BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

domingo, 15 de abril de 2012

La Era de la Dictadura Total

   Cuando hace aproximadamente dos décadas, algunos denunciábamos el pensamiento posmoderno como una terrible impostura, encaminada a enmascarar el auge imparable de lo que Vicente Verdú llama el "capitalismo de ficción", y a ocultar las miserias de la que entonces se llamaba "mundialización" (hoy conocida como "globalización"), en la que muchos vieron la panacea de todos los males de la humanidad, nadie nos hizo caso.
   Cuando unos años más tarde, empezamos a descubrir, asombrados, los entresijos conspiratorios del omnipresente poder tecno-económico que se estaba gestando, camuflado detrás de multitudinarios eventos deportivos y obscenos reality shows, fuimos ridiculizados, escarnecidos, tachados de dementes. Nadie oyó nuestas advertencias.
   Siempre ha sido así: tampoco nadie escuchó la voz de aquellos filósofos que denunciaban los vicios que iban a poner fin al Imperio Romano, ni a aquellos intelectuales que advertían de que tanto la Reforma, como la Contrarreforma iban a acabar con el esplendor del Renacimiento. La inteligencia nunca es un mérito, y si se pone a profetizar, es tachada de pesimista, energúmena y visionaria.
   Después del 11-S, del 11-M, y del movimiento (tan meritorio como fracasado) del 15-M, los individuos lúcidos que aún quedan asisten a la entrada de la Humanidad en una nueva Era, a la que desde aquí bautizo con el nombre de la ERA DE LA DICTADURA TOTAL. Una dictadura camuflada de democracia, en la que economía, política y técnica -parafraseando a von Clausewitz- hacen la guerra a la población por otros medios, sometiéndola tanto material, como psicológicamente
   Acabamos de ingresar en un nuevo período histórico, en el que los pueblos del planeta, bombardeados y aturdidos por las noticias contradictorias que les lanzan desde los infinitos medios de comunicación de que dispone tanto el poder, como los llamados "anti-sistema"; asustados por una crisis prefabricada, que extiende sus tentáculos hasta interior de las mismas conciencias, se rinden ante la inevitable Ananké que dictan los Mercados, esa encarnación moderna de la terrible deidad cartaginesa Baal-Moloch, a quienes se sacrifican  cada día individuos y bienes, sin que nada pueda saciar su apetito de beneficio.
   Quizás las protestas arrecien en los próximos meses; pero me temo que serán ya en vano, y que llegan demasiado tarde: los medios represivos han alcanzado tal eficacia, el miedo es tanto, y el lavado de cerebro de las masas ha resultado tan  completo, que ya casi nadie está en condiciones de discernir con certeza la verdad, ni quienes son los responsables del desmán. 
   Muchos, incluso, fieles a la propaganda del sistema, han llegado a creer realmente que son ellos mismos los culpables del hundimiento de este Titanic global, porque han cometido el crimen más grave de todos: "vivir por encima de sus posibilidades". Y cuando el enemigo ha sido infiltrado dentro de tus propias filas, y tú mismo has llegado a creerte que eres el responsable del mal que sufres, toda resistencia parece ya inútil.
   Cautivas y desarmadas, la inteligencia y la libertad  van siendo desalojadas de sus últimas posiciones. 
   La lucha casi ha terminado.
   ¿O no?

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