BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

martes, 4 de septiembre de 2012

El sentido de la vida, según Kubrick

   

Filósofos tan dispares como Nietzsche, Nicolai Hartmann, Sartre o Albert Camus se han cuestionado sobre el sentido de la existencia humana en un mundo del que Dios parece haberse ausentado. Coincidieron en que, paradójicamente, es la propia ausencia de Dios lo que le concede al hombre la posibilidad de dar sentido a su existencia, creando nuevos valores. Y en eso parecen coincidir con otro genio, esta vez procedente del mundo cinematográfico: Stanley Kubrick. En este fragmento de una entrevista concedida hace muchos años a la revista Playboy, Kubrick reflexiona con enorme lucidez acerca de cómo encontrar una salida aceptable a la falta de sentido de nuestra vida.



"Kubrick: Supongo que todo se reduce a una asombrosa conciencia de la mortalidad. Nuestra habilidad, a diferencia de otros animales, de conceptualizar nuestra propia muerte crea enorme sufrimiento psíquico; lo admitamos o no, en el pecho de cada hombre hay un pequeño cofre de miedo apuntado a este conocimiento final que carcome su ego y su sentido de propósito. Somos afortunados, en cierta forma,  de que nuestro cuerpo, y la realización de sus funciones y necesidades, jueguen un papel tan importanteen nuestras vidas; esta concha psíquica crea un amortiguador entre nosotros y la noción paralizante de que solo algunos años de existencia separan la vida de la muerte. Si el hombre realmente se sentará a pensar sobre este inminente desenlace, y su aterradora insignificancia y soledad en el cosmos, seguramente peredería la cabeza, o sucumbiría a un sentido de futilidad aquiescente. ¿Por qué, se podría preguntar, debería de molestarse escribiendo una gran sinfonía, o luchar para ganarse la vida, incluso amarse entre sí,  cuando no es más que un momentáneo microbio en una partícula de polvo girando en la inmensidad del espacio?
[...] Las grandes religiones [...] proveyeron una especie de consolación a este gran dolor; pero mientras los hombre del clero ahora pronuncian la muerte de Dios, [...] otra vez “el mar de fe” se aleja del mundo con una “largo y melancólico aullido”; el hombre no tiene muletas en las que apoyarse,  y no hay esperanza,  no obstante lo irracional, que dé sentido a la existencia. Este quebranto de nuestro reconocimiento moral es la raíz de muchas más enfermedades mentales de lo que los psiquiatras se dan cuenta.
Playboy:  ¿Si la vida carece tanto de propósito, sientes que vale la pena vivir?
Kubrick: Justamente la falta de sentido de la vida obliga al hombre a crear su propio sentido. Los niños, obviamente, empiezan la vida con un sentido de asombro impoluto, una capacidad de experimentar alegría total por algo tan sencillo como el verde de una hoja; pero al crecer, la conciencia de la muerte y la decadencia empieza a impregnarse en ellos y a erosionar sutilmente su joie de vivre, su idealismo, su asunción de inmortalidad. Al madurar, un niño ve la muerte y el dolor que lo rodean por todos lados, y empieza a perder fe en la bondad última del hombre. Pero si es razonablemente fuerte –y afortunado– puede surgir de ese crepúsculo del alma a un renacimiento del elan de la vida. Tanto por esta conciencia  del sinsentido de la vida, como a pesar de ello, puede forjar una sensación fresca de afirmación y propósito. Tal vez no vuelva a capturar la misma pureza sensorial de asombro con la que nació, pero puede dar forma a algo más duradero y sostenible.  El hecho más terrorífico del universo no es que éste sea hóstil e indiferente; sino que si podemos conciliarnos con esta indiferencia y aceptar el desafío de la vida dentro de la frontera de la muerte –no importa cuán mutable el hombre pueda hacerlos —, nuestra existencia como especie puede alcanzar genuino significado y realización. No obstante lo vasto de la oscuridad, debemos de proveer nuestra propia luz."
[Fuente: Pijamasurf]

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