BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

miércoles, 16 de enero de 2013

A las filósofas que amo (6): Helene von Druskowicz

  


   Helene von Druskowitz (1856-1918) fue una filósofa austríaca, famosa en su época por haber sido la segunda mujer en obtener el Doctorado en filosofía por la Universidad de Zürich (después de Elena Comaro, en 1678, y Stefania Wolicka, en 1875), con una tesis sobre el Don Juan de Byron. Además, estudió arquitectura, literatura germánica y orientalismo. Ejerció como profesora de literatura en diversas universidades, y viajó por el norte de África, Francia, Italia y España. Hacia 1881 ya es conocida por Rilke, Lou-Andreas Salomé y Friedrich Nietzsche, quien entró en contacto con ella a través de Malwida von Meysenbug. Nietzsche le remitió una copia del Libro IV de Así hablo Zaratustra, aunque ambos pronto dejaron de mantener relación.
   En 1887 se enamoró de la cantante de ópera Terese Malten (nombre artístico de Therese Müller), famosa intérprete de las heroínas wagnerianas. Vivió con ella durante un tiempo en Dresde, hasta que comenzaron sus problemas con el alcohol y las drogas, que llevaron a Terese a abandonarla. Las crisis nerviosas que le provocó esta ruptura, así como el abuso de la bebida, el tabaco y del té, le llevaron a ser ingresada en un hospital psiquiátrico, aunque continuó publicando hasta 1905 una serie de escritos, en los que critica la religión (mantuvo un ateísmo radical), el sexismo (fue una feminista convencida) y el pensamiento de Nietzsche (al que consideraba una forma extrema del darwinismo). Resulta curioso su fin, tan parecido al de su contrincante intelectual: Nietzsche.
   Su libro más destacado, de corte francamente pesimista, es Pessimistische Kardinalsätze (1905, republicado posteriormente con el título: Der Mann als logische und sittliche Unmöglichkeit und als Fluch der Welt). En él sostiene que el género masculino no merece ni siquiera el calificativo de "humano" ("El hombre -dice-, en sí, y por sí mismo, no es en absoluto un modelo aceptable"), puesto que, al someter violentamente a las mujeres, instaura un modelo de sociedad basado en la violencia, que termina degenerando en una sociedad burdamente materialista, fea e inhabitable. Las mujeres deben federarse, e instituir una suerte de "caballería", o "sacerdocio femenino". Asimismo, es necesario proscribir el matrimonio, y establecer ciudades separadas, compuestas de hombres o mujeres. Así se recuperaría la perfección perdida de la naturaleza, que nuestra promiscua civilización ha destruido.
   Me pregunto: ¿Por qué leemos tanto a Nietzsche, sin cotejar nunca sus reflexiones con las de Druskowicz? Seguro que alguno me contestará: "Porque Nietzsche es un "grande" de la filosofía, mientras que ella no es más que un nombre secundario... ¿De veras?

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