BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

domingo, 2 de diciembre de 2012

El Círculo Filosófico de la Calle Cañizares de Madrid: Los inicios del krausismo español

La calle de Cañizares, en un
grabado de la época
  

   En 1860 tenía lugar un acontecimiento trascendental para la historia de la filosofía española: la creación del llamado "Círculo filosófico" de la calle de Cañizares, en Madrid (1), donde, bajo la presidencia de D. Manuel Ruiz de Quevedo y el impulso de D. Julián Sanz del Río, se reunieron Nicolás Salmerón, Francisco de Paula Canalejas, Tomás de Tapia, Segismundo Moret, Eduardo Chao y Francisco Giner de los Ríos. También es el año en que aparecen las principales obras de Julián Sanz del Río: El Ideal de la Humanidad para la vida, Sistema de Filosofía-Metafísica y la publicación de su tesis: La cuestión de la filosofía novísima (la primera de las obras mencionadas será condenada por la Iglesia, e incluida en el ïndice de libros prohibidos en 1865).
   Había nacido el krausismo español, corriente de pensamiento liberal y romántica, muy ligada desde el principio a los círculos masónicos, y anticlerical, aunque no anticristiana, pues todos los filósofos citados fueron siempre partidarios de lo que José Luis Abellán llama un "cristianismo racional", capaz de conjugar fe y razón, con el objetivo de crear lo que, a juicio de esta corriente era el verdadero "reino de Dios en la tierra": la convivencia de todos los seres humanos en armonía y paz: en suma, lo que Krause llamaba la "Alianza de la Humanidad".
 
Julián Sanz ddel Río (Ateneo de Madrid)
  
   Sin ser krausista, ni por supuesto masón, siempre he sentido mucha simpatía por este movimiento inaugural del pensamiento español contemporáneo. Hay  en él un intensísimo espíritu romántico e idealista que me resulta muy atrayente. Como es sabido, los krausistas no se definían a sí mismos ni como deístas, ni como panteístas, sino como pan-enteístas, es decír, defendían la inmanencia y trascendencia, a la vez, de Dios al mundo. Su mentor intelectual, el filósofo alemán Karl Christian Friedrich Krause (1771-1832), había sostenido que "el mundo ni está fuera de Dios ni es Dios mismo, sino que es en Dios y mediante Dios"; de manera que el mundo es considerado por los krausistas como el conjunto de manifestaciones en el tiempo y en el espacio de la esencia divina y el conocimiento del mundo es el conocimiento de esa esencia divina y de sus manifestaciones: de ahí la importancia que la Ciencia y el Arte tenían para los miembros del naciente círculo de la calle Cañizares.
   Pensaban que, gracias a una intuición superior -lo que ellos llamaban la "Vista Real"-, el Absoluto llega a ser conocido como algo que supera todo fundamento; como el ser o esencia original y primaria (Urwesen, lo infinito), de la que brotan dos esencias finitas: la Naturaleza y el Espíritu, de las cuales participa a su vez el hombre (el yo finito).
  

En la filosofía krausista, el hombre, por tanto, ocupa un lugar central, ya que en él se verifica la unidad de la Naturaleza y del Espíritu, que coinciden en la idea de la Humanidad. Las distintas formas de ésta, así como los distintos períodos por los que ha pasado, igual que los diferentes credos religiosos, son otros tantos grados de ascensión hacia Dios, cuya culminación es la "Humanidad racional", que expresa el Ideal del Bien como Ser Supremo, y la realización del "reino de Dios" en la tierra. Cada forma de asociación y cada institución alcanzada, representa una "alianza", que debe integrarse en la inmediatamente superior, para alcanzar finalmente la forma de una comunidad vital de espíritus racionales. Este el "Ideal de la Humanidad", que culmina en la Menschheitsbund, la Alianza de la Humanidad, en la que convergen armónicamente moralidad, derecho y sociabilidad. Se trata, como vemos, de una transcripción "a la Krause" de los ideales de fraternidad universal masónicos, pero sin excluir a ningún ser humano, especialmente a las mujeres (alejadas tradicionalmente en aquella época de las logias), y con una vocación de transparencia ajena al secretismo masónico (todo ello le haría a Krause experimentar las persecuciones de que fue objeto por parte de masonería, a partir de 1810, fecha en la que fue expulsado de la Orden, acusado de difundir los secretos de la "discreta" Hermandad.)
   Bellos ideales, que en muchos puntos aún esperan su realización. Por mi parte, os invito a que, cuando paséis por la calle Cañizares, recordéis por un instante, si sois amantes de la filosofía, a aquel grupo de idealistas que, animados de una pasión verdaderamente romántica, se proponían cambiar la historia del pensamiento en España. Creo que, por pequeño que sea el homenaje que les podamos rendir con nuestro "yo finito", se lo tienen merecido. ¡Que descanséis en paz y en armonía, para siempre, en el seno de vuestro querido Urwesen! Amen.

(1) En la que, dicho sea de paso, ¡parece haber fantasmas!: Hotel con fantasmas en el centro de Madrid

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