BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

lunes, 28 de mayo de 2012

Música iniciática: La música de las esferas de Mike Oldfield


La música de las esferas de Mike Oldfield

   La música de las esferas en una hermosa teoría filosófica sobre la armonía del universo (Harmonia mundi).
   A lo largo de la historia, distintos eruditos han defendido la teoría de La Música de las Esferas. Desde Pitágoras hasta Mike Oldfield y la Nasa, distintos estudiosos, filósofos y músicos han creído en la existencia de esta misteriosa sintonía cósmica.
   Los pitagóricos mantenían que los tonos emitidos por los planetas dependían de las proporciones aritméticas de sus órbitas alrededor de la Tierra, de modo que las esferas más cercanas a la Tierra producen tonos graves que se agudizan a medida que la distancia aumenta, y que los sonidos que producía cada esfera se combinaban con los sonidos de las demás produciendo una sincronía sonora especial: la llamada "música de las esferas", o "música del universo" (Musica Universalis).
   Así, para ellos el Universo manifestaba proporciones "justas", establecidas por ritmos y números originando un canto armónico. El Universo, tal y como lo concebían, era un sistema en el que se integraban las siete notas musicales con los siete cuerpos celestes conocidos entonces (el Sol, la Luna y los cinco planetas visibles).
   La tesis de que el Universo es un gran instrumento musical fue sostenida, posteriormente, por Platón, Cicerón, Boecio Atanasius Kircher, Robert Fludd o Kepler. Según este último, un astro emite un sonido que es más agudo tanto en cuanto su movimiento es más rápido, por lo que existen intervalos musicales bien definidos que están asociados a los diferentes planetas. Para éste astrónomo, el movimiento celeste no era otra cosa que una continua canción para varias voces - seis - , pero para ser percibida no por el oído sino por el intelecto. Tan convencido estaba, que compuso seis melodías que se correspondían con los seis planetas del sistema solar conocidos hasta entonces.
   Pero la mejor explicación de la historia de este concepto -a mi modesto entender- se encuentra en la excelente recopilación de textos clásicos realizada por Joscelyn Godwin titulada Armonía de las esferas, y publicada por la editorial Atalanta en 2009.
   En ésta búsqueda de la armonía,el satélite de la NASA TRACE encontró hace pocos años las primeras evidencias de que lo que parecía no ser más que una bellísima y ancestral creencia es cierto. La atmósfera del Sol emite realmente sonidos ultrasónicos, interpretando una partitura formada por ondas que son aproximadamente 300 veces más graves que los tonos que pueda captar el oído humano.
   Asimismo, el telescopio espacial Kepler, lanzado en 2009, captó las variaciones minúsculas en el brillo estelar. Son la manifestación de oscilaciones o vibraciones que se producen por ondas acústicas -el sonido- atrapadas en el interior de las estrellas
   Antoni Jiménez, del Instituto de Astrofísica de Canarias, describe el fenómeno así: "El espectro de vibración de un violín es distinto al de un saxofón u otro instrumento. Escuchando la música podemos identificar qué instrumento es y del mismo modo, escuchando los sonidos de las estrellas podemos conocer sus características.
   Esta es precisamente la teoría que ha atraído atrajo a diferentes compositores como si fuera el sol sobre el que han girado los músicos. Mike Oldfield, por ejemplo, compuso recientemente una obra sinfónica relativamente alejada de su rock electrónico, cuyos principales pasajes aparecen en los vídeos que figuran al final de esta entrada. Pero la excitante idea de componer una obra que recogiese la Música de las Esferas no ha sido una originalidad del británico. Anteriormente, G. Holst, con sus su Suite para orquesta Los Planetas, y György Ligeti con su obra sinfónica Atmosphéres intentaron traducir, de formas diferentes, la musicalidad de las esferas celestiales.  




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