BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

miércoles, 30 de marzo de 2011

Música iniciática: Kitaro y la luz del espíritu

   Obviamente, Japón es mucho más que Godzilla, centrales nucleares y terremotos catastróficos. Es toda una cultura con mayúsculas. Y, sin duda, dentro de ella destaca, como pocas, la figura del gran músico Kitaro.
   Kitaro (喜多郎 Kitarō) nació como Masanori Takahashi (高橋正則 Takahashi Masanori) en 1953. Es compositor y multi-instrumentista. Su nombre artístico le fue dado por sus amigos posteriormente, quienes lo sacaron de un personaje de una serie manga de la televisión japonesa llamado Kitarō. Él es hijo de una familia de granjeros sintoístas.
   Inspirado por la música de Otis Redding, aprendió por su cuenta a tocar la guitarra. A este respecto él señala que nunca tuvo una educación musical y que sólo aprendió a confiar en sus oídos y en sus sentimientos. Atribuye sus creaciones a una fuerza que está más allá de él. "Esta música no proviene de mi mente", señala. "Es del cielo, pasa a través de mi cuerpo y sale por mis dedos convirtiéndose en una composición. A veces me maravillo. Nunca practico. No leo ni escribo música, pero mis dedos se mueven. Me pregunto, '¿De quién es esta canción?' Escribo mis temas pero no son mis temas."
   Cuando terminó el colegio se fue a Tokio y comenzó a buscar bandas para tocar. Tocaba el teclado y descubrió el sintetizador. Sus padres se opusieron a que continuase con su carrera musical porque tenían otros planes para él. Sin embargo, se fue de su casa y se mantuvo haciendo trabajos de media jornada como cocinar y trabajos en la administración pública mientras componía sus temas por las noches.
    A principios de los años 70 conoció al músico de sintetizadores alemán y ex miembro de Tangerine Dream, Klaus Schulze, quien le dio a Kitaro consejos en relación al uso de los sintetizadores. 
   Al volver a Japón, comenzó su carrera de solista, en 1977. Los primeros dos álbumes Ten Kai y From the Full Moon Story se convirtieron en obras de culto para los admiradores del naciente movimiento de la Nueva Era. Dio su primer concierto sinfónico en el Small Hall de Tokio. Durante este concierto Kitaro usó un sintetizador para recrear el sonido de 40 instrumentos diferentes, siendo el primero en el mundo en hacerlo.
   Kitaro es una persona muy modesta. "La naturaleza me inspira. Yo sólo soy un mensajero", señaló. "Para mí, algunos temas son como las nubes, otros son como el agua ". Desde 1983, su respeto por la naturaleza lleva a Kitaro todos los años a dar las gracias a la Madre Naturaleza con un concierto especial en el Monte Fuji. Un día de luna llena de agosto toca un tambor Taiko desde el atardecer hasta el amanecer. Frecuentemente sus manos llegan a sangrar.
   Fue su famosa banda sonora para la serie "Silk Road" la que llamó la atención internacional. En 1994 ganó un premio a la "Mejor Partitura Original" por la banda sonora de la película "Heaven & Earth". 
   Kitaro ha sido siempre uno de mis músicos favoritos. Su música no conduce a la iniciación, ni a la meditación: es ella misma meditación en sonidos. Y en estos difíciles momentos, en los que el pueblo nipón ha de encontrar fuerzas para afrontar un futuro incierto, nada como la música de este genial compatriota, para ayudarnos, a ellos y a nosotros, a encontrar esa "luz espiritual", capaz de reconciliar armónicamente el cielo con la tierra.
   Ahí van algunos de sus temas antológicos. Escuchadlos (atención al titulado Matsuri): son más eficaces que cien sesiones de Tai Chí, y equivalen a una entrevista con el mismísimo Buda.


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