BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

jueves, 20 de diciembre de 2012

Música iniciática: Mahler, Nietzsche y Eduard von Hartmann: Sinfonías 2ª y 3ª

   



   Gustav Mahler es, sin duda, uno de los compositores "iniciáticos" por excelencia, seguramente por el carácter profundamente "filosófico" de muchas de sus obras. Entre ellas destacan dos, que son mis favoritas (junto con Das Lied von der Erde, por supuesto): la Sinfonía nº 2, en do menor "Resurrección", una monumental reflexión musical sobre la muerte y el renacimiento, y la Sinfonía nº 3 en re menor, mucho más "mundana", que contiene un impresionante texto del Also Sprach Zaratustra nietzscheano. Ambas obras, tomadas en conjunto, suponen una síntesis de muerte y vida, Thanatos y Eros, magistralmente unidos en una simbiosis sublime y única. 
   La Sinfonía nº 2 fue llamada inicialmente Totenfeier (Ritos fúnebres), y era simplemente un poema sinfónico en un movimiento, basado en un drama del poeta polaco Adam Mickiewicz. Mahler lo terminó en 1888, pero desanimado por la opinión negativa del director Hans von Bülow, aparcó el proyecto. Lo retomaría en 1894 -ya muerto von Bülow-, cuando oyó la oda Auferstehen (Resurrección) del poeta alemán Friedrich Gottlieb Klopstock.
   Mahler siempre estuvo obsesionado por la muerte, el cáracter transitorio de la belleza y la extremada fragilidad de las emociones humanas: "¿Cómo son de oscuros los cimientos en que descansa nuestra vida?" -se preguntaba en una ocasión- "¿De dónde venimos? ¿Adónde conduce nuestro camino? ¿Cuál es el objeto de nuestros afanes y nuestras penas? ¿Cómo debo entender la crueldad y la malicia que hay en la creación de un Dios Bondadoso? ¿Será la muerte quien revele por último el significado de la vida?" (Deryck Cooke, Gustav Mahler. An Introduction to His Music, Faber & Faber, 1980, p.9; Cit. en: Susanne Keegan, Alma Mahler La novia del viento, Paidós, Barcelona, 1993, p. 91)
  Para hallar una respuesta a estas dramáticas preguntas, Mahler acudió, primeramente, a Schopenhauer y a Nietzsche. Ninguno de ellos le ofreció una explicación satisfactoria: la pesimista visión del primero acerca de la incapacidad de la humanidad para librarse de las garras de unas circunstancias que están fuera de su control, y la negación del segundo de la existencia de Dios, no calmaron su necesidad de alimento espiritual, que se vio más satisfecha con la novelística de Dostoievsky.
   En junio de 1879, escribía Mahler a su amigo, el abogado Josef Steiner: "Dominan mi alma, por riguroso turno, la máxima intensidad de la vitalidad más jubilosa, y el más apasionado anhelo de muerte. (...) De una cosa estoy seguro: de que no puedo seguir así durante mucho más tiempo. Lucho como un salvaje para romper los lazos que me encadenan al repugnante e insípido pantano de esta vida, y con toda la fuerza de la desesperación, me aferro a la tristeza., mi único consuelo. Entonces, de repente, el Sol vuelve a sonreirme, y desaparece el hielo que me aprisiona el corazón, vuelvo a ver el cielo azul y las flores que se columpian al viento, y mi risa burlona se deshace en lágrimas de amor... ¡Oh, ojalá algún dios rasgara el velo de mis ojos, para que mi clara mirada pudiera penetrar en la médula de la tierra! ¡Oh, que pudiera yo contemplar esta tierra en su desnudez, tendida sin adornos ni embellecimientos ante su Creador; entonces podría yo seguir adelante y mirar de frente su genio...!
  Traducidos en términos musicales, esos intensos sentimientos se transforman en temas de imponente magnitud, que exigen de los que se disponen a escucharlos que también ellos se enfrenten con su propia mortalidad, ante la perspectiva de un Dios impredecible y temible: "Afrontemos una vez más preguntas aterradoras" -escribió Mahler sobre el quinto movimiento de su segunda sinfonía-: "Se oye una voz que clama: 'Ha llegado el fin de todas las cosas vivientes, el Juicio Final está a la vista... La tierra tiembla; los sepulcros se abren de golpe; los muertos se levantan y empiezan a andar en procesión interminable. Los grandes y pequeños de la tierra -reyes y mendigos, los justos y los malvados- todos se apresuran hacia adelante; el clamor pidiendo compasión y perdón resuena horrible en nuestros oídos."
   Atendiendo a esta tensa problemática, el programa de la obra es el siguiente: el primer movimiento representa un funeral, y busca una respuesta a la pregunta: "¿Hay vida después de la muerte?"; el segundo movimiento hace referencia a los tiempos felices de la vida, irremediablemente pasados; el tercer movimiento representa el particular descenso a los infiernos del compositor, entendido como la completa pérdida de la fe, y la consideración de la vida como un sinsentido; el quinto movimiento, en forma de gran lied, supone el renacimiento de la fe; y, finalmente, el quinto movimiento, después del regreso de las dudas del tercero y las preguntas del primero, termina con la consumación del amor divino y el renacimiento de la vida después de la muerte.
   La sinfonía nº 3, por su parte,  es un enorme fresco sonoro, que refleja diversos estados de ánimo del compositor ante la naturaleza. Se estructura en seis movimientos:
I. El despertar de pan. El verano hace su entrada.
II. Lo que me cuentan las flores del campo.
III Lo que me cuentan los animales del bosque.
IV. Lo que cuenta el hombre (la noche).
V. Lo que me cuentan las campanas de la mañana (los ángeles), y
VI. Lo que me cuenta el amor.
   Trata de explicar todo el recorrido de la vida, desde lo inconsciente a la conciencia más elevada, que se traduce en amor. En ella, como afirmaba el mismo Mahler, "la Naturaleza misma toma voz, y dice secretos tan profundos que quizá el mundo jamás ha escuchado."


Eduard von Hartmann, 1842-1906


   Personalmente, considero que el filósofo más próximo al mundo sinfónico mahleriano no es ni Schopenhauer, ni Nietzsche, ni Fechner (otro de sus referentes), sino Eduard von Hartmann: La alternancia entre pesimismo y optimismo; el carácter reflexivo y la capacidad para penetrar en los abismos del inconsciente, así como el ambiente "crepuscular" del pensamiento hartmanniano, coinciden maravillosamente bien, según yo los entiendo, con el formato y la emocionalidad que transpiran las obras mahlerianas, al menos las más extensas. (No hay que olvidar que el último libro que estaba leyendo Mahler antes de morir era ni más ni menos que Das Problem des Lebens, de von Hartmann). Y nadie debería extrañarse ante esta mezcla de influencias diversas, aparentemente incompatibles (¡Eduard von Hartmann y Nietzsche: los enemigos filosóficos par excellence!) sobre nuestro compositor; pues los artistas toman de aquí y de allá lo que les interesa de la filosofía para crear sus obras, y no reparan en la coherencia de los contenidos filosóficos mismos, o en su incompatibilidad... Ni falta que les hace: Un filosofema es para ellos meramente la "ocasión" que necesitan para desarrollar una determinada idea musical, o para que tome forma concreta un particular sentimiento.
   Iniciémonos en los misterios de la vida, la muerte y la resurrección de la mano del mago Mahler:





   Para ampliar información sobre ambas sinfonías:

Sinfonía nº 2 "Resurrección" de Gustav Mahler

Sinfonía nº 3 de Gustav Mahler


   Por lo que se refiere a la relación entre Mahler y la filosofía, resulta sumamente interesante el breve, pero jugoso, artículo de Consuelo Garví Ruiz: Dostoievski en Mahler: Una relación de luces y sombras
  Y, para terminar, ahí os dejo el himno O Mensch! de Nietzsche, base del cuarto movimiento de la tercera sinfonía. Realmente, un buen final:

Letra del cuarto Movimiento

Para Contralto
Alemán Castellano
O Mensch!
(Friedrich Nietzsche, "Also sprach Zarathustra")

O Mensch! Gib acht!
Was spricht die tiefe Mitternacht?
Ich schlief!
Aus tiefem Traum bin ich erwacht!
Die Welt ist tief!
Und tiefer als der Tag gedacht!

O Mensch! Gib acht!
Tief ist ihr Weh!
Lust tiefer noch als Herzeleid!
Weh spricht: Vergeh!
Doch alle Lust will Ewigkeit!
Will tiefe, tiefe Ewigkeit!
¡Oh, Hombre!
(Friedrich Nietzsche, "Así habló Zaratustra")

¡Oh, Hombre! ¡Presta atención!
¿Qué dice la profunda noche?
¡Yo dormía!
¡Me desperté de un sueño profundo!
¡El Mundo es profundo!
¡Y más profundo de lo que el día recuerda!

¡Oh, Hombre! ¡Presta atención!
¡Profundo es tu sufrimiento!
¡La alegría es más profunda que la pena!
El sufrir habla:¡Desaparece!
Pero toda alegría busca la eternidad,
¡Una eternidad profunda, profunda eternidad!

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada