas a priori”…, que, en puridad, no significan nada, y que únicamente sirven para distraer a nuestros futuros emprendedores de aquello que debería ser el fin último y exclusivo de sus vidas: crear riqueza, aumentar beneficios y reducir costes. Creer que existe algo más allá de esto es tan ilusorio como los fantasmas que poblaban la mente del infeliz Don Quijote. ¡Y para Quijotes estamos!
   “Coincidirán conmigo sus Señorías, por tanto, en que la Filosofía es cosa del pasado, y debe desaparecer. ¿Habrá alguien, a estas alturas de la Historia, que dude aún de que se trata de un saber prescindible y completamente superfluo? Examinen, en efecto, sus diversas partes, y díganme si hay alguna que pueda ser de provecho para alguien en los tiempos que corren: ¿De qué sirve, por ejemplo, la “Teoría del conocimiento”, si lo que han de conocer nuestros alumnos es el funcionamiento de sus ordenadores y teléfonos móviles? ¿Qué sentido puede tener la “Lógica” en una época como la nuestra, en la que lo que importa es adivinar con anticipación las imprevisibles fluctuaciones del juego bursátil, que dependen casi siempre de pánicos o euforias tan ilógicos como imprevisibles? ¿Y la “Estética”? ¿Para qué? ¡Si lo único que importa es que las obras de arte, sean buenas o malas, se vendan bien en Arco, y coticen al alza en los mercados! También la “Ética” es completamente marginal, precisamente hoy, cuando para triunfar -como Vds. saben mejor que nadie- no hay que tener el más mínimo escrúpulo moral; finalmente, ¿no resulta contraproducente estudiar “Teoría Política” en un sistema tan sencillo y práctico como el que tenemos, en el que lo único que deben saber los súbditos –perdón, quise decir: los ciudadanos- es la papeleta del partido turnante que han de escoger, para asegurar con su voto la estabilidad del sistema?
   “Esto sin contar con que los filósofos siempre han representado un obstáculo para el buen funcionamiento de la Res Publica: Confucio, Sócrates, Platón, Maquiavelo, Giordano Bruno, Hobbes, Spinoza, Locke, Rousseau, John Stuart Mill, Benjamin, Adorno, Russell, Sartre…, incluso individuos calificados de “santos” por la mismísima Iglesia, como Agustín de Hipona o Tomás de Aquino: todos ellos no han hecho otra cosa que proponer reformas sociales, políticas y económicas imposibles de realizar, en vez de atender a lo verdaderamente práctico y útil, que, como vengo diciendo, es emprender y crear riqueza, cuanta más mejor.
    "La verdad es que la presencia de estos, así llamados, “intelectuales” ha sido siempre muy molesta; y la mejor prueba del incómodo carácter de estos excéntricos es que los gobiernos de todas las épocas han tenido que pararles los pies en más de una ocasión, haciéndoles sentir el peso de esas leyes que tantas veces se han atrevido a cuestionar, teniendo incluso que ajusticiarlos, cuando se ponían recalcitrantes. Imagínense cómo habría sido la sociedad sin la presencia de estos incordiantes tábanos: todo habría funcionado mucho mejor, como seguro va a suceder a partir de ahora, con la aprobación de esta nueva ley, que garantiza, de una vez por todas, la definitiva desaparición de estos inútiles soñadores. El carro del Estado podrá avanzar ya sin trabas, seguro de que ningún absurdo prejuicio idealista pondrá la menor traba para el buen funcionamiento de sus engranajes.
   “Quizás algunos nostálgicos aún se sientan impulsados a alzar su voz contra lo que ellos llaman el “brutal recorte” que va a experimentar esta materia; pero con el tiempo se verán forzados a confesar que este gobierno hace bien en proscribir esta sarta de vacías elucubraciones, que únicamente han servido hasta ahora para ralentizar el progreso del Nuevo Orden Mundial que estamos construyendo; ese Nuevo Orden Mundial en el que sobra el pensamiento abstracto, y en el que la única razón que hay que tener en cuenta es la razón instrumental, porque solo ella será capaz de conducir a España y a la Humanidad en su conjunto por el buen camino, ya que es esta racionalidad, y no otra, la que pone en marcha y hace funcionar los Mercados, el Estado y la Técnica, que es, en definitiva, lo que hay hoy, sin más.
   "Creo, en suma, que esta nueva ley, que algunos de Vds., y por supuesto los filósofos, con afán corporativista, ahora critican, será juzgada por las generaciones posteriores como una de las que más han beneficiado a nuestra nación.
   "Señorías:

   PHILOSOPHIA DELENDA EST!

   Muchas gracias.” (Aplausos y algún silbido)

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