BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

domingo, 6 de mayo de 2012

El Homo Evolutis: El proyecto transhumanista de Raymond Kurzweil: La singularidad tecnológica del futuro

   Raymond Kurzweil (Massachusetts, 1948) es un inventor estadounidense, de origen judío austríaco, experto en Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial. Aparte de sus apreciables aportaciones al ámbito de la informática, la música electrónica, etc. Kurzweil es famoso por su pensamiento sobre futurismo y transhumanismo.


La evolución, según el Transhumanismo


   Kurzweil mantiene que la tasa de innovación en tecnologías de la computación crece de manera exponencial (es la que él denomina como "ley de rendimientos acelerados"), de modo que en el futuro el crecimiento exponencial de las capacidades de los ordenadores dará lugar a nuevas tecnologías fantásticas en el ámbito de la nanotecnología, la biotecnología y la ciencia de los materiales. Kurzweil predice que, hacia el año 2050, la tecnología llegará a ser tan avanzada que los progresos en medicina permitirán a la gente ampliar radicalmente su esperanza de vida y la calidad de la misma. Los procesos de envejecimiento podrían en principio ralentizarse, más tarde detenerse y finalmente revertirse en cuanto esas nuevas tecnologías médicas estuvieran disponibles. Kurzweil sostiene que gran parte de esto será fruto de los avances en la nanotecnología médica, que permitirá a máquinas microscópicas viajar a lo largo de nuestro cuerpo reparando todo tipo de daños a nivel celular.
   Del mismo modo los avances tecnológicos en el mundo de los ordenadores darán lugar a máquinas cada vez más potentes, numerosas y baratas. Kurzweil predice que un ordenador pasará el test de Turing hacia el 2029, demostrando tener una mente (inteligencia, consciencia de sí mismo, riqueza emocional...) indistinguible de un ser humano. Este momento se ha denominado singularidad tecnológica. Kurzweil prevé que la primera inteligencia artificial será construida alrededor de una simulación por ordenador de un cerebro humano, lo que será posible gracias a un escáner guiado por nanorobots. Una máquina dotada de inteligencia artificial podría realizar todas las tareas intelectuales humanas y sería emocional y autoconsciente. Kurzweil sostiene que esa IA llegará a ser, inevitablemente, más inteligente y poderosa que la de un ser humano. Sugiere que las IA mostrarán pensamiento moral y respeto a los humanos como sus ancestros. De acuerdo a sus predicciones, la línea entre humanos y máquinas se difuminará como parte de la evolución tecnológica. Los implantes cibernéticos mejorarán en gran medida al hombre, lo dotarán de nuevas habilidades físicas y cognitivas y le permitirán interactuar directamente con las máquinas.
   En febrero de 2009 Kurzweil, en colaboración con Google y el NASA Ames Research Center, anunció la creación de la Universidad de la Singularidad, cuya misión sería "montar, educar e inspirar un cuadro de líderes que se esfuercen en comprender y facilitar el desarrollo de tecnologías de avance exponencial, enfocar y guiar estas herramientas para dirigir los grandes retos de la humanidad".
   La obra de Kurzweil se ha caracterizado por la realización de predicciones sobre el futuro de la humanidad bastante acertadas.
   Podría decirse que Kurzweil obtuvo gran parte de su credibilidad como futurista gracias a su primer libro, La Era de las Máquinas inteligentes. Escrito entre 1986 y 1989 y publicado en 1990, en él se predice la desaparición de la Unión Soviética, por causa de las nuevas tecnologías como los teléfonos móviles y máquinas de fax que restarían poder a los gobiernos autoritarios, eliminando el control del estado sobre el flujo de la información. En el libro Kurzweil también extrapola las tendencias preexistentes en las mejoras del software de ajedrez para ordenadores, prediciendo correctamente que los ordenadores derrotarían a los mejores jugadores de ajedrez humanos hacia 1998. De hecho, fue en mayo de 1997 cuando el campeón de ajedrez Gary Kasparov fue derrotado por el ordenador Deep Blue.
   Quizás más significativa es la predicción de Kurzweil acerca del explosivo crecimiento del uso de Internet en los años 90. En el momento de la publicación de La Era de las Máquinas Espirituales había sólo 2,6 millones de usuarios de Internet en el mundo, y esta tecnología no era en ese momento demasiado estable, ni fácil de usar, además de bastante escasa de contenido. También estableció que la explosión de Internet no sólo se daría en el número de usuarios, sino en su propio contenido, permitiendo a los usuarios acceso a redes bibliotecarias internacionales, bases de datos y servicios de información. Más aún, Kurzweil previó correctamente que el uso principal de Internet se daría a través de sistemas inalámbricos.
   Kurzweil también predijo acertadamente que la mayoría de los documentos existirían únicamente en ordenadores e Internet hacia el final de los 90 y que estos documentos incluirían, con frecuencia, animaciones, sonidos y vídeos incrustados que harían imposible su impresión en papel. Además previó que los teléfonos móviles crecerían en popularidad al tiempo que disminuirían en tamaño.
   En 1999 Kurzweil publicó un segundo libro titulado La era de las máquinas espirituales, que ahonda en la explicación de sus ideas futuristas. La tercera y última sección de el libro se dedica a especificar los avances tecnológicos que el autor predice que el mundo experimentará en el curso del siglo XXI. Titulada "To face the future" (Enfrentar el futuro), la sección está dividida en cuatro capítulos titulados, respectivamente, "2009", "2019", "2029" y "2099". Para cada capítulo, Kurzweil establece predicciones sobre cómo serán la vida y la tecnología en ese año. Kurzweil predijo acertadamente el crecimiento de la ubicuidad del acceso sin cables a Interet y los periféricos inalámbricos. Es probablemente más importante el presagio de Kurzweil acerca del explosivo crecimiento de la tecnología para compartir archivos y la emergencia de Internet como el principal medio para el comercio y acceso a medios como películas, programas de televisión, periódicos, revistas y música.
   Kurzweil cree, asimismo, que los avances tecnológicos radicales harán que a lo largo del siglo XXI se culmine el descubrimiento de los medios para revertir los procesos de envejecimiento, la cura de cualquier enfermedad y de lesiones irreparables en la actualidad. De este modo, Kurzweil se ha centrado en seguir un estilo de vida que intenta alargar sus días hasta que pueda ver el momento en que la ciencia pueda hacerlo inmortal. Kurzweil llama a esto la estrategia del "puente a un puente a un puente": el primer puente para alargar la vida es el regimen de Kurzweil, mientras que el segundo y el tercer puente están basados en el avance de las biotecnologías y las nanotecnologías, respectivamente, que todavía no han sido inventadas. Kurzweil cree que se permitirá progresivamente el alargamiento de la vida humana hasta el punto en que la inmortalidad y la implementación con el primer "puente" permitan alcanzar el segundo en el futuro, lo que permitirá alcanzar el tercero. (Más información en:http://es.wikipedia.org/wiki/Raymond_Kurzweil)
   Todas estas predicciones, le llevan a Kurzweil a sostener que nos encontramos próximos a un momento -la singularidad tecnológica- en el que hombre y máquina se fusionarán, dando lugar a una especie híbrida, superior al ser humano actual, a la que algunos denominan HOMO EVOLUTIS. La evolución del ser "humano" en el futuro será, por tanto, tecnológica, y no biológica. Se habrá iniciado, así, la era TRANSHUMANA, en la que el hombre se superará, gracias a la tecnología, a sí mismo, alcanzando imprevisibles niveles de "perfección".
   En el siguiente programa de la serie "Redes", titulado La fusión del alma y la tecnología, el serpentiforme Punset nos presenta las ideas de Kurzweil de manera clara, amena y concisa.


Y en la siguiente conferencia de Sofía Smallstrom, se nos presenta la otra cara de esta utópía tecnológica, indicando los posibles peligros que encierra, relacionándola con el misterioso fenómeno de los chemtrails, la geoingeniería y la transbiología.


   Después de ver ambos documentales, no sé si muchos querríamos seguir "vivos" en este "futuro"; pero los fanáticos del progreso no han de preocuparse: una vez que los escépticos de la tecnología hayamos desaparecido, podrán convertir el planeta en su chatarrería privada. ¡Que les aproveche!

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