BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

martes, 20 de septiembre de 2011

Miseria de la educación, para educar en la miseria

   ¿Alguien creía que desde Blogeleusis íbamos a mantener silencio sobre el ataque que sufre la Educación Pública, desde que llegó al poder Dª Esperanza Aguirre y Gil de Biedma (así, con todas las letras, como corresponde a toda una "Grande de España")? Pues si alguien llegó a pensarlo, se equivocaba. Desde este blog vamos a romper una lanza por nuestros profesores y alumnos, puesto que quien lo suscribe lleva muchos años en la enseñanza  activa y, sin duda, sabe mucho, muchísimo más, sobre la materia que las Sras. Aguirre y Figar que, por lo que parece, no han debido impartir jamás una sola clase.
   Tras hacer una serie de declaraciones contradictorias, que revelan, sin embargo, una estrategia cuidadosamente elaborada por la élite político-financiera del Club Bilderberg (a cuyas reuniones ha acudido Aguirre en varias ocasiones, seguramente para recibir instrucciones acerca del proyecto que ha venido desarrollando dicho Club a lo largo de estos años, consistente en privatizar a toda costa el sector público de los países europeos), la Presidenta de la Comunidad de Madrid se nos descuelga ahora diciendo que "no le extrañaría nada que tras la huelga de Profesores estuviese el candidato Rubalcaba".
   Desde luego, Rubalcaba parece tener experiencia en organizar maquiavélicos complots (como pudo comprobarse en la pasada huelga de los controladores aéreos: ¡no en vano también él pertenece a la élite!); pero yo creo que la Sra. Aguirre en este caso se equivoca: quien está detrás de esta huelga es ella, y solo ella (junto con su equipo, claro); porque ni yo, ni ninguno de los profesores que conozco (que son muchos), hemos tenido en ningún momento el menor deseo de comenzar unas movilizaciones que se saldarán con una merma más que notoria de nuestras nóminas; han sido ella y sus intolerables declaraciones, las que han puesto en marcha un comienzo de curso como no he conocido otro en todos los años que vengo trabajando en esta sufrida profesión (superando, incluso, la famosa huelga de 1987-1988); ha sido, en fin, su  mentalidad "ultraliberal", de la que tan orgullosa se muestra, regida por los imperativos de la razón instrumental, y ávida de beneficios a toda costa, la principal responsable de unas medidas que, amén de ilegales (pues contravienen la Orden de 29 de junio de 1994, BOE nº 159), sólo tienen en cuenta las cifras económicas, sin pararse a pensar que tras esas cifras, que ella maneja tan friamente, hay personas, adultas y jóvenes, que se pueden ver muy gravemente afectadas por los recortes efectuados en la educación madrileña. 
   Las consecuencias de aplicar esta concepción puramente mercantilista de la sociedad a la enseñanza las tenemos ahora a la vista, bajo la forma de un sistema educativo cada vez más miserable en recursos materiales y humanos, y que parece destinado a educar a  los hijos de las clases más desfavorecidas de nuestro país en la miseria que les aguarda. Sus famosos institutos "bilingües", y el  así llamado bachillerato de "excelencia" (donde se formarán, como mucho, unos pocos jóvenes, que luego se tendrán que ir a Alemania a buscar trabajo, porque aquí no habrá apenas empleo, gracias a genios de la política como Zapatero, Rubalcaba , Rajoy o  Aguirre), son simple fachada, un gesto de cara a la galería, que apenas puede ocultar los andrajos académicos que cubren nuestras aulas.
   En realidad, todo resulta perfectamente comprensible, si asumimos por un instante la mentalidad de esa élite mundial de aristócratas y usureros, de la que Aguirre forma parte, centrada en la simple búsqueda del lucro: ¿Qué empresa no sentiría ansias de posesionarse de los cientos de edificios y los miles de recursos educativos del sector público, adquiridos con el dinero de nuestros impuestos? Y para obtener este codiciado botín, la estrategia Bilderberg, invariablemente aplicada en estos casos, es la siguiente: primero se desprestigia hasta grados inadmisibles a un determinado sector profesional (en este caso el profesorado), presentándoles ante la opinión pública como una pandilla de vagos (¡a ella le daba los millares de exámenes que yo y otros muchos compañeros hemos tenido que corregir, mientras "vagueábamos", sábados, domingos y otras fiestas de guardar!); luego, se hace todo lo posible para establecer unas plantillas, unos horarios y una carga lectiva imposibles de asumir por parte de profesores y alumnos; y por último, cuando la aplicación de estas "medidas de austeridad" hayan acabado por arruinar la enseñanza publica, se procede a subastarla al capital privado, para que este "sanee" el sector, haciendo de paso su agosto. Que por el camino hayan quedado en paro algunos miles de trabajadores, que los alumnos han estado dando clase en aulas masificadas, o el mantenimiento de los institutos se haya reducido al mínimo, haciendo que en muchos casos se parezcan más a hangares destartalados que a verdaderas instituciones educativas, es algo que a los "Mercados" no les importa  nada: Todo lo que no sea inmediatamente rentable debe ser liquidado, como corresponde a este nefasto modelo de  "sociedad líquida" (Z. Bauman) en la que hemos ingresado (o en la que políticos como Aguirre, Zapatero y Rubalcaba nos han hecho ingresar).
   Así se va desarrollando este Plan demoníaco, que quizás estuviese preparado hace tiempo, en esas reuniones secretas que al parecer celebra la élite Bilderberg, y que a nosotros, la "masa sucia" -como, al parecer, nos llaman, según D. Estulin-, se nos escapa: ¡Cómo íbamos a ser capaces de entenderlo! No somos tan astutos, ni hemos recibido la sofisticada educación que ellos debieron recibir en sus colegios y universidades de lujo; pero tampoco somos tan tontos como piensan, y con todas nuestras limitaciones, empezamos a comprender muy bien lo que está pasando en nuestro país, y en todo el mundo.
   España, igual que Europa y Norteamérica, se están jugando ahora mismo su futuro, y ese futuro pasa, entre otras cosas, por la educación. Cuanto mejor sea nuestro sistema educativo, mejores serán nuestros ciudadanos; cuanto más miserable, menos libres serán. Y es esto precisamente lo que no desean aquellos que se autodenominan "liberales": para ellos, la libertad es, ante y sobre todo, libertad para negociar sin piedad en  el "libre Mercado"; nosotros, los ciudadanos de a pie, en cambio, hemos de ver en la libertad la más noble cualidad del ser humano, una cualidad que no puede ir separada de la solidaridad con nuestros conciudadanos, y que la educación, muy especialmente la educación pública, debe fomentar.
   Esta lucha y esta huelga son políticas; pero no en el sentido que creen Aguirre y sus asesores: El 15-M y movimientos afines han mostrado que estamos hartos de los políticos actuales, sean de izquierda o de derecha, de su mezquindad, de sus engaños y de sus mediocres triquiñuelas; por eso, el matiz político que caracteriza esta movilización por la enseñanza pública es muy distinto: estriba en que, como supieron entender los filósofos griegos (y ahora empiezan a entender muchos de nuestros contemporáneos, sobre todo jóvenes), sólo educando adecuadamente a los futuros ciudadanos, podrá garantizárseles el nivel de cultura y libertad suficiente como para participar de forma activa en la vida política, tras haberse convertido en hombres y mujeres dignos y conscientes de sus derechos inalienables. En este sentido, toda verdadera educación debe culminar en la preparación de los individuos que la reciben para ser buenos "polités", es decir, buenos ciudadanos; y una educación con estas características debe ser, a mi modesto entender, pública.
   Ojalá profesores, padres y alumnos podamos frenar este dislate, y logremos que, tanto los Mercados, como esos Bilderberg, que, según dicen algunos periodistas, los manejan, no se salgan con la suya. Va a ser muy difícil: ellos tienen todo el poder; nosotros sólo la razón. Pero no hay que arredrarse: de nosotros depende, en estos momentos, la salvación de Europa y de nuestra cultura. Así pues, cuando nos veas gritar por las calles de tu ciudad, denunciando el inadmisible recorte de lo que ha costado tanto tiempo construir, no nos desprecies, ni desees nuestro fracaso; sé lúcido, apóyanos, y piensa que, si nosotros fracasamos, tu futuro y el de tus hijos también fracasará.

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