BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

miércoles, 20 de febrero de 2013

A las filósofas que amo (8): Anne Finch Conway, precursora de Leibniz



   Una de mis pensadoras favoritas es Anne Finch Conway. Nacida en Londres en 1631, en una familia aristócrata, fue una de las pocas mujeres que tuvo acceso en su época a una educación científica, gracias a su hermano. En filosofía, fue discípula de Henry More (1614-1687), profesor neoplatónico de Cambridge, que le enseñó geometría euclidiana, matemáticas y astronomía. También conoció la Cábala y la Alquimia.
   Tras casarse con el vizconde de Conway, Anne convirtió su casa en un centro intelectual, donde se reunían renombrados científicos, con el célebre alquimista Van Helmont (1580-1644).
  Anne mantuvo una concepción jerárquica de la naturaleza, que considera  organizada en la Gran Cadena del Ser, en la que el ser humano ocupa una posición intermedia.
   En su libro Principios de la más antigua y más moderna filosofía, propone una concepción organicista de la naturaleza, frente al mecanicismo cartesiano. Para Conway, todos los cuerpos están vivos, y no existe ninguna oposición, como creía Descartes, entre cuerpo y alma: el cuerpo es "espíritu concentrado", mientras que el alma es "cuerpo etéreo". Conway, además, denominó a estas sustancias vivas que componen el universo "mónadas". Cada mónada está dotada de fuerza vital y refleja el universo desde su punto de vista particular.
   Este libro tuvo una enorme influencia en Leibniz (1646-1716). Efectivamente, tras morir Anne en 1678, Van Helmont viajó a Hannover, donde presentó su obra a Leibniz, que se sintió atraído inmediatamente por su contenido, y se decidió a incorporar su concepción monadológica a su sistema filosófico. Paradójicamente, aunque Leibniz siempre reconoció la influencia de nuestra pensadora sobre su filosofía, sus ideas fueron atribuidas a Van Helmont. Un caso más de olvido malintencionado, que conviene enmendar.

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