BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

miércoles, 15 de junio de 2011

Democracia artificial versus democracia real: Presentación del libro Mando a Distancia de Lorenzo Abadía en el Ateneo de Madrid

Lorenzo Abadía

   Ayer asistí a la presentación en el Ateneo de Madrid del libro de Lorenzo Abadía Escario Mando a distancia (herramientas digitales para la revolución democrática). En la presentación se hallaban también el Presidente de la Sección de Ciencias Jurídicas y Políticas del Ateneo, Pedro López Arriba, Enrique Dans, profesor de la IE Bussines School, Javier Esteban, profesor de la Universidad Camilo J. Cela, Miguel Prados, de Democracia Participativa, Olmo Gálvez, portavoz de Democria Real Ya , Rafael Palacios (Rafapal), de Stop Secrets y Ramón Peralta, vicepresidente de la Sección.

  
   Aunque al parecer el libro fue escrito antes del 15-M, todo su contenido guarda una relación directa con este movimiento y con las protestas callejeras que, de no cambiar las cosas, cabe pensar irán en aumento.
   Abadía mantiene en su libro que la democracia española no es una verdadera democracia, y considera que este es el principal motivo de la crisis que atraviesa nuestro país. Lo que sufre España es más bien una partitocracia, es decir, los partidos se turnan en el poder, alternándose, sin representar en absoluto al conjunto de la sociedad. Además, su poder es casi absoluto, porque nadie les controla, ni fiscaliza. No se trata, por tanto, de un sistema que genera corrrupción, sino de un sistema que está, en sí mismo, corrompido. Lo que cambian son las personas, pero no los artificios del poder. Somos víctimas, en definitiva, de lo que Max Weber  y Schumpeter denominaban una interpretación "elitista" de la democracia, en la que el ciudadano no tiene más libertad que la de optar entre grupos de supuestos "expertos", que se ofrecen en el mercado electoral, para, una vez elegidos, decidir luego por él durante un período de tiempo predeterminado.
   Todo ello ha ido unido a un despilfarro absoluto del erario público (puesto que, para atraerse los votos, los "mercaderes de la política" tienen que hacer ofertas atractivas para el electorado, y no dudan de tirar de chequera para atraerse los votos). Tras ser elegidos, los políticos y sus clientes saquean el botín de las arcas públicas, sin preocuparse del inmenso agujero que su nefasta política pueda generar en ellas. Para taparlo, se endeudan aún más (como le sucede a los tahúres que tienen mala suerte en el juego). La consecuencia de esta falta de representatividad y ausencia de control  es la quiebra inevitable de todo el sistema, que se mantiene de forma artificial, ficticia, pero que está podrido en sus cimientos.
   Lorenzo Abadía considera que los requisitos mínimos que tiene que cumplir un sistema democrático que se precie de tal son: la representatividad efectiva, una división real de los poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) y una participación mucho más directa de los ciudadanos en la política, participación que, a su juicio, puede verse facilitada con las nuevas tecnologías, que permitirían a la población controlar mucho mejor la labor de los políticos. Si los ciudadanos de la democracia ateniense entendían la democracia, ante todo, como participación en los asuntos públicos, el ciudadano de las futuras democracias digitales deberá estar dispuesto a utilizar los recursos que le ofrece la tecnología, para vigilar " a distancia" la labor de aquellos que ha elegido para que le representen.
   La intervención de los miembros de la mesa fue, a mi entender, acertada, en lo que se refiere a sus críticas a las carencias de la democracia actual; pero olvidaron mencionar (al menos hasta que yo me fui) lo que constituye el verdadero trasfondo de todo este problema, que va mucho más allá de un simple análisis de la democracia: los problemas del sistema capitalista, la dictadura de los mercados y, ante todo, no se habló del poder ejercido por oscuras elites, situadas al margen de cualquier control democrático, actual o futuro (por ejemplo, el Club Bilderberg, que en estos días vuelven a reunirse en secreto en la localidad suiza de St. Moritz): mientras sean estos grupos los que dirijan los destinos de la humanidad, la democracia será una simple fachada artificial, y carecerá de validez real.
   Además, no se mencionó algo muy importante: la democracia no es ni más ni menos que un mecanismo para ejercer el poder: cualquier cambio que pueda o deba experimentar tiene que ir acompañado por un cambio espiritual del individuo, que tiene que responsabilizarse de madurar, crecer personalmente, y convencerse de que ahora, más que nunca, es necesario vivir de otra manera. A lo largo de todo el movimiento 15-M, no ha podido evitar la sensación de que muchos de los "indignados" lo están porque no pueden participar en la sociedad de consumo -al carecer de trabajo-: si no hubiese crisis, y estuviesen cómodamente instalados en las poltronas de algún despacho bancario, no sentirían la más mínima índignación, y todo el sistema les parecería marchar perfectamente (mientras a ellos no les tocase pagar los cacharros rotos). A mi entender, si no hay un cambio verdadero, es decir, un cambio de mentalidad, todo fracasará lamentablemente (porque el secreto del triunfo del capitalismo ha sido su capacidad para adular la peor parte del ser humano, con sus sofisticados mecanismos propagandísticos y publicitarios, que invitan a consumir y, por tanto, a endeudarse).
   Sólo así podrá acabarse con la dictadura del dinero-deuda, que igual que un "garrote vil" financiero, acogota nuestros cuellos, apretándolos de forma cada vez más asfixiante. Únicamente el inefable Rafael Palacios (Rafapal) hizo hincapié en este punto, y trató de ir más allá de la mera palabrería sobre "democracia", "participación", etc. Pero pude observar como varios miembros de la mesa, al oír hablar de "conspiraciones", de "planes ocultos" organizados por, la "dictadura de los mercados", del "dinero-deuda", o de la necesidad de un "cambio de conciencia", etc. se miraban entre sí con expresión burlona. No parecían dispuestos a aceptar la idea de que, mientras haya "secretos" que nadie se atreve a tocar; mientras no se vaya al fondo de la "verdad", la democracia real resultará completamente imposible.
   Al irme de la presentación, tuve una desagradable impresión de superficialidad, de la que aún no he conseguido desprenderme. Pero luego pensé: "¡Qué diablo! Lo que importa ahora es que se empieza a escribir libros como este, que estos libros cuentan cada vez con más lectores, y que estos pasan luego a la acción en las calles, para reivindicar un cambio del sistema. ¿No es ya algo poder vivir en directo este momento histórico, maravilloso y estimulante? ¿Qué más puedo pedir?"
   Bueno, de pedir algo, os pediría que también leáis vosotros el libro. Os aseguro que no perderéis el tiempo.

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