BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

viernes, 24 de agosto de 2012

Viator en Menorca: La isla misteriosa

   Una de las pocas ventajas que tiene estudiar filosofía (tanto oficial como "extraoficial"), es que uno está en condiciones de disfrutar mucho más de los viajes que hace, porque posee ciertas claves de interpretación de los monumentos que quizás le falten al turista normal. Puede poner en práctica esa especie de "segunda mirada", que enriquece los lugares visitados con una serie de connotaciones que los conviere en únicos. En esta entrada quiero compartir con vosotros algunas de las reflexiones que me han venido a la mente a lo largo de mi reciente viaje por la isla de Menorca, un lugar "mágico" donde los haya, que ha dejado sobre mi retina y sobre mi inconsciente una serie de imágenes y de experiencias realmente fantásticas, cargadas de sentido "iniciático". Se trata, sin duda, de un buen lugar para "recargar las pilas" del espíritu.
   Menorca responde, sin duda, al arquetipo de "isla misteriosa", porque es quizás la más primigenia y auténtica de las Islas Baleares, constituyendo dentro del archipiélago un mundo aparte. Ya el hecho mismo de que haya estado durante bastante tiempo dominada por los ingleses, la dota de un peculiar sabor "masónico", del que dan testimonios algunas de las piezas pertenecientes a las logias de la isla, que se conservan en el Museo de Menorca; o la propia estructura del recoleto Ateneo de Mahón (sobre este particular puede consultarse el escelente artículo La masonería en Menorca , de Juan José Morales Ruiz, un verdadero experto en la materia). Tampoco conviene pasar por alto los dos obeliscos, situados estratégicamente en ambos lados de la isla, oriental (cerca del aeropuerto de Mahón, cf. última foto) y occidental (en la Plaça des Born de Ciutadella), que "vigilan" el curso del astro rey a lo largo de toda la jornada. Esta disposición no parece en absoluto casual, y seguramente encierra un significado oculto, relativo a la conexión del conjunto de la isla y de sus habitantes (por cierto, extremadamente amables) con los ritmos del cosmos.
    Personalmente -y no soy el único-, Ciutadella me gustó más que Mahón, por su carácter recoleto, y a la vez señorial, que a veces me recordaba a algunos lugares de Italia. Pero lo peculiar de esta pequeña ciudad son los extraños símbolos que aquí y allá llaman la atención del viandante a la caza de lo misterioso y oculto: Aldabas con monstruos que devoran los pensamientos de cabezas espantadas; las gárgolas de la catedral (muy restauradas), con sus calaveras y figuras demoníacas; inquietantes palacios, con obeliscos que se alzan al cielo en forma de espiral y robustos telamones en sus pórticos; tímpanos eclesiales, con vírgenes que empuñan una maza, como Hércules, para derrotar al demonio, que yace a sus pies; y sobre todo la enigmática cabeza velada de una joven que remata la clave de arco de una puerta palaciega que da a la C/ Major del Born. ¿Qué simbolizará? ¿La muerte? ¿La Justicia? ¿Isis, con el velo que cubre sus secretos?


Obelisco del siglo XIX, en la Plaça des Born





Aldaba y faz velada (¿Isis o la muerte?) en la calle Major del Born



La Virgen-Hércules combate al demonio con una maza

   Pero lo más interesante de Menorca es el contenido espiritual que me parece subyace a muchos de sus monumentos prehistóricos, y que aparece esencialmente idéntico desde los más remotos tiempos de la Antigüedad, aunque cambien sus manifestaciones externas. Así, cabe deducir de la peculiar disposición de las Necrópolis de Cala Morell o Cales Coves la existencia en este lugar sagrado de un centro iniciático. Los hombres prehistóricos -seguidos por los de época posteriores- debieron utilizar la red de grutas de la Cala Morell no solo como un cementerio, sino también como un santuario, con vistas al mar y a la estrella polar, en el que existen evidente indicios de que aquí se practicaban rituales dedicados al fuego, al aire, al agua y a la tierra-madre. Las grutas -dotadas muchas de ellas con sus respectivas taulas, símbolos del axis mundi; una suerte de "cruz primitiva", con su forma de Tau, que expresa la unión entre el cielo y la tierra, lo espiritual y lo material-, disponen sus entradas orientadas hacia la luz del día, y miran, en su mayoría, hacia el horizonte infinito del mar, marcándole el camino a aquellas almas que han renacido, tras superar las pruebas del inframundo. Cuando uno recorre estos agujeros, excavados en la roca viva, tiene la sensación de haber emprendido un auténtico "descenso a los infiernos", que se ve recompensado, finalmente, por la salida al exterior de la caverna, y la contemplación de la luz solar, cual prisionero platónico, recién liberado de sus ataduras sensibles.

  



¡La luz, al final del túnel!


La Necrópolis (¿centro iniciático?) de Cala Morell, un enclave increíble...

...no menos increíble que la necrópolis de Cales Coves, en la que
aún pueden verse algunos trogloditas contemporáneos

  
   Una sensación parecida de contacto con lo primordial, y con el misterio último de la existencia, inexplicable pero al alcance de la mano, la experimentamos junto a la conocida Naveta des Tudons -que afortunadamente visitamos cuando no había apenas más turistas que nosotros, garantizándonos así el debido sosiego-, la cual me recuerda, vista frontalmente, a una pirámide truncada, y lateralmente a una nave: la "nave de los muertos", con su popa orientada al Sol poniente, y la proa dirigida hacia el este, lugar del amanecer y símbolo de la resurrección. Más escondidas, pero igualmente impactantes, son las dos navetas, oriental y occidental de Briac-L'Argentina (que pudimos visitar únicamente gracias a la pericia de Carmen, mi "Soror mística")


"
La "nave de los muertos"...

...acoge a los vivos, después de milenios


   También merece la pena visitar las misteriosas ruinas de la aldea talayótica de Son Castlar (apenas excavadas, por lo que me pareció). Se encuentran situadas en medio de unos montecillos, rodeadas por una exuberante vegetación, que tiene algo de bosque sagrado. El recinto amurallado se dice que fue construido por la mítica raza de "gigantes" que habitó esta tierra antes de Diluvio. Antaño, el pueblo menorquín creía que esa raza de gigantes llevaba a cabo sacrificios (¿humanos?) a los dioses en sus taulas, actualmente destrozadas. Yo sólo he notado el sosiego de sus piedras, cargado, eso sí, de un significado, que se experimenta de un modo latente, y a la vez se nos escapa.
   En cualquier caso, tras atravesar un portal adintelado y recorrer sus ciclópeas murallas, formadas por piedras gigantescas, siguiendo un recorrido laberíntico, llegamos a una sala hipóstila, donde al parecer se celebraban, hasta bien entrada la época romana, rituales en torno al fuego, al vino y al sacrificio de corderos o cabritos. Existe, asimismo, un agujero misterioso en el interior del santuario, que se sumerge en las entrañas de la Tierra, en el que quizá había serpientes, o reptiles de algún tipo... Todo ello dota a este lugar de un carácter telúrico, ancestral, y de un evidente halo de insondabilidad, que elude la comprensión del hombre moderno, al tiempo que nos sumerge en los abismos de la psique inconsciente.

Recónditas "tumbas" y murallas ciclópeas en Son Catlar...
Una invitación a contactar con lo "santo" (R. Otto)

   Estos impresionantes monumentos megalíticos, así como las leyendas acerca de la "raza de gigantes" antediluviana, constructora de los talayots y las taulas, constituyen, a mi entender, símbolos, que expresan, de manera aún primitiva, pero muy clara y eficaz, el inconsciente colectivo de la humanidad, y una intuición fundamental de su destino en el plano metafísico. Así, por ejemplo, las taulas son, seguramente, representaciones esquemáticas del axis mundi, de la unión entre tierra y cielo, lo material y lo ideal-espiritual. 
   La imprescindible visita a los poblados talayóticos de Torralba d'en Salord y de Torre d'en Galmés, me confirmó en mi impresión personal de que la taulas son altares, sí, pero consagrados al Sol, y por extensión al Universo. Representan, como dije, el "axis mundi"; y en este sentido, he podido comprobar como actúan a modo de grandiosos "relojes de sol", pues suelen estar, por lo general, orientadas de este a oeste, mientras que los laterales apuntan al norte y al sur, respectivamente. Mi hijo comprobó, asimismo, que solían estar rodeadas por un recinto con doce pilares de piedra. Tienen, desde luego, conexión con el mundo egipcio y púnico: así se explicaría el hallazgo de una pequeña escultura de Imhotep (arquitecto del faraón Zoser, maestro de las ciencias secretas y médico divinizado) en la taula de Torre d'en Galmés, y otra de Tanit (Tanit y la cultura púnica) en Torralba d'en Salord). Me aventuro a suponer, además de estos vínculos egipcios y púnicos, un remedo del mundo mesopotámico en algunos aspectos de la cultura prehistórica menorquina, interpretado en clave muy primitiva; de ahí que los talayots y las navetas recuerden de lejos a zigurats o a pirámides, respectivamente, pudiendo haber actuado los primeros también como observatorios astronómicos. Todo debía ir unido en este mundo primario, estrechamente conectado con los ritmos del universo, y ajeno a las distinciones artificiales que establece el hombre contemporáneo.

  


Taulas, talayots, salas hipóstilas cargadas de secretos,
Viator saludando al Sol poniente...:
Una experiencia verdaderamente inolvidable

El supuesto relieve de la diosa Tanit en el santuario talayótico de
So Na Caçana


Torralba, Torre d'en Galmés, Talatí de Dalt, Trepucó, Torretrencada
Torrellafuda, So Na Caçana...: Todos los poblados obedecen al mismo
esquema arquitectónico y simbólico;
y sin embargo, todos son diferentes; cada uno tiene
su sabor peculiar, y una particular vivencia que ofrecernos.
 (No hay que perderse, por ejemplo, Torrellafuda,
situada en un paraje realmente "mediterráneo", donde los haya...)


   Las denominadas "salas hipóstilas", por su parte, recuerdan a lugares de reunión para sacerdotes, neófitos o iniciados, mientras que las numerosas grutas o pozos representarían el "descenso a los infiernos" del candidato a la iniciación, con su posterior "salida a la luz", habiendo renacido tras haber superado las pruebas que simbolizan la muerte ritual. Finalmente, resulta curioso observar que las taulas, una suerte de cruz primitiva (o primigenia), se encontraban presentes también en algunas casas "particulares" y en algunas cuevas de enterramiento, señal de que debían ser objeto de adoración, en su función de conectar el mundo supraceleste y el mundo terrenal inferior. 
   Los monumentos megalíticos de Menorca, además de ser posibles centros iniciáticos, implican, con gran probabilidad, una suerte de "mapa celestial", o "representación del universo", dotada al mismo tiempo de una significación metafísica y vital (como sucedería en Stonehenge, o en los monumentos del Antiguo Egipcio, según Bauval y Gilbert; de hecho, según los astrónomos, en el período prehistórico, la tala de Torralba apuntaba a Sirio). Evocarían los principales ciclos del universo, y al mismo tiempo de la vida del hombre, con su incesante nacer-morir y renacer a una vida superior. Así, las navetas simbolizarían la nave de los muertos, que atraviesa el inframundo; los talayots debieron ser observatorios (sin perjuicio de su utilización defensiva) y las taulas, en fin, con su recinto sagrado y los pilares que la rodeaban, representarían el "ªcentro u ombligo del cosmos", alrededor gira el Sol y el universo entero; finalmente, las "salas hipóstilas" serían una suerte de "cámara de reflexión", que se utilizarían en los rituales iniciáticos de los sacerdotes o chamanes de este pueblo.
   Quizás, esa mítica "raza de gigantes", a la que atribuyen los grandes monumentos megalíticos del pasado, no fuese una especie de individuos de gran tamaño físico, sino hombres de gran altura intelectual, dotados de un conocimiento superior, metafísico e iniciático, que resulta ya inaccesible a los "enanos" del presente (algo parecido a lo que sugería Newton, cuando decía que había podido realizar sus descubrimientos astronómicos y físicos porque se había alzado sobre los hombros de "gigantes", como Copérnico, Kepler o Galileo).
   Otro paraje inolvidable es la  Cova des Coloms, a la que únicamente puede accederse, tras un laberíntico recorrido, que parece no va a acabarse nunca. Allí, en medio de una garganta antediluvana, se abre ante nosotros esta "gruta-catedral", con su abertura, a la vez sobrecogedora y acogedora: es la Madre Tierra, que, a pesar de sufrir las agresiones de los graffiteros en algunas de sus paredes, todavía se nos presenta con toda la fuerza del origen. Lo más maravilloso es que nuestra llegada coincidió con la puesta del Sol y la presencia de dos jóvenes alternativos, que realizaban experimentos de sonido en el fondo de la caverna, con instrumentos que generaban una atmósfera realmente mística. ¡Gracias a vosotros, quienquiera que fuéseis!




La Catedral en la naturaleza: Cova des Coloms


   Tres lugares "mágicos", que no cabe perderse, aunque por motivos diferentes, son:
   1) El Palacete de Binisues, que recuerda enormente al mundo descrito tanto por L. Villalonga, en Bearn (una novela y una película magníficas ambas; inolvidable en esta última Fernando Rey, en el papel del viejo liberal masón, un poco "sonado", y sobrepasado por los nuevos tiempos), como por Lampedusa y Visconti en El Gatopardo:

Binisues: La belleza de lo decadente

   2) La salvaje y solitaria belleza de la costa norte, donde las fuerzas del mar, del viento y la tierra, junto con el fuego solar, nos ponen en contacto con la potencia de los cuatro elementos. Concedámosnos el placer de perdernos por los tempestuosos caminos de Binimel-là, Cala Pregoda y Cap de Cavalleria, con sus rocas atormentadas, sin olvidar la visita a los escasos restos de la ciudad romana de Sanisera (¿dónde no han llegaron los romanos?); dejémonos arrebatar, en fin, por los "démones" que, cabalgando sobre la Tramontana, parecen habitar este lugar desértico, una visión cercana al "fin del mundo".



Mi hijo Manuel, en busca del centro del laberinto

Land Art improvisado,
en la salvaje costa norte de Menorca



   3) Para finalizar, recuperar la calma, y reconciliarse con Dios (después de habernos codeado con los diablos sueltos por la costa), podemos dar un paseo por el Laberinto y Jardín Medieval de Pedreres de s`Hostal, una vivencia de lo más gratificante:


El "Hortus conclusus" medieval, un símbolo del paraíso perdido, construido como lugar central, y punto de reencuentro con lo divino, a través del orden geométrico. El folleto explicativo añade: "Alrededor de la fuente enmarcada en rosas, que simbolizan la vida y el alma, se extiende el jardín de hierbas medicinales, simbolizando la mente, a través de la comprensión de la naturaleza." 


El laberinto, omnipresente en Menorca, esta vez al lado de la figura del Tótem
(¿"gigante" prehistórico, o deidad megalítica?): una
personificación del noúmeno, el enigma eterno,
cuya solución intuimos, pero nunca llegaremos a entender


   Ni que decir tiene que estos breves apuntes no pretenden, ni de lejos, agotar las bondades de la isla; me gustaría que os sirviesen simplemente de invitación para ir a ella, no solo a bañaros en sus paradisíacas calas, sino también a tener otras experiencias menos superficiales que las habitualmente asociadas a las vacaciones veraniegas.
   Me despido con una imagen: la foto del obelisco o gnómon de Mahón; un bonito vídeo, con la canción que -¡inevitablemente!- nos acompañó a lo largo de todo el viaje, y tres referencias muy recomendables:




- Carlos GARRIDO, Menorca mágica, Olañeta Ed. Barcelona, 2012 (10ª edición).

- Guiomar EGUILLOR, Taulas, iniciación y ritual, Los Astros, 1985.

- Menorca: La isla sagrada (Año Cero-Akásico)

   [N. B.: Curiosamente, el libro de Garrido lo encontré en una libería de Mahón  el último día de mi estancia en la isla, por un auténtico fenómeno de sincronicidad junguiana. Cuando lo leí (de corrido, como merece), me encontré con una sorprendente confirmación de todo aquello que había intuido a lo largo del viaje, lo que me llevó a reafirmarme en mis interpretaciones, que os acabo de transcribir, sin bien la información que da el autor es mucho más detallada y precisa que los pobres datos que aquí he podido recoger. Creo que es la mejor guía para visitar la isla en profundidad. ¡Hacéos con el, si queréis emprender por allí la búsqueda!]

2 comentarios:

  1. Hola Manuel:

    Es un placer leer tu blog. Me encontré con tu artículo en la siempre asfixiante búsqueda de páginas interesantes sobre destinos de turismo masivo. En una semana voy a Menorca de vacaciones y, antes de iniciar mi investigación sobre la isla era un absoluto desconocedor de lo que me estoy encontrando.

    Soy un artista plástico en búsqueda constante de la iniciación y el conocimiento, también en mis vacaciones. La historia de Menorca me está pareciendo apasionante. De hecho, poco antes de dar con tu post, acababa de comprar el libro de Carlos Garrido (me llega mañana), únicamente animado por dos sencillos párrafos que leí de éste, (poderosísimos por cierto).

    Me queda una duda sobre algo en lo que quizás me puedas ayudar. Voy con mi mujer, y me gustaría poder celebrar la Noche de San Juan como merece: con un ritual pagano. Para ello pensé que quizás, dada la supuesta disposición cósmica de las taulas, situarse en una de ellas en dirección a poniente podría ser buena idea. Incluso pensé que en esta fecha tan señalada podría ocurrir algo que se nos haya escapado con las luces y las sombras, como tan frecuentemente ocurre en otros templos. Quizás la Taula Torreta de Tramuntana sería un buen sitio.

    En fin, enhorabuena por tu blog. Trataré de seguirte en la medida que pueda.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Estimado Gabriel:

    Es para mí una alegría ver que estos comentarios, hechos un poco de pasada, pueden resultar de utilidad a alguien, para iniciarse en el conocimiento superior. En un mundo en el que el ruido mediático se ha hecho insoportable, la paz y tranquilidad casi místicas de algunos lugares menorquines resultan de un valor inapreciable. Claro que la Taula que mencionas, y otras muchas pueden servir para realizar la magnífica experiencia que planeas. Nuestra época debería aprender a sustituir "experimentación" por "experiencia", ¿verdad? Tengo otras muchas ideas y noticias que me gustaría incorporar al blog; pero, desgraciadamente, mi trabajo como profesor me deja mucho menos tiempo del que la gente cree, y apenas puedo revisar o corregir aquello que ya he escrito. Pero lo importante es ponerse en camino, como hemos hecho ambos; y, como afirmaban los griegos: "lo mejor está al final". Un final que, por lo demás, nunca llega. Un abrazo, amigo artista y buen viaje, de verdad.

    ResponderEliminar