BLOGELEUSIS: FILOSOFÍA, y más allá...


Según Walter Burkert, los antiguos misterios "eran rituales de iniciación de carácter voluntario, personal y secreto que aspiraban a un cambio de mentalidad mediante la experiencia de lo sagrado." (Cultos mistéricos antiguos)

Con los decretos imperiales de 391/392, que prohibieron todos los cultos paganos, y con la destrucción de los santuarios por los godos al mando de Alarico en 394, los misterios súbitamente desaparecieron...

¿Desaparecieron? ¿O dejaron de ser algo meramente exterior, para madurar y convertirse en lo que siempre pretendieron ser: una experiencia interior, dirigida a enriquecer al sujeto, y al margen de cualquier formalismo abstracto, vacío?

Este blog -creado precisamente en Madrid, la ciudad situada en el centro, y presidida por la estatua de Cibeles, la Gran Madre- pretende recoger el espíritu de esos misterios, sean los de Eleusis, Dionisos, Méter, Isis o Mitra, y combinarlos con el saber filosófico, para estimular el avance espiritual de aquellos que quieran participar en su creación.

Igual que en las iniciaciones del pasado, habrá en él dos niveles: el preparatorio, en el que se incluirán materiales destinados a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato, que acaban de iniciarse en el camino del conocimiento; y el especializado, en el que el autor incluirá temas filosóficos de nivel superior, o situados en los márgenes del pensamiento filosófico "oficial". También se incluirán referencias a sus publicaciones, a fin de que puedan ser localizadas, comentadas, y desde luego criticadas, por aquellos que se encuentren interesados por los problemas a los que dichas publicaciones se refieren.


En estos tiempos que corren, oscilantes entre el dogmatismo fanático de las religiones oficiales y el más burdo de los materialismos, los defensores del auténtico progreso espiritual no pueden desesperar, ni ceder un ápice de terreno. Hoy, como siempre, este ha de ser nuestro lema:

"Fortes viri adversa fortuna probabuntur"

miércoles, 16 de marzo de 2011

2º de Bachillerato: Wittgenstein: Análisis de los Textos de Selectividad

ANÁLISIS DEL TEXTO: TRACTATUS LOGICO-PHILOSOPHICUS, 6.41-7e
ANÁLISIS DEL TEXTO: INVESTIGACIONES FILOSÓFICAS, 116-133

IDEAS Y ESTRUCTURA ARGUMENTATIVA DEL TEXTO DE WITTGENSTEIN
 


Tractatus logico-philosophicus, 6.41 – 7
 



Texto nº 1 (Desde “El sentido del mundo debe quedar fuera del mundo…” hasta “Debe quedar fuera del mundo.”


   Tras exponer su teoría pictórica del significado, según la cual existe un isomorfismo entre la forma lógica del pensamiento, del lenguaje en el que se expresa el pensamiento y del mundo (del que lenguaje y pensamiento son representaciones pictóricas), de manera que sólo es pensable, cognoscible y expresable lo que cae dentro de la lógica, Wittgenstein distingue entre “decir” y “mostrar”: las proposiciones de la ciencia natural dicen algo acerca del mundo, porque representan o figuran hecho y estados de cosas, y, por tanto, pueden ser verificadas o falsadas contrastándolas con tales hechos.

   La filosofía, en cambio, no habla acerca del mundo, como lo hacen las ciencias, sino que su tarea es “terapéutica”, por así decirlo: trata de mostrar los límites de nuestro lenguaje y, con ello, de nuestro conocimiento, que coinciden con los límites de la lógica. La filosofía establece los límites entre aquello que puede decirse con sentido, y lo que queda más allá de lo que se puede pensar y decir, que cae fuera del campo de la lógica y de la ciencia. Es el ámbito de lo místico, aquello que puede mostrarse, sin que quepa hacer un discurso científico coherente acerca de ello.

   Lo místico designa aquellas cuestiones que son las más importantes para el hombre (éticas, estéticas, la muerte, Dios), pero cuando se enfrenta a ellas, el hombre está condenado al silencio, porque apuntan a lo inexpresable, algo que sólo puede sentirse, ya que se sitúa más allá de la ciencia.

   En este texto, Wittgenstein aborda las proposiciones éticas, estéticas y religiosas, es decir, el problema de los valores éticos, estéticos y religiosos: dado que en su filosofía el mundo se compone de hechos y estados de cosas (que conoce el pensamiento y expresa el lenguaje científico, porque los tres poseen la misma forma lógica), en el mundo no hay “valores”; lo valores no son hechos del mundo, sino algo superior a los hechos, que les dota de sentido. Por eso, los valores escapan a la lógica y el sentido del mundo queda fuera del mundo de los hechos.








Texto nº 2 (Desde “Por lo tanto, tampoco…” hasta “…distinto del mundo de los infelices.”


   Wittgenstein considera que no puede haber una “ética” como ciencia teórica, porque la ética habla del “deber” y del “valor de las acciones” y ambas cosas no se dan como hechos en el mundo. Por tanto, la ética es, como la lógica, trascendental: no habla del mundo, sino que es una condición de posibilidad para que haya mundo: sus cuestiones se encuentran en el límite del mundo, porque apuntan a los valores morales, y éstos no pertenecen al mundo, sino que están por encima de él.

   También la estética (los valores estéticos, como la belleza) es trascendental, es decir, no nos habla de los hechos del mundo, sino que nos muestra su valor. La estética se sitúa, pues, en los límites del mundo; y lo mismo sucede con el sujeto y su voluntad: son condiciones de posibilidad del mundo; son trascendentales, y sin ellos no hay mundo; pero no se puede “hablar” científicamente de ellos, porque no son hechos, ni estados de cosas. Términos como “bien” o “mal”, “felicidad” o “infelicidad” se refieren, por consiguiente, al sentimiento, y quedan al margen de la lógica y la ciencia (de manera que el mundo de los felices adquiere un matiz sentimental diferente del de los felices; pero la felicidad o la infelicidad no son “hechos” localizables en el mundo ).




Texto nº 3 (Desde “Así pues, en la muerte…” hasta “…(no son problemas de la ciencia natural los que hemos de resolver aquí).”


   Tampoco la muerte es un hecho del mundo, es decir, de la vida. Supone “hallarse fuera del mundo”, es decir, fuera del espacio y del tiempo, y fuera de la lógica.

   El término “vida eterna” carece de sentido, porque una vida que fuese inmortal y se prolongase infinitamente en el tiempo no resolvería el problema de la vida. Por lo demás, sólo el presente es eterno.

   La ciencia natural no puede resolver el enigma de la muerte, porque la ciencia sólo se refiere a hechos del mundo, y la muerte está al margen de él.






Texto nº 4 (Desde “Cómo sea el mundo…” hasta “…lo que se muestra a sí mismo; esto es lo místico.”


   Finalmente, el concepto de “Dios” también queda al margen de la lógica y la ciencia. Dios está por encima del mundo, y no lo encontramos en los hechos.

   La ética, la estética, el sujeto y su voluntad, Dios, son conceptos que pertenecen a lo que Wittgenstein llama “lo místico”, aquello que únicamente se puede mostrar, pero de lo que no se puede hablar, ni decir nada con sentido científico.

   No son “problemas”, porque todo problema tiene sentido y presupone una posible respuesta, que tenemos que hallar; pero estas cuestiones se encuentran en los límites del mundo, de manera que no tienen respuesta dentro del mundo.

   Aunque la ciencia hubiese resuelto ya todos los problemas que ella se plantea, estas cuestiones seguirían sin respuesta, porque no apelan a la lógica, sino al sentimiento. La única respuesta cabal a las mismas la da el silencio, que muestra lo valioso: lo bello, lo bueno, lo divino.








Texto nº 5 (Desde “El verdadero método de la filosofía sería propiamente éste…” hasta “… De lo que no se puede hablar, mejor es callarse.”)


   La filosofía, cuando va más allá de la lógica y del saber científico, y se ocupa de las cuestiones trascendentales, culmina en el silencio: todo lo metafísico, no es que no exista, según Wittgenstein, sino que resulta imposible hacer teoría sobre ello, ni conocerlo: sólo se puede sentir y mostrar.

   Y esto resulta aplicable al propio libro de Wittgenstein: una vez que ha separado lo que puede conocerse y decirse con sentido de lo que sólo puede mostrarse (lo místico), pierde su sentido; es como una escalera que nos ha permitido elevarnos hasta lo límites del mundo, y sentir lo que hay fuera de él: una vez utilizada, ya no sirve, y debe abandonarse, dando paso al sentimiento silencioso de lo trascendental: los valores y Dios.







 
Investigaciones filosóficas §§ 116-133
 



Texto nº 1 (Desde “Cuando los filósofos usan una palabra…” hasta “…Es en éstas en las que tiene sentido.”


   En las Investigaciones filosóficas Wittgenstein denuncia y corrige los errores que, a su juicio, había cometido en el Tractatus.

   Frente a la concepción representacionista del lenguaje, en el que la lógica suministra las estructuras del leguaje y la realidad, Wittgenstein lleva a cabo un giro hacia una concepción pragmática del lenguaje. No es necesario depurar el significado de las palabras, construyendo un lenguaje lógico perfecto, como habían creído B. Russell y él, sino que el significado de las palabras depende de su uso en el marco del lenguaje ordinario, ligado a determinadas formas de vida y a las distintas actividades de los hombres.

   Wittgenstein considera en esta nueva teoría que ciertas palabras van unidas a determinadas acciones y situaciones, y se usan en ciertos contextos siguiendo ciertas reglas que marcan su significado dentro de ellos. Son, pues, como los juegos. El lenguaje es un conjunto de instrumentos para jugar una inmensa variedad de juegos lingüísticos, ligados a diferentes formas de vida de los hombres y a distintas prácticas vitales.






Texto nº 2 (Desde “¿De dónde saca nuestro examen…” hasta “…hay un único método en filosofía, si bien hay realmente métodos, como diferentes terapias.”)


Los problemas filosóficos surgen debido al mal uso del lenguaje.

   Por consiguiente, la filosofía tiene que afrontar una misión diferente: ahora no es tanto una teoría como una actividad, encaminada a evitar los usos erróneos del lenguaje que han realizado los filósofos, y que han provocado el fracaso a la hora de resolver los grandes problemas metafísicos; pero esos problemas en realidad no existen: son pseudo-problemas (falsos problemas), que se deben a un mal uso de las reglas del lenguaje, que altera el significado de las palabras. El filósofo es ahora una especie de “médico” o “terapeuta del lenguaje”, que trata de prevenir y curar los malos usos de las palabras, su utilización fuera del contexto y del juego lingüístico al que pertenecen.






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