BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

jueves, 13 de diciembre de 2012

Música iniciática: Julio Verne y el esoterismo: "Viaje al Centro de la Tierra" de Rick Wakeman

   Hace unos años, la iniciación de la juventud corría de la mano de dos escritores que había que leer velis nolis: Julio Verne y Emilio Salgari. De hecho, quienes me conocen saben que yo distingo dos tipos de personas: las que han leído a Julio Verne y las que no.
   Y es que, aunque las novelas de Verne venían recomendadas bajo la etiqueta de "literatura para adolescentes", hoy sabemos que se trata de obras con varios niveles de lectura, y que en su núcleo más íntimo encierran un notable contenido esotérico (sobre este punto, podéis consultar, para abrir boca los siguientes enlaces: Julio Verne y el masón Capitán Nemo - Entender al Julio Verne esotérico - Julio Verne: Essoterismo e Massoneria - Yo, Julio Verne.)
   Leyéndolas, el joven entraba en un universo peculiar que, partiendo del cientificismo del XIX, construye una "mitología contemporánea", cargada de símbolos entroncados con la tradición oculta, y dirigidos a despertar su conciencia superior. Luego, a lo largo de su vida, el joven  colocado por Verne en el umbral de la iniciación, podía continuar profundizando en ella, o no.
   Pero aquí no vamos a centrarnos en este aspecto de la obra del genial literato francés, sino en una obra musical mítica relacionada con él: el monumental y barroco homenaje que le dedicó Rick Wakeman en su álbum Journey to the Centre of the Earth (1974), uno de los hitos de la historia del rock progresivo (o, como a mí me gusta llamarlo, el rock "metafísico").




   Mientras Rick Wakeman entra en trance en esta versión en vivo de 1975, perdido entre sus teclas y tocando con los dedos todo un mundo de inquietantes armonías, la voz del narrador nos introduce en el extraño mundo de la novela, recreado musicalmente. la historia es bien conocida: el hallazgo de un misterioso manuscrito del alquimista islandés Arne Saknussemm (inspirado en el erudito del siglo XVII Arni Magnússom (1)), encontrado dentro de un incunable por el profesor alemán Otto Lidenbrock, le lleva a él y a su sobrino Axel, acompañados por el guía Hans (un trasunto simbólico de las tres almas platónicas del hombre) a acometer un "descenso a los infiernos", en el curso del cual descubrirán, más que el "centro físico de la tierra", un tesoro de valores mucho más importantes, centrados en el esfuerzo, el sacrificio y la camaradería.
 Parece como si Verne quisiese decirnos que la ciencia moderna, representada por Lidenbrock, no será nunca capaz de aproximarse al "centro" metafísico de la realidad, como sí logró hacerlo el atrevido alquimista medieval que da origen a la trama; por eso, el viaje fracasa: porque, como dice Patrick Harpur en su excelente libro El fuego secreto de los filósofos (2002) , Lidenbrock entiende el mensaje filosófico-alquímico de Saknussemm de una forma literal; y por eso la tierra termina expulsando de su seno a los exploradores por el volcan Stromboli: no eran dignos de la empresa.
  Iniciemos también nosotros, ayudados por Wakeman, un camino diferente. Descendamos al interior de nuestro corazón, y sigamos el sendero alquímico que conduce al descubrimiento de nosotros mismos... Como hizo Saknussemm. Y llevémonos este álbum,, para entonar de paso nuestras ánimas. Puede que esta vez el viaje tenga éxito.

(1) Serge Hutin, en su libro Las civlizaciones desconocidas (Plaza & Janés, Barcelona, 1980, p. 134), parece dar por segura la existencia de Saknussemm; nos dice: "Arne Saknusemm, alquista islandés del siglo XVI, consideraba Islandia como el vestigio del continente desaparecido [de Hiperbórea, o la Atlántida]. Saknussemm expresa, por otra parte, una idea bastante ciuriosa: considerando que los formidables fenómenos volcánicos que hundieron la Atlántida mezclaron caóticamente todas las tierras convulsionadas, el único emplazamiento donde habría posibilidad de encontrar ruinas atlantes sería... el centro de la Tierra. El alquimista islandés conocía, al menos así lo pretende la tradición, el camino que conducía hasta allí."

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