BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

lunes, 12 de septiembre de 2011

Ajedrez y Filosofía: El juego iniciático por excelencia

   En su maravilloso libro Las enseñanzas secretas de todos los tiempos (Martínez Roca, Madrid, 2011, pp. 487-488), Manly P. Hall nos explica el simbolismo del ajedrez, desde el punto de vista filosófico e iniciático:

   "(...) El ajedrez es el más importante de todos los juegos. Ha sido llamado "el juego real", el pasatiempo de los reyes. Como las cartas del Tarot, las piezas del ajedrez representan los elementos de la vida y la filosofía. Ya se jugaba en la India y en China, mucho antes de que llegara a Europa. Los príncipes de las Indias Orientales solían sentarse en los balcones de sus palacios y jugar al ajedrez con seres humanos colocados encima de un suelo de mármol con cuadrados blancos y negros en el patio que había abajo. La creencia popular es que los faraones egipcios jugaban al ajedrez, aunque, después de estudiar sus esculturas y sus miniados, se ha llegado a la conclusión de que aquel juego era una especie de damas. En China, con frecuencia, se tallaban las piezas para representar las dinastías de guerreros, como la manchú y la ming. El tablero de ajedrez está compuesto por sesenta y cuatro cuadrados, blancos y negros, alternativamente, y simboliza el suelo de la Casa de los Misterios. Sobre aquel campo de la existencia o el pensamiento se mueven un monton de figuras talladas de forma extraña, cada una según sus propias normas. El rey blanco es Ormuz; el rey negro es Ahrimán, y en las planicies del cosmos se libra, con el correr del tiempo, el gran combate entre la luz y la oscuridad. De la constitución filosófica del ser humano, los reyes representan el espíritu; las reinas, la mente; los alfiles, las emociones; los caballos, la vitalidad, y las torres, el cuerpo físico. Las piezas del lado del rey son positivas y las del lado de la reina, negativas. Los peones son los impulsos sensoriales y la capacidad de percepción: las ocho partes del alma. El rey blanco y su séquito simbolizan el Yo y sus vehículos; el rey negro y su comitiva, el no Yo, el falso ego y su legión. Por consiguiente, el juego del ajedrez plantea la eterna lucha de cada parte de la naturaleza compuesta del hombre contra la sombra de sí misma. La naturaleza de cada una de las piezas se pone de manifiesto en la manera en que se mueve y la geometrría es la clave para interpretarlas. Por ejemplo, la torre (el cuerpo) se mueve tanto horizontal como verticalmente; el alfil (las emociones), se mueve en diagonal; el rey, al ser el espíritu, no se puede capturar, pero pierde la batalla cuando queda tan rodeado que no puede escapar."

   Asimismo, en el libro de Titus Burckhardt La civilización hispano-árabe (Alianza Editorial, Madrid, 2005 (2ª ed.), p. 142, se nos dice:

"[El ajedrez es] en toda su concepción, una parábola de lo que podríamos llamar arte real, una prábola matemática en la cual se manifiesta la relación interna entre la accion librement escogida y el destino inevitable.
   El tablero de ajedrez representa el mundo, tiene origen indio y comprende un mandala, representación simplificada de los ciclos cósmicos que volvemos a encontrar, plasmados en un esquemas geométrico, en el tablero de ajedrez. Las cuatro casilla interiores representan las cuatro fases básica de todos los ciclos, las épocas como las estaciones; la franja de las casillas que la rodean corresponde a la órbita del sol con los doce signos del zodíaco y la franja de las casillas exteriores a las veintiocho casas de la luna. La alternancia de blanco y negro es comparable al cambio de dia y noche, nacer y morir. Todo el cuadrado del tablero que los indios llaman astapada, con sus ocho por ocho casillas es una plasmación topográfica de los movimientos cósmicos que se desarrollan en el tiempo: es el mundo.
   Las piezas que se mueven en este esquema del mundo representan minuciosamente dos ejércitos; con ello el tablero se convierte en campo de batalla. Originalmente se trata sin duda del campo de batalla cósmico, en el cual luchan los devas y los asuras, los ńgeles y los demonios. Pero para los árabes, que habían recibido l jugo de ajedrez por mediación de los persas, se trataba, simplemente, de dos ejércitos, tal como los conocía el arte bélico de la Edad Media."  

   Para completar el texto, puede verse el siguiente video: Gnosis - El simbolismo esotérico del ajedrez

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